.las cartas más apasionadas del mundo-Domésticas III

.las cartas más apasionadas del mundo-Domésticas III

Antonio Grasci fué encarcelado en 1926 y pasó el resto de su vida (once años) en la cárcel. Desde allí escribía cartas tiernas a su mujer, Yulca, en las que le daba instrucciones sobre el cuidado de sus hijos e intentaba mantener viva su relación.

Antes de su encarcelamiento, Antonio Gramsci y Yulca ya habían pasado por largas fases epistolares, por lo que ya era un experto en describir sus sentimientos: “Tal vez una leve caricia expresara mejor que un diluvio de palabras lo que querría decirte…”
Antonio Gramsci a Yulca
[Roma], 18 de Agosto de 1924
“Queridísima Yulca:
He recibido tu carta del 6, en vísperas de una nueva vida para nosotros. ¡Me gustaría tanto estar cerca de tí! Quizás, mientras escribo, ya ha nacido nuestro hijo, está junto a tí y puedes acariciarle después de haber sufrido para darle la vida. Por eso mi alegría es un poco melancólica. ¡Hay tantas cosas que querría saber y no puedo saber! Pero, ¿qué importa saber si fué imposible sufrir contigo? Creo ser un ser privilegiado, porque el destino me abandona en el mismo momento en que no puede sino hacerme feliz, pero mi amor por tí es tan fuerte, tan intenso, y tengo la sensación de vivir tan unido a tí, que no consigo liberarme de los fantasmas que me oprimen. Mi felicidad tiene el hocico un tanto largo y se siente un poquitín triste.
Hay mucho que hacer, pero la forma en que se trabaja no es la más adecuada para dedicarle toda la vida y todos los pensamientos.
Las cosas se desarrollan de manera implacable y mientras tanto hay que organizar el P., que débil y que en general trabaja muy mal. Formo parte del centro político y soy secretario general. También debería ser director del periódico, pero las fuerzas no me bastan. Aún no puedo trabajar mucho y habría que estar en el ojo encima de todo, siguiendo su desarrollo.
(…)
Quizá la semana que viene próxima no pueda escribirte, porque estaré de viaje. Tú escríbeme de todas formas, o haz que me escriban. Querría conocer cada momento de tu vida y de la vida de nuestro niño. Te amo más y te amo mejor que antes. No sabría explicar lo que siento. Tal vez la nueva vida que sentimos ya quiere decir que finalmente hemos llegado a ser nosotros mismos, al haber abandonado mucho embarazoso fardo de la vida anterior. Tendríamos que estar juntos para ver con más claridad que nuestra felicidad puede ser aún más intensa, pero aún sin estarlo siento que, efectivamente, será más intensa y más vigorosa. He escrito a mi madre diciéndole que tendremos un hijo dentro de poco. Está ansiosa de tener noticias. Si puedes mandarme las fotografías, mándame dos copias, pues así le daré una gran alegría a mi madre, que siente los vínculos familiares como los sardos, de una forma muy violenta y apasionada.
Querida Yulca, tienes que sentir mis labios en tus ojos, tienes que sentirte abrazada a mí en una caricia con todo el ser una sola y única cosa contigo en la alegría que representa haber creado una nueva vida.”
-Gramsci
[.largamente separados
Gramsci escribía largas cartas en las que se interesaba por el crecimiento y educación de los niños y la imaginaba a ella como madre en párrafos tan tiernos como éste: “No sé por qué, me da la impresión de que en tus manifestaciones, en el gesto de acariciar, en la leve sonrisa de tu rostro, en la posición de tu cabeza cuando te acercas al niño tiene que haber algo distinto de todo lo que yo he conocido de tí y que me ha quedado en la sangre, en los nervios, hasta hacerse elemento esencial en mi propia vida…” (10 de noviembre de 1924) ]
8 de septiembre de 1924
“Queridísima Yulca:
He estado fuera de Roma más de dos semanas sin poder ver tus cartas tan ansiosamente esperadas. Y hoy, después de leerlas, no sé qué escribrirte. ¿Cosas serias y melodramáticas? Tiendo a burlarme de mí mismo, y la verdad es que no sé… Tal vez una leve caricia expresara mejor que un diluvio de palabras lo que querría decirte.
De entrada, apruebo todo lo que has hecho. Apruebo también el nombre, aunque llamarse Lev (León) me parece un poco exagerado para un niño que pesa tres quilos y medio (quizás hoy ya pese más) y que ni siquiera tiene un diente. Claro que por mucho que ahora sólo sea un poco mayor que un inofensivo gatito acabará haciéndose un verdadero Lev, ¿no es así? Y entonces morderá y rugirá, acaso con gran horror de la burguesía internacional, si es que por esas fechas sigue habiendo una burguesía para oír sus rugidos. Había entendido el anagrama de Ninel, pero el nombre vale por lo que suena, no por el anagrama que pueda construirse con él, ¿no crees? Además, nada de eso me importa en absoluto.
Lo que me importa es que el niño vive, que es nuestro hijo y que nosotros nos queremos más que ayer porque en él nos vemos a nosotros mismos más fuertes y más felices. Tienes que escribirme largo y tendido para que yo pueda imaginarme tu nueva vida. Los elementos de que ahora dispongo para fantasear no me bastan: gritos, lamentos, pataditas, dedos en la boca y una serie de acontecimientos objetivamente poco agradables. La objetividad no es la vida, sino una fria caricatura fotográfica de la vida. Tú, en cambio, estás viviendo la vida viviente.
Paciencia. Esperaré a compartir también yo la alegría que tú sientes al asistir a los sucesivos desarrollos de la personalidad del niño. Creo que un momento importante será cuando, por primera vez, el pequeño se meta el pie en la boca. Tendrás que informarme inmediatamente de este acto que toma la posesión de los límites extremos de su territorio nacional.
Conseguiré el jabón de Marsella que sea precisamente de Marsella. No estoy seguro de que te llegue, pero esperemos que si. Querría hacer algo por vosotros, pero no sé qué. No debes enfadarte por el hecho de que Bianco te dé dinero de mi parte, pues si tú te enfadas yo me enfadaré aún más. ¿Por qué tienes que enfadarte? Sería un egoísmo demasiado descarado por tu parte y, encima, prepotente.
El que el niño se llame Lev no te da derecho a creer que te has convertido en una leona con licencia para devorar a todo el mundo…”
[.en la distancia
Este párrafo en el que Gramsci sigue los cumpleaños del niño en la distancia da mucho que pensar: “¡Muchas felicidades! ¡Cinco años ya! ¿Recuerdas? Ahora Delio ya es mayor. ¡Cómo saber la impresión que te ha ido haciendo el irle verle crecer! Yo lo recuerdo en abril de 1925, cuando tenía la coqueluche. ¡Me parecía tan infelíz! Cuando volvía a verle en el 26 me pareció otro, completamente distinto. Ateniéndome a los límites legales de mi condena, volvería a verle cuando tenga 23 años, de manera que, con lo deprisa que van los jóvenes, tendrá ya mujer e hijos…” (13 de julio de 1929). ]
“Yo, por ejemplo, no me dejaré devorar y clamaré en favor de los derechos del hombre y del ciudadano. También yo quiero hacer algo por el niño, entiendes? La ley soviética no me lo prohibe y tú no debes ponerte demasiado arrogante.
Esta semana no he tenido noticias, ni una línea. Únicamente ha escrito Bianco que es un entusiasta de la belleza del niño y sus gritos. Aguardará otra semana con la semana de tener noticias cada vez más interesantes.
Te abrazo, liubimaia, y abrazo al pequeño…”
-Selección de Alicia Misrahi

12 pensamientos en “.las cartas más apasionadas del mundo-Domésticas III

    • Las cartas de Gramsci son especialmente duras, sabiendo uno su historia. Pero contienen como vós bien decís, una ternura infinita. Logró la cercania dentro de esa honda distancia sólo física.

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