
«Cuando todo estalla a tu alrededor
no te queda otra salida que estallar.»
-Janis Joplin
«El mundo del desenfreno tiene algo de atractivo y algo de repugnante.
Con esta contradicción nos embriagamos para armar un nuevo rompecabezas.
Nos sumergimos en aquellos momentos en que se anula la palabra ‘stop’´’ y nos dedicamos a doblegar barreras.
A transformar el ‘hasta aquí llegué’ en una ausencia presente: sabemos que el límite está, que nos ronda, pero le hacemos pito catalán.
Para seguir, para saciar esa curiosidad sobre qué se siente en el instante de cruzarlo.
O para demostrarnos -y demostrar- que al mundo cada uno lo construye a su manera y que lo bueno para vós puede ser pésimo para mí.
Jugar con el exceso.
Peligrosamente.
Ése es el signo de nuestra época.
Por eso hay desbordes de todas las formas y tamaños.
A diferencia de la noción tradicional de desenfreno, hay notas que exhiben algo de la tranquilidad que sigue a la tormenta.
La verdadera noción de caída libre no se la tiene, a menudo, mientras uno va cayendo sino luego, cuando uno rememora, cuando hace conexiones, cuando intenta saber si el más, más y más le sigue conviniendo o si es tentador, también, marcar alguna pausa.
Porque el exceso impregna con ese gusto peculiar casi sutil, que se disfruta entre los pocos que pertenecen a una cofradía.
Son ellos solos -distintos, especiales- frente al mundo.
Son ellos los que se animan a.
Pero son ellos mismos los que se hartan de ellos.
Los que quieren, en algún momento, huir de la cofradía y entrar al mundo.
Los excesos tienen una paradoja: se los coquetea por una necesidad de probar -¿y de disfrutar?- y se teme abandonarlos por todo lo que implica el cambio.
Por ejemplo, el adicto al trabajo siente terror de enfrentar el minuto de libertad; el obeso se aterroriza ante miradas que le devuelven erotismo.
A veces, si se animan, y se acostumbran a la nueva vida, hasta se transforman en conversos desenfrenados.
Aseguran que toda salida del camino ordinario, cualquier mirada de reojo a lo demasiado, llevan irremediablemente al fracaso.
Curioso el ser humano, siempre tan imposibilitado de lograr el punto medio…»
-Daniel Ulanovsky Sack
» Hagas lo que hagas, corres directo a tu hundimiento.»
-Paul Celan

«De cerca nadie es normal»
-Caetano Veloso

«Desde mi mundo puritano,
los veo como a ángeles enfermos.»
-Julio Cortázar

«Piedad para nosotros, los que exploramos
la frontera de lo real.»
-Gillaume Apollinaire

«Ir hacia arriba no es más que un poco más corto
o un poco más largo que ir hacia abajo.»
-Roberto Juarroz
