.cuerpo de agua

.cuerpo de agua

Imagen: Web

“A la deriva entre las nubes una pequeña gota de agua fué liberada de su forma de hielo. La alta presión le permitió descongelarse. Ya no sería un granizo cayendo en algún campo, ni un copo de nieve dispuesto a coronar altos pinos.

Mientras el viento la llevaba sobre sus espaldas la pequeña gota se puso a pensar sobre su suerte y a lamentar dónde caería. Cuando pudo ver más el paisaje entre las nieblas reconoció un hermoso confín azul que, sin interrupción, se unía en el horizonte a la cúpula celeste.
-¡Es el mar!, exclamó el viento -donde podrás refrescarte y jugar infinitamente entre las olas. Qué mejor destino podrías desear.
Pero la gota de lluvia sintió temor y dijo:
-¿Qué será de mí? ¿Seguiré siendo tal cual o perderé mi individualidad? ¿Seré la misma o seré otra cosa que ya no me agrade?
Entonces con inseguridad se puso plañidera y el viento no la podía consolar. Pero el viento seguía bajando y la gota ya estaba muy cerca del mar. Entonces le dijo:
-Aprovecha muy bien esta oportunidad y trata de comprender la gran libertad que puede sentir una gota de lluvia unida al gran océano. Tal vez tú lo ignores, pero antes de lo que supones alguna otra nube te volverá a subir.
La azul inmensidad del mar se presentaba en toda su gloria con su juego de orlas blancas viajando entre sus aguas, con sus aves, su música y el sol haciendo brillar como un espejo transparente los más remotos rincones.
Fué entonces que la gota cayó sobre el agua y al instante olvidó su egoísmo, basado en la vanidad o en la excesiva autoimportancia de ser la gota que se creía ser.
Un nuevo cuerpo de aguas borró en una ola el surco de su memoria y, en lugar de permitírsele fluir en la ilimitada libertad del juego de la Creación, bajó con su pesadez a un lugar del océano donde estaban los corales. Entró en las fauces de una ostra que en un segundo la apresó y la convirtió en perla…”
-Awankana

6 pensamientos en “.cuerpo de agua

  1. Hoy estás muy oceánica amiga mía. ´Húmedo, salado, profundo… Hay un hondo sentido en el mar. No es como las arrogantes y orgullosas montañas que parecen querer desafiar al mismo cielo con sus picachos enhiestos. El mar, humilde, se coloca en el lugar más bajo… pero así todo lo recibe, toda acaba yendo a él… incluso esa orgullosa montaña acabará transformándose en receptiva playa…
    No sé… Te quiero mucha piba.

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