.del cielo a la mesa-Primeros Pasos

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Primeros Pasos

Primer jefe de cocina: (llevando un poco de comida hacia la boca de ella) Ahora prueba. Pruébala.
Ana: (la saborea) Oh Dios…¡Dios mío!
Primer jefe de cocina: ¿Te gusta?
Ana: ¡Oh, Dios mío!
Primer jefe de cocina:”Oh, Dios mío”, está bien. ¿Ves? Ahora te das cuenta de que comer un buen plato es estar cerca de Dios…
-De la película “Bigh Night”

 

 

 

“Cuando de niño vivía en Chicago, el domingo era para mí uno de los días esperado con más alegría, ya que íbamos a visitar a mis primos y comíamos todos de bubby y zadie, palabras que en yiddish significan “abuela” y “abuelo”.
Aún hoy recuerdo cómo -estilo Sherlock Holmes- todos pasábamos revista a la cocina, con la esperanza de descubrir un aroma que revelara la deliciosa tarta de manzanas que preparaba la abuela.
Al poco rato, corríamos a ocupar nuestro lugar en la ya dispuesta mesa familiar.
El aire estaba impregnado del olor de los deliciosos platos de la comida europea -gefullte fish (una especie de hamburguesa de pescado), lakte (empanada de patata al horno) y sopa con tropezones de matzo (pan sin levadura tostado)- ricos y picantes, que en casa no tenía oportunidad de comer. el pan y el vino eran bendecidos con una oración. El vino tinto agridulce me dejaba siempre la boca áspera y el rostro contraído. Se pronunciaban extrañas palabras en yiddish que nunca había oído antes y tenía la certeza de que los adultos lo hacían para evitar que las mejores bromas llegaran a nuestros tiernos oídos. Las historias y las risas se sucedían sin pausa como una ola tras otra.
La dinámica de mi familia más próxima también cambiaba.
Mi padre, a menudo aquejado de migrañas y fácilmente irritable, se enternecía de forma notable y dejaba entrever un aspecto de sí mismo más despreocupado, magnánimo y sosegado. Durante aquella comida especial de los domingos, las diferencias se desvanecían y cada cual era aceptado sin más. El único propósito era estar juntos, a gusto y pasarlo bien.
De vez en cuando, un fascinante pariente mayor a quien obedientes llamábamos “tío” o “tía”, se unía a nosotros en la mesa y compartía historias y recuerdos sobre los buenos viejos tiempos. A veces, mi abuelo explicaba la historia de cómo, siendo apenas un niño de la misma edad que tenía yo entonces, dejó su hogar en Rusia y viajó solo a Estados Unidos.
Cuando los relatos y la comida se agotaban, mi hermana y yo nos dejábamos caer con nuestras pesadas panzas llenas en el enorme y mullido sofá, donde nos sumíamos en una siesta sosegada y felíz. Los adultos jugaban a las cartas, sobre todo al bridge remate, mientras los anillos de humo de los puros ascendían flotando. Más tarde, mi primo Dennis y yo salíamos a hacer travesuras, mientras mi hermano mayor y los primos jugaban en la acera lanzando monedas a cara o cruz y hablaban de chicas.
Hasta ahora no había llegado a captar plenamente la manera en que la comida de los domingos suscitaba en mí un sentido tan profundo de pertenencia. Aquél día la familia se reunía al completos, éramos como un todo.
De los recuerdos de mi infancia, los que evocan a mi familia reunida alrededor de la mesa revisten mayor importancia y son los más edificantes.
Aquellas tempranas experiencias permanecieron olvidadas hasta que la relación entre la comida y la espiritualidad pasó súbitamente por mi mente como una semilla traída por el viento desde una tierra extraña.
La idea me pilló de sorpresa y tuvo consecuencias sorprendentes. Al igual que las aguas bravas que en primavera brotan a borbotones, resultó tener fuerza suficiente para erosionar las viejas ideas y arrastrarme tras una corriente tan fuerte que me incitó, a mí que crecí con poca formación religiosa, a explorar los antiguos rituales de alimentación y vestir los hábitos de color azafrán del monje budista. En la actualidad, me doy cuenta de que el poder de aquella idea se originó en el lenguaje de mi corazón y despertó una parte de mi alma que llevaba mucho tiempo dormida o, quizá simplemente ignorada.
Casi todos los actos, entre ellos el de comer, pueden realizarse de manera superficial o de un modo más profundo, más clarividente. La alimentación en única en la medida en que ofrece instrumentos, tantos personales como colectivos, para transformar el bocado más cotidiano en el reino de lo espiritual y lo sagrado.
Comer con plena conciencia nos hace vivir el momento, ayuda a entender qué significa estar vivo, y nos pone en relación con el misterio y la fuente de todos los seres vivos.
La comida puede llegar incluso a abrir la puerta que nos permite acceder a nuestros recuerdos más íntimos y valiosos…”

 

 

 

Donald Altman
(Donald es monje budista. Ha obtenido en dos ocasiones el premio Emmy de literatura)

 

PD: Con amor a mi querisidima abuela Mamma, que siempre nos reunia y deleitaba con el aroma precioso de lo que salia de sus manos: comida que nos ligaba y mostraba su amor y liberaba en nosotros las risas, el encuentro y lo lindo que era tener una familia.

Gabi

 

.el poeta

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Bs.As.-Esquina en Once

 

.el poeta
El espacio está lleno de seres trasparentes.
El hombre no ve sino lo que ha descendido de la luz,
a la sombra de los cuerpos;
pero los intracuerpos, los halos, las extensiones luminosas de la materia,
no las ve.
Esa población nevada trémula,
perteneciente al lado inmaterial de la realidad,
al lado irreal de lo material,
es el reino por donde vaga y trabaja el poeta.
Que nadie le mire como a ser extraño a la ponderable,
enraizada, realísima corporeidad del mundo;
que nadie le mire como a ser transido en el desapego de lo cotidiano.
El poeta,
al revés de lo que se acostumbra a pensar,
es el más práctico y el más utilitario de los seres:
nadie como él extrae de la realidad tantas especies,
tantas riquezas y rostros.

Crónicas y ensayos-Gastón Baquero

 

 

 

(home)

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Paloma en Monte Grande, Bs.As.-

 

 

22.

se pone el sol tras la ventana
de la cocina

el té está casi listo

37.

nunca
mis pupilas
dilataron tanta noche

y sólo escucho
el silbar de un tren
alejándose

Brasa blanca (1983)-Hugo Mujica

 

 

.puedes oirme?

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(una monarca en Bernal)

 

 

“…te regalo mis rizos de luz, recién cortados
mi alma en desvelo
las hojas desiertas que fluyen, en el viento
los sueños que viajan por el mar
las flores de mi jardín, en vuelo
y el perfume de esta noche
profundo y estrellado…”

Gabi Dakoff.

 

.how small we are

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“Sometimes,
you have to be up really high,
to understand
how small you are…”

“One minutes and thirty seconds and stable as a rock…”

Felix Baumgartner

 
…ese pequeño punto azul pálido…
“Mira de nuevo a ese punto.
Es aquí.
Es nuestro hogar.
Somos nosotros.
En él todas las personas que amas,
todas las personas que conoces,
todas las personas de las que alguna vez has oído hablar,
todos los seres humanos que alguna vez han existido,
vivieron su vida.
El conjunto de nuestra alegría y sufrimiento,
miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas,
cada cazador y recolector,
cada héroe y cobarde,
cada creador y destructor de civilizaciones,
cada rey y plebeyo,
cada joven pareja de enamorados,
cada madre y padre, niños con esperanza,
inventores y exploradores,
cada formador de moral,
cada político corrupto,
cada superestrella,
cada líder supremo,
cada santo y pecador en la historia de nuestras especies vivió allí,
en una mota de polvo
suspendida en un rayo de sol.”

-Carl Sagan

 

.my heart is a flower

 girls

 Frida y Chloe

 

 

 

“Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La
Hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
La vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó
El áspero norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad,
Las galerías de la biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven
Amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche
Intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo, es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz
Del ave, ya se han oscurecido los que miran por la ventana, pero la
Sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la
Memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo…

José Luis Borges

 

 

 

“Mi corazón es una flor
Que florece cada hora
Yo creo en el poder
del amor…”
Amos Lee…

 

 

.el beso II

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“El beso”-Gustav Klimt

“Érase una vez una muchacha y un joven.
Estaban sentados en una piedra, en una punta de tierra que se adentraba en el mar,
y las olas golpeaban hasta tocar sus pies.
Estaban sentados, callados, cada uno en sus pensamientos, y vieron ponerse el sol.
Él pensó que tenía muchas ganas de besarla.
Su boca parecía hecha para eso.
Había visto chicas más hermosas y, en realidad, estaba enamorado de otra,
pero no creía poder besarla nunca, ya que era un ideal y una estrella,
y “a las estrellas uno no puede desear poseerlas”.
Ella pensó que querría que él la besara,
porque entonces tendría una oportunidad de enojarse con él
y mostrarle lo mucho que lo despreciaba.
Se levantaría, levantando las faldas y ajustándolas en torno a sí;
lo miraría con una mirada cargada de helada burla y se iría,
derecha y sin prisas innecesarias.
Pero para que no pudiera adivinar lo que pensaba,
dijo en voz baja, muy lentamente:
-¿Cree usted en otra vida después de ésta?
Él pensó que sería más fácil besarla si contestaba que sí.
Pero no recordaba bien cómo había respondido en otra oportunidad a la misma pregunta y tuvo miedo de contradecirse.
Por eso la miró profundamente a los ojos y dijo:
-Hay momentos en que creo que sí.
Esa respuesta agradó a la chica enormemente y pensó:
“De todas maneras, me gusta su pelo y también la frente.
Es una lástima que la nariz sea tan fea y que no tenga una posición.
Es sólo un estudiante”.
Con un novio como ése no la envidiarían sus amigas.
Él pensó. “Ahora, decididamente, puedo besarla”.
Pero tenía mucho miedo;
no había besado antes a ninguna joven de buena familia,
y se preguntaba si sería peligroso.
Su padre dormía, tumbado en una hamaca, no muy lejos de allí,
y era el alcalde de la ciudad.
Ella pensó: “¿Será quizá mejor que le dé un bofetón cuando me bese?”.
Y pensó de nuevo: “¿Por qué no me besa, es que soy tan fea y desagradable?”.
Y se inclinó sobre el agua para mirarse reflejada,
pero su retrato se rompió en las olas que salpicaban.
Pensó a continuación: “Me pregunto qué sentiré cuando me bese”.
En realidad, la habían besado una sola vez, un teniente,
después de un baile en el hotel de la ciudad.
Pero olía muy mal, a cigarros y a ponche, y
 ella se había sentido un poco halagada de que la hubiera besado,
ya que era un teniente, pero, por otra parte,
ese beso no había sido gran cosa.
Y, además, lo odiaba, porque después del beso
ni le había propuesto matrimonio ni había vuelto a mirarla.
Mientras estaban allí sentados, cada uno en sus pensamientos,
el sol se puso y oscureció.
Y él pensó: “Ya que está todavía sentada a mi lado y el sol se ha ido,
quizá no tenga nada en contra de que la bese”.
Y lentamente le pasó un brazo sobre los hombros.
Eso ella no lo había previsto.
Había creído que la besaría sin más preámbulos
y que entonces ella le daría una bofetada
y se iría como una princesa.
Ahora no sabía qué hacer; quería enfadarse con él, pero no quería perder la oportunidad de ser besada. Por eso se quedó sentada completamente quieta.
Entonces él la besó.
Era mucho más extraño de lo que ella había pensado;
sintió que se quedaba pálida y sin fuerzas,
y que se había olvidado totalmente de darle un bofetón,
y de que no era nada más que un estudiante.
Pero él pensó en un pasaje del libro de un médico muy religioso,
llamado La especie femenina, en donde decía:
“…Pero cuidado con dejar que el abrazo matrimonial
se supedite al dominio de las pasiones”.
Y pensó que debía ser muy difícil cuidarse si un solo beso
podía ya hacer tanto.
Cuando salió la luna, estaban todavía sentados besándose.
Ella le susurró al oído:
-Te amé desde el primer momento en que te vi.
Y él respondió:
-Para mí no ha habido otra en el mundo como tú…”
De “El camino oscurece “(1907), en Cien años de cuentos nórdicos
-Hjalmar Söderberg (1869-1941)
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(detalle)

 

.grandes esperanzas

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Gato en Monte Grande ╰ დ ╮ ❤ ╭ დ ╯

 

 

“Debe ser que las cosas son, o no son, de cierta manera.
El color de un día.
Lo que se sentía ser niño.
La sensación del mar salado en las piernas quemadas por el sol.
El agua a veces es amarilla.
A veces es roja.
Pero el color que queda en la memoria depende del día.
No voy a contar esta historia tal como ocurrió.
Voy a contarla tal como yo la recuerdo…”

 

“¿Te muerdes las uñas?
Es un mal hábito.
Dicen que los ojos son las ventanas del alma.
A la mierda.
Las manos.
Ahí se nota si uno es caballero…”

 

 

“Quizá vivieron algo parecido en su niñez y no le dijeron a nadie.
Quizá tuvieron ese roce con un mundo tan enorme que casi nunca vieron otra vez.
Paraíso perdido.
¡Dios!
La tierra que el tiempo olvidó…”

 

 

“Nora Driggers Dinsmoor, la dama más rica del golfo, enloqueció hace 30 años cuando su prometido la dejó esperando ante el altar.
El techo es una hoja de oro, oro real.
Es idéntico al techo de las Mil Alas de la Academia de Venecia.
-Dame tu mano. ¿Qué es esto?
– Su… su teta.
– Mi corazón. Es mi corazón. Está destrozado.
– Es hermosa, ¿verdad? ¿Qué opinas de ella? Vamos, dímelo al oído. Anda.
– Me parece presuntuosa.
– ¿Algo más?
– Creo que es muy linda.
– ¿Algo más?
– No le caigo bien.
– Pero tú la amas. Te destrozará el corazón. Dalo por hecho. Qué trágico. Ya estás enamorado. Y aún cuanto te garantice que esta muchacha te herirá terriblemente, la buscarás con afán. ¿No es grandioso el amor?…”

 

“Y uno lo recuerda.
Cada uno recuerda qué sintió.
Y luego me fui a casa a dibujarlo…”

 

“Nunca vengo aquí. Nunca. ¿Sabes por qué?
Porque hace 26 años, yo confié.
Me reservé. Era virgen.
Es cómico, ¿No? Así eran aquellos tiempos, así me criaron.
¿Qué tipo de ser toma algo así, ese regalo, esa confianza?
¿Quién hace eso?
¿Quién se aprovecha de una mujer de 42 años?
¿Qué tipo de ser deja a esta mujer esperando como una tonta?
Un hombre hizo eso, y por eso ellos deben pagar.
¿Tengo la razón?
Estella los hará llorar.
Los destrozará.
Le enseñé bien.
Cuando ella regrese, los segará como la guadaña siega el trigo…”

 

“Pasaron siete años.
Dejé de ir al Paraíso Perdido.
Dejé de pintar.
Dejé de lado mis fantasías y los ricos y la muchacha celestial que no me quiso.
Eso no me ocurriría de nuevo.
Lo había visto venir.
Decidí madurar…”

 

“- Digamos que hubo una niña.
Y que desde que tuvo uso de la razón se le inculcó el temor.
Digamos que le inculcaron el temor a la luz.
Le enseñaron que era un peligro, que podría lastimarla.
Y un día de sol le pides que salga a jugar, pero ella se niega.
¿Puedes culparla?
Somos lo que somos, la gente no cambia…”

 

 

“- No saltes.
– ¿Me salvarías?
– No en este traje…”

 

“La noche que se realizaron todos mis sueños.
Como todo final feliz, fue una tragedia de mi propia mano.
Porque había triunfado. había cortado mis amarres.
De Joe, del pasado, del golfo, de la pobreza.
Me había reinventado.
Lo hice cruelmente, pero lo hice.
Era libre…”

 

 

“El pequeño Finn.
La única persona que hizo algo realmente puro y bueno por mí.
Todo artista debe ir a París al menos una vez.
– ¿Crees que puedas perdonarme?
– ¿Será que no me conoces?…”

-David Nicholls (Guión adaptado de la novela de Charles Dickens)

 

 

.por que sera…?

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Cielo de Bernal…

 

 

…por que sera…?
…que mi corazon se ensancha y libera,
cada vez que escucho esta hermosura?
…que poder embriagante y mágico
que hebra de mi ser alcanza
y transforma
al llegar a mi, ella…
claro de luna puro
luz brillante delicada y suave
que me arrulla
y me vuelve niña…
cuanta paz me invade
bello vuelo del alma
tibia invitación a la ternura
pétalos dulces , fluyen…
Gabi Dakoff.

 

.intemperie

Argentina siglo XXI-IntemperieBs.As., Argentina-Intemperie

Intemperie
Dolor
Destemplanza que cala la geografia de una ciudad
y traza un abismo
abrumadora soledad
Frio en los huesos y en el alma
No es la inclemencia del tiempo. No.
Es el olvido. La cruel indiferencia, lo que mata

Gabi

 

 

.la marea me dejo…

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La marea me dejó arenas de plata,
que pondré en el reloj del tiempo que no pasa.
La marea me dejó islas inundadas,
donde atrapar con mi red una historia de piratasTu marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.La marea me dejó aromas de un barco,
algas tejidas en forma de desengaño.
La marea me dejó unas conchas sin nombre,
con que el niño hace un collar de un alfabeto

que no entiende el hombre.Tu marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios ,
las piernas enterradas.La marea me dejó cangrejos helados,
agujas de hielo y un libro en blanco.
La marea me dejó los versos borrados.
la tinta, un borrón, un papel mojado

Tu marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios ,
las piernas enterradas

Vetusta Morla

 

 

 

.el tejido: amor en acción

 

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Dominique Besanson

 

Santa claridad
Santa clara es el primer punto que enseñan al comenzar a tejer con dos agujas. Debería llamarse “ Santa claridad ”.

Por lo menos esto es lo que me aporta cada vez que la aguja pareciera perforar un pensamiento esquivo y doloroso: eso es un punto.

La aguja lo eleva y lo acomoda en un hilera de mayor resolución.

Ese entrelazamiento de puntos que parecen una u se unen como una fortaleza y se convierten en una trama irrompible que puede proteger, abrigar, sostener o contener.
El tejido es una creación y por lo tanto se lo relaciona con lo maternal o lo natural (¿o divino?).

Surge de un gesto, como un niño del amor, como una planta de una semilla.

Lo pienso femenino aunque tenga artículo masculino.

Una imagen más común a todos es la del trenzado del largo cabello de las mujeres, sobre todo en culturas menos globalizadas.

En la mitología de las civilizaciones más antiguas quienes tejían lo hacían para controlar sus pasiones y no devenir en seres patéticos.

Era un reto, un desafío.

Nunca una labor liviana para personas desvalidas.

El “santa clara” o “derecho” puede complementarse con el revés en donde la aguja, que puede variar de grosor, toma el punto desde un ángulo distinto, como a las ideas que van surgiendo.

Y así acomodando los derechos y reveces se complejiza el entramado.

Anoche, como casi todas las noches, la ansiedad que en algún momento fue pánico, asomó cabeza.

Hice lo que hace ya tres años descubrí, como un apaciguador natural: tomé un ovillo y lo observé.

Vi su calidad, su grosor, la posibilidad de elasticidad y sobre todo el color.

Me proyecté en él.

Podía devenir en algo ornamental o en abrigo.

Pensé que mejor era empezar y que el propio tejido me hablara como si me ayudara a contar mi propia historia, la que yo no podía narrar sola.

Ahora era el turno de elegir las agujas con las que iba a escribir mi cuento.

Busqué las número ocho (mis preferidas) en el canasto de lanas, dentro de un estuche. No estaban y recordé que había dejado pendiente una labor del último instante de ansiedad de unos días atrás.

Puesto que la trama me pareció poco elaborada, decidí soltar los puntos y así disolver en el tiempo los pensamientos que en ese momento se habían entrelazado.

Simplemente me senté en la cama, con las almohadas acomodadas,

para que los brazos imitasen las alas de un pájaro,

y así comencé a volar a través de esas hileras hechas de derechos y reveses.

Como la vida misma…”

(Tejo hace casi diez años como una práctica meditativa.

Es un momento íntimo de aquietar pensamientos, pausar preocupaciones y simplemente fluir entre el hilo, las agujas y el tiempo..)


-Dominique Besanson

 

 

.círculos

círculos1

 

“Habrás advertido que todo lo que hace un indio tiene forma de círculo,
y es así porque el Poder del Mundo siempre trabaja en círculos,
y todas las cosas tienden a ser redondas…
El firmamento es esférico,
y he oído que la Tierra es redonda como una bola
y que las estrellas también lo son.
Cuando su máxima furia se desata,
el viento se arremolina.
Los pájaros hacen sus nidos en forma de círculo,
pues su religión es la misma que la nuestra…
Incluso las estaciones, en su metamorfosis,
describen un gran círculo y
retornan siempre a su punto de partida.
La vida del hombre es un
círculo que nace y termina en la infancia,
y lo mismo les ocurre a todas las cosas
conectadas con el movimiento de ese poder….”

Alce Negro-Chamán de la tribu Sioux Oglala

 

círculos2

 

que animal Claudia Puyo…!!!! una de las mejores voces femeninas argentinas…!

 

^^|^^

 

 

 

 

 

.me doy permiso para…

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© Kate Parker

Me doy permiso para…

Muchas de las enfermedades y angustias que
sufrimos en la vida cotidiana tienen una causa
realmente simple:
estamos sobrecargados.

Son demasiadas exigencias que hemos convertido en
autoexigencias.
Se trata, pues, de empezar a permitirnos echar el
lastre por la borda, andar más ligeros.
La vida es breve – ¡y tan breve! –
pero es un camino realmente bello.

Me doy permiso para
equivocarme no una sola vez sino todas cuantas
veces me suceda.

Me doy permiso para equivocarme y no sentir que
por un pequeño o gran error el mundo va hundirse
en torno mío.
Siempre hay segundas, tercera, cuartas … y muchas
más posibilidades.
¡ Fuera las ideas de errores irrevocables !

Me doy permiso para
no estar explicando todo lo que hago,
aunque les parezca extraño a los demás.

Me permito no estar justificando mi
existencia ante padres, marido o mujer,
hijos, amigos o compañeros de trabajo.

Me permito callar y disfrutarlo.

Me doy permiso para
no precipitarme ni dejarme presionar por mi pareja,
mis hijos, mi jefe o por quienquiera que sea.
No soy una persona torpe.
Mi torpeza en muchas ocasiones ha sido producto
de la urgencia y la presión a la que me he dejado
someter.

No más miedo, no más torpeza: destreza, belleza y
seguridad.

Hoy, ayer, anteayer …
Llevo demasiado tiempo haciendo y trabajando en
exceso.
Me han estado sobrecargando y yo me he dejado
sobrecargar:

ahora me permito parar y hacer o no hacer muy
suavemente lo que me apetezca.

El tiempo gran escultor.
Me doy tiempo para desacelerar y
saborear la vida.
Me lo he ganado de sobra.

Me doy permiso para
gozar de buena salud, de plena salud.
Decido no provocarme dolores físicos ni
enfermedades leves o graves para poder aminorar
mi ritmo de vida sobrecargado.
Soy adulto y capaz de autorregularme.
No son las
figuras exteriores las que deciden por mí.

Me doy el descanso necesario, los alimentos, las
pausas, el sueño y todo lo necesario para gozar de
buena salud.
¡A mi salud y a la tuya!
¡Larga vida con buena música!

Me doy permiso para
No estar hipersensible a las críticas cuando me
dicen que no sé hacer algo.
No he nacido para saberlo todo: ni es posible saber
acerca de todo.
Los que afirman que no sé hacer una u otras cosas
concretas, despiertan mis antiguos sentimientos de
insuficiencia inculcados en la infancia.
Ahora doy por terminados esos
sentimientos de no ser suficiente:
nadie es omnipotente ni omnisciente.
y es mejor así.

Me permito
Muchas situaciones de calma, de suavidad, de no
estar estimulado ni hundido sino en un bienestar
ligero, como a veces me parece que están algunos
árboles y plantas:
están ahí, erguidos sin
necesidad de poner fuerza,
sin vaivenes de
adrenalina.

Están.

Son.

A pesar de las apariencias la vida se perpetúa sin
bruscos altibajos.

Me permito
tener límites,
todos esos límites –saludables
no
son lo contrario del proceso expansivo de
la vida sino que la hacen más fácil y
posible, más gozosa y sin cargas
innecesarias:
sin tanta exigencia agotadora.

¿No recuerdan que los juegos que jugábamos
cuando éramos niños nos divertían hasta
carcajadas incontrolables porque habían
normas, es decir, límites?

Las normas no impiden el juego sino lo contrario:
lo hacen posible y más apasionadamente porque
estimulan el ingenio.
Sin normas la vida tampoco
es soportable ya que entramos en una situación de
arbitrariedad enloquecedora.
Las normas son necesarias hasta para
transgredirlas.

El límite implica, además y necesariamente, algo
muy bello:
el contacto.
Porque el límite y el contacto son las dos caras de
una misma moneda:
la expansión de la vida.

-(extracto del libro Me doy permiso para ….
De Joaquín Argente)

 

 

 

.equilibrio

 afinando

Equilibrio

El verano marchitó la hierba a rubio amarillento,
Achicharró las hojas a papel quebradizo,
Secó los lagos a arcilla agrietada.
El frío del otoño trajo poco alivio-
Sólo heló la devastación.
Pero con las suaves lluvias ,
Se ablandaron las fisuras de la tierra
Y las plantas disecadas comenzaron a disolverse.
Lentamente, el equilibrio llega otra vez.

Muchas culturas describen a los ancianos como quienes han visto muchos inviernos. Aquellos mayores han visto muchos ciclos ir y venir, y su sabiduría viene de observar largamente las alzas y bajas de la vida.

Si tenemos una visión amplia, nos damos cuenta de que el equilibrio llega en el curso de la progresión de la naturaleza. La naturaleza no alcanza el equilibrio manteniéndose en un solo nivel. Más bien, los elementos y las estaciones alternan en sucesión unos con otros. El equilibrio, según es definido por el Tao, no es estático sino un proceso dinámico de muchas alternancias sobrepuestas; incluso si algunas fases parecen salvajemente excesivas, son equilibradas por otras.

Todo tiene su lugar. Todo tiene su temporada. En las vueltas de los acontecimientos, el equilibrio está en saber qué es lo que hay, qué es lo que viene, y cómo estar en perfecta armonía con eso. Entonces uno alcanza un estado tan sublime que no puede ser desafiado.

Deng Ming-Dao
Traducción de Karin Usach

 

.la despedida

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La Despedida

No hay mas vida, no hay
No hay mas vida, no hay
No hay mas lluvia, no hay
No hay mas brisa, no hay
No hay mas risa, no hay
No hay mas llanto, no hay
No hay mas miedo, no hay
No hay mas canto, no hay

Llévame donde estés, llévame
Llévame donde estés, llévame
Cuando alguien se va, él que se queda
sufre más
Cuando alguien se va, él que se queda
sufre más

No hay mas sueños , no hay
No hay mas tiempo, no hay
No hay mas miedo, no hay
No hay mas fuego, no hay
No hay mas vida, no hay
No hay mas vida, no hay
No hay mas rabia, no hay
No hay mas sueño, no hay

Llévame donde estés, llévame
Llévame donde estés, llévame
Cuando alguien se va, él que se queda
sufre más

 


Cuando alguien se va, él que se queda
sufre más…
sufre más….

.hasta pronto, Gabo

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…hasta pronto, Gabo
pez volador
prosa mágica
cadencia en letras
gracias por todo lo compartido…

“…y el gozo que le produjo esa mujer, le había permitido entender por que los hombres tenían miedo a la muerte…
….lloró sin pudor, casi rompiendose los dedos de desesperación…
…El pueblo despertó por una cítara que no merecía ser de este mundo y una voz como no podía concebirse que hubiera otra en la tierra con tanto amor…”
Gabriel García Marquez (Gabo)

 

.wish you were here-

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oyes el viento susurrar?
te regalo los pétalos de rosas
que anidan en mi corazón
ojalá pudieras ver el octavo color
del arco iris…

Gabi

 

.abriendo el telón
“A cualquier hora que nos levantemos,
si vivimos a orillas del mar
podremos correr hacia él
y lo veremos fresco y renovado,
abierto a la música y a horizontes
que rebasan los límites.
A orillas de este mar,
en cualquier momento,
las huellas de nuestros pasos van siendo borradas,
pero también en estas mismas arenas hay un encuentro
con lo que desafía al tiempo.
Algunos quedan atrapados en las olas
y pierden de vista el mar.
Pero el mar sigue presente
y vuelve a subir sobre las arenas.
Es en este lugar donde deberemos encontrarnos
para reconocer cómo huye la felicidad
por las hendijas de la zozobra de la existencia,
como una barca que da vuelcos
y donde caen los objetos por la borda…”

Awankana

 

 

.“shall we dance, Mr. Clarke?”

“…Hold back that storm of tears

This is life, a trial awaits you at every step…”

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-“Your life will not go unnoticed because I will notice it. Your life will not go un-witnessed because I will be your witness…”
(Tu vida no pasará desapercibida porque yo me fijaré en ella; tu vida no pasará inadvertida porque yo me convertiré en tu testigo)
Beverly.

-“Un millón y medio de personas cogen a diario los trenes de cercanías. Durante más de 20 años he redactado testamentos para, unas 8000 de ellas. Con ellas me he sentado mientras repasaban con lupa sus bienes, decidían a que hijo le tocaba el cuadro que estaba encima de la chimenea y a quién la colección de cucharas antiguas. Vídeos de despedida, agradecimientos, confesiones… la gente intenta incluirlo todo. Acabado el testamento otra vida queda resumida, el activo cuadrado y las deudas liquidadas. Sus iniciales van aquí y allá, firme al pié de la página y si eres como la mayoría de mis clientes levantas la mirada, sonríes y haces la pregunta que llevo 20 años escuchando: ¿Eso es todo? -Eso es todo el papeleo, -les digo- el resto, depende de usted…”
John Clark

2004 US Version

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Japan version-1996

ダンス? – Sharu wi Dansu??

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1937 US Version

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…y una rosa me ha domesticado

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Qué evocación a la magia del Principito, de Antoine de Saint-Exupéry.

Pensar que gran parte de esta obra la maceró mientras era piloto

de la desaparecida empresa Aeroposta Argentina de la cual el escritor

fue piloto durante los primeros años del siglo XX.

Dicen que parte de la inspiración se debió a que surcaba en su itinerario

los cielos de la Patagonia todavía casi deshabitada.

 

 

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Saint-Exupéry correspondencias…

Envelope carried and signed by Saint-Ex on first official Comodoro Rivadavia – Trelew airmail flight

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.escribir con el Cuerpo

.escribir con el Cuerpo
“El silencio socava el “mal discurso”,
es decir el discurso disociado
discurso disociado del cuerpo (y por tanto de los sentimientos).
Desamarrado del cuerpo,
el discurso se deteriora.”
Susan Sontag

escribir con el cuerpo

 

 

 

“Siento que estoy viva y una forma de felicidad me corre por la sangre.
Ahora sé porqué.
La respuesta es simple, ahora, tantos años después.
Me siento
– en ese momento me sentí –
feliz porque estaba escribiendo con el cuerpo.
Una forma de escritura que sólo puede perdurar en la memoria de los poros.
Temo que se trate de una acción o una modalidad secreta, informulable, inefable.
Pero yo no creo en lo inefable.
La lucha de toda persona que escribe, de toda escritora de verdad,
se entabla contra el demonio de aquello que se
resiste ser verbalizado, a ser puesto en palabras.
Al escribir con el cuerpo también se trabaja con palabras.
A veces formuladas mentalmente, otras apenas sugeridas.
Pero no se trata ni remotamente del tan mentado lenguaje corporal,
se trata de otra cosa.
Es un estar comprometida de lleno en un acto que es en esencia un acto literario.
Camino en la calle y al caminar, estoy escribiendo con el cuerpo.
No quiero jugar al pato: cuando me meto al agua prefiero mojarme.
Somos todas putas del lenguaje.
trabajamos para él,
le damos de comer,
nos humillamos por su culpa
y nos vanagloriamos de él
y después de todo qué?
Nos pide más.
Siempre nos va a pedir más, y más hondo.
¿Es el cuerpo la máscara de la mente?
Más bien del alma.
Ahora sé que en aquel entonces, entre la pequeña aventura alrededor de la
manzana y las grandes historias inventadas, empezaba el lento aprendizaje de
escribir con el cuerpo.
Porque los poros o la tinta son una misma cosa.
Hay también otra desdicha del escribir y es quizá el más angustiante.
Está inscripta en los tiempos de silencio, cuando ni con el cuerpo ni con la
mente ni con la mano se escribe.
Los tiempos de sequía creativa parecen ser de inexistencia.
Por eso digo a veces que la escritura es una maldición de tiempo completo.
La escritura es el camino de ida hacia la oquedad del desconocimiento.
Donde pongo la palabra pongo mi cuerpo.
Con suerte, algo será dicho a través de mí; aún a mi pesar.
Escribo para develarme algún mínimo misterio,
porque quiero entender, un poquito, en lo posible.
Dicen que la literatura femenina está hecha de preguntas.
Digo, por ende, que la literatura femenina es más realista que la otra.
Preguntas, incertidumbres, búsquedas, contradicciones.
Dicen que la literatura femenina está hecha de fragmentos.
Repito que es cuestión de realismo.
Está hecha de desgarramientos,
jirones de la propia piel que quedan adheridos a alguna hoja
no siempre leída o legible.
Escribir con el cuerpo se vincula con la esencia más profunda
de lo que es el escribir:
la razón de ser de la escritora casi tanto o más que la razón
de ser de la escritura.
Porque en el escribir
(y también en el escribir mentalmente)
el trabajo consiste en ir descifrando
símbolos, signos, desarmando arcanos,
interpretando como se puede, atando cabos.
El revés de la trama….”
-“Escribir con el Cuerpo”- Luisa Valenzuela

 

.quién te ha dicho que no puedes volar?

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(pequeño picaflor en mi jardin)

 

¿Quién te ha dicho que no puedes volar?

¿Lo has creído? No importa. Porque las creencias cambian.
¿Quién te ha dicho que no puedes volar?
¿Tus pesadas piernas? No importa. Porque la naturaleza también cambia.
¿Quién te ha dicho que no puedes volar?
¿Tú mismo? Entonces ¿Quién eres?
Silencio… escucha…

 

 

 

VUELA !!!

 

Gabi Dakoff

.el vacío

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“Si un huevo se rompe desde afuera, la vida termina.
Si se rompe desde adentro, la vida comienza.”

 

“(…) Aquel día mientras estaba sentado en el sofá de mi hogar, al mirar por la ventana me vino una imagen a la cabeza. Vi mis dos manos, una por encima de la otra, separadas por un vacío.
La mano de encima representa la imagen que yo proyectaba al exterior y la de debajo cómo yo sabía que era por dentro. Al reflexionar en mí descubrí que los seres humanos vivimos en una dualidad, como dos entidades distintas: «quien aparentamos ser» y «quien somos en realidad».
Quien aparentamos ser es la fachada que proyectamos al mundo. Este yo es todo cuanto hacemos para dar una imagen en particular y para presentar a los demás una realidad exterior coherente. Este primer aspecto del yo es una capa de cómo queremos que los demás nos vean.
Quien somos en realidad, representado por la mano de debajo, es cómo nos sentimos por dentro, sobre todo cuando no estamos distraídos con el mundo exterior. Es lo que sentimos usualmente cuando no estamos preocupados por la «vida». Es lo que ocultamos sobre nosotros.
Cuando memorizamos estados emocionales adictivos, como la culpabilidad, la vergüenza, la ira, el miedo, la ansiedad, los juicios, la depresión, el engreimiento o el odio, creamos un vacío entre quien aparentamos ser y quien somos en realidad. Lo primero es cómo queremos que los demás nos vean. Lo segundo es nuestro estado del ser cuando no estamos interactuando con las distintas experiencias, cosas y variedad de personas en diferentes momentos y lugares de nuestra vida. Si estamos sentados el tiempo suficiente sin hacer nada, empezamos a sentir algo. Y ese algo es quien somos en realidad.
Vamos acumulando una capa tras otra de distintas emociones que forman nuestra identidad. Para recordar quién creemos ser, tenemos que volver a crear las mismas experiencias para reafirmar nuestra personalidad y las emociones correspondientes. Como identidad, nos aferramos al mundo exterior al identificarnos con todo el mundo y con todo para recordarnos a nosotros mismos la imagen que queremos proyectar al mundo.
La imagen que damos se convierte en la fachada de la personalidad, que a su vez depende del mundo exterior para recordar quién es ella como «alguien». Su identidad depende totalmente del entorno. La personalidad hace todo lo posible por ocultar lo que siente en realidad o para que esta sensación de vacío desaparezca: Poseo estos coches, conozco a estas personas, he viajado a estos lugares, puedo hacer estas actividades, he tenido estas experiencias, trabajo para esta compañía, estoy triunfando en la vida… Es quien creemos ser con relación a todo lo que nos rodea.

Pero esto es distinto de quien somos —de lo que sentimos— sin los estímulos de la realidad exterior: de la vergüenza o la ira que nos provoca nuestro fracaso matrimonial. Del miedo a la muerte y la incertidumbre que despierta en nosotros la vida en el más allá al perder a un ser querido o incluso a una mascota. De la ineptitud que experimentamos cuando nuestros padres esperan que seamos perfectos y triunfemos en la vida a toda costa. De la injusticia de haber crecido en unas circunstancias rayanas a la pobreza. De la preocupación que nos produce nuestro cuerpo al no encajar en los cánones de belleza de la sociedad. Esta clase de sentimientos son los que queremos ocultar.
Esta persona es quien somos de verdad, el yo real que se escuda tras la imagen que damos. Como no podemos soportar mostrar este yo al mundo, fingimos ser otra persona. Creamos una serie de programas automáticos memorizados para ocultar nuestros aspectos vulnerables. Mentimos sobre quien somos porque sabemos que los convencionalismos sociales no admiten esta clase de personas. Es ese «nadie». La persona que dudamos que los demás quieran y acepten. (…)
La madurez: estrategias para que los sentimientos enterrados no salgan a la luz
Entre los 30 y los 40, ya tenemos la personalidad formada y hemos vivido prácticamente todo cuanto la vida puede ofrecernos. Por eso podemos prever los resultados de la mayoría de vivencias; ya sabemos cómo nos harán sentir antes de que sucedan. Como hemos mantenido varias relaciones sentimentales buenas o malas, hemos competido en el mundo de los negocios o forjado una carrera, hemos vivido pérdidas y triunfos, o sabemos lo que nos gusta y lo que detestamos, conocemos los matices de la vida. Al poder prever las emociones que seguramente sentiremos, decidimos si queremos vivir esta experiencia conocida. Aunque todo esto tiene lugar en las profundidades del inconsciente.
Pero aquí está el problema. Como podemos prever los sentimientos que nos producirán la mayoría de situaciones, ya sabemos que nos ayudarán a evadirnos de lo que sentimos por dentro. Pero al llegar a la madurez ya no hay nada que nos haga olvidar del todo aquella sensación de vacío.
Nos despertamos cada mañana y sentimos que todo sigue igual que siempre. El entorno, del que tanto dependemos para evadirnos de la pena, la culpabilidad o el sufrimiento que nos carcome por dentro, ya no nos sirve. ¿Cómo podemos hacer desaparecer estos sentimientos? Sabemos que cuando las emociones producidas por el mundo exterior se acaban volvemos a ser el mismo de siempre.
Es la crisis de los cuarenta que la mayoría conocemos. Algunos intentan por todos los medios impedir que sus sentimientos enterrados salgan a la luz volcándose todavía más en el mundo exterior. Se compran el coche deportivo que acaba de salir al mercado (objeto) o alquilan un barco (otro objeto). Hay quien se toma unas largas vacaciones (lugar). Y otros se inscriben en un centro social para hacer nuevos contactos o amigos (gente). Algunas personas recurren a la cirugía plástica (cuerpo). Muchas otras redecoran o reforman su hogar (adquieren objetos y experimentan un entorno nuevo).
Todos estos intentos de hacer o probar algo nuevo para sentirnos mejor o distintos son inútiles, porque cuando la novedad pierde su encanto, seguimos atrapados en la misma identidad. Volvemos a quien somos realmente (es decir, la mano de abajo). Regresamos a la misma realidad en la que hemos estado viviendo durante años para seguir recordando quién creemos ser como identidad. Pero cuantas más cosas hacemos —cuanto más compramos y consumimos—, más patente se vuelve la sensación de quien somos «realmente». (…)
Una madurez distinta: la etapa de afrontar los sentimientos y acabar con las vanas ilusiones
En esta etapa de la vida otras personas que no intentan huir de sus sentimientos se hacen algunas preguntas importantes: ¿Quién soy? ¿Cuál es mi propósito en la vida? ¿Adónde me estoy dirigiendo? ¿Para quién estoy haciendo todo esto? ¿Qué es Dios? ¿Adónde iré cuando me muera? ¿«Triunfar» en la vida es todo lo que hay? ¿Qué es la felicidad? ¿Qué significa todo esto? ¿Qué es el amor? ¿Me quiero? ¿Quiero a alguien más? Y el alma empieza a despertar…
Esta clase de preguntas nos vienen a la cabeza porque empezamos a ver la realidad y sospechamos que nada del exterior nos hará felices. Algunos descubrimos que nada de nuestro entorno nos hará sentir «mejor». También vemos la gran cantidad de energía que gastamos en mantener la imagen que damos al mundo y lo agotador que es que la mente y el cuerpo estén preocupándose constantemente. Al final comprendemos que nuestros vanos intentos de dar una imagen ideal a los demás no es más que una estrategia para asegurarnos de que los sentimientos de los que hemos estado huyendo no nos alcancen. ¿Hasta cuándo podremos seguir haciendo malabarismos con un montón de pelotas en el aire para que nuestra vida no se derrumbe?
En lugar de comprar un televisor más grande o el último teléfono inteligente que acaba de salir al mercado, estas personas dejan de huir del sentimiento del que querían librarse, lo afrontan y lo observan con calma. Es cuando empiezan a despertar. Después de reflexionar, la persona descubre quién es en realidad, lo que ha estado ocultando y lo que ya no le sirve. Es cuando se desprende de la fachada, de los juegos y de las vanas ilusiones. Es sincera sobre quién es ella realmente, le cueste lo que le cueste, y no le da miedo perderlo todo. Deja de invertir su energía en seguir manteniendo la imagen ilusoria que daba de sí misma.
Entra en contacto con sus sentimientos y después le dice a su pareja: ¿Sabes qué? Ya no me importa si no te hago feliz. Estoy harta de obsesionarme con mi aspecto o con lo que los demás piensan de mí. Ya no pienso seguir viviendo para los demás. Quiero liberarme de estas cadenas.
Es un momento muy profundo en la vida de una persona. Su alma está despertando y le empuja ¡a decir la verdad sobre quién es ella en realidad! La mentira ha terminado. (…)
Lo que al final cuenta de verdad
Si dependes del entorno para recordar quién eres como alguien, ¿qué pasará cuando mueras y el mundo desaparezca de tu vista y se desvanezca? ¿Sabes lo que se irá con él? El alguien, la identidad, la imagen, la personalidad (la mano de arriba) que se ha identificado con todos los elementos conocidos y previsibles de la vida, que era adicto al entorno. Puedes haber sido la persona más exitosa, popular o guapa, haber tenido todo el dinero que podías pedir, pero cuando tu vida llega a su fin y la realidad exterior se desvanece, todo lo de fuera ya no puede seguir definiéndote. Desaparece.
Entonces te quedas solo con quien eres realmente (la mano de abajo) y no con quien aparentas ser. Cuando tu vida se acaba y ya no puedes depender del mundo exterior para que te defina, te quedas con aquel sentimiento que nunca intentaste resolver. En esta vida no habrás evolucionado como alma.
Por ejemplo, si tuviste hace cincuenta años unas experiencias que te marcaron con un sentimiento de inseguridad o debilidad y desde entonces te has sentido así, significa que dejaste de crecer emocionalmente hace cincuenta años. El propósito del alma es aprender de la experiencia y adquirir sabiduría, pero si te has quedado atrapado en una emoción, nunca aprendiste de la experiencia, no superaste esta emoción ni la transformaste en conocimiento. Mientras este sentimiento siga anclando tu mente y tu cuerpo a aquellos episodios del pasado, no serás libre para pasar al futuro. Y si en tu vida actual surge una experiencia parecida, esta situación desencadenará la misma emoción y actuarás como la persona que eras hace cincuenta años.
De modo que tu alma te dice: ¡Escúchame atentamente! Nada del exterior te hará feliz. Te estoy intentando avisar. Pero si sigues participando en este juego, voy a dejar de hacerlo y volverás a dormirte. En este caso te veré cuando tu vida se acabe…
Siempre necesitas más y más
La mayoría de las personas que no saben cómo cambiar piensan: ¿Cómo puedo hacer que este sentimiento desaparezca? Y cuando la novedad de acumular cosas nuevas pierde su encanto y ya no les funciona, ¿qué es lo que hacen? Buscan cosas de una mayor magnitud, pasan al siguiente nivel y sus estrategias de evasión se convierten en adicciones: Si me drogo o bebo lo suficiente, esta sensación desaparecerá. Este objeto exterior me producirá un cambio químico interior y me hará sentir de maravilla. Me compraré un montón de cosas, porque cuando lo hago —aunque no tenga demasiado dinero— me olvido de lo vacío que me siento. Miraré pornografía… Me divertiré con videojuegos… Me iré al casino… Comeré hasta reventar. Sea cual sea la adicción, seguimos creyendo que algo exterior eliminará ese molesto sentimiento interior. Y además recuerda que por naturaleza tendemos a asociar algo externo que hace desaparecer nuestro malestar interior por un tiempo a un cambio químico en nuestro interior. Y como nos hace sentir bien, nos gusta. Por eso rechazamos lo que es desagradable o doloroso y buscamos lo que nos resulta agradable, cómodo o placentero.
A medida que la excitación de las drogas estimula el centro del placer del cerebro, el cuerpo se inunda de sustancias químicas como resultado de la experiencia estimulante. El problema está en que cada vez que uno juega, se va de juerga o se queda hasta las tantas jugando con los videojuegos necesita una dosis mayor que la anterior.
La razón por la que la gente necesita tomar más drogas, comprar más cosas o tener más aventuras amorosas es porque el subidón químico creado por estas actividades activa los receptores de la superficie de las células, lo cual «estimula» las células. Pero si los receptores se están estimulando sin cesar, acaban desensibilizándose y se desactivan. Entonces necesitan recibir una señal más fuerte, un poco más de estímulos, para activarse, y para producir los mismos efectos, es necesario un mayor subidón químico. (…)

Pongamos que nuestra ambición en la vida es triunfar y acumular más cosas. Cuando lo hacemos, fortalecemos quien somos sin observar cómo nos sentimos realmente por dentro. Yo lo llamo estar poseídos por nuestras pertenencias. Estamos poseídos por los objetos materiales y estas cosas refuerzan el ego, que necesita el entorno para que le recuerde quién es. (…)
La cuestión es que la verdadera felicidad no tiene nada que ver con el placer porque depender de cosas tan estimulantes para sentirnos bien sólo nos aleja de la auténtica dicha.(…)
No intentes analizar los episodios del pasado validando las emociones memorizadas que ya forman parte de tu personalidad. Aunque los analices, no resolverás tus problemas mientras sigas atrapado en esas emociones. Observar la experiencia o revivir el episodio que creó el problema tan sólo te hará volver a sentir las mismas antiguas emociones y te dará una razón para sentirte igual que siempre. Cuando intentas resolver tus problemas con el mismo estado mental que los creó, te limitas a analizarlos disculpándote por no cambiar nunca.
Es mejor que trates de desmemorizar las emociones que te limitan. Un recuerdo sin la carga emocional se llama sabiduría. Es entonces cuando puedes observar objetivamente un episodio del pasado, contemplarlo y ver quién estabas siendo, sin el filtro de esa emoción. Si intentas desmemorizar el estado emocional que te provocó (o eliminarlo lo mejor posible), podrás vivir, pensar y actuar sin las limitaciones o las trabas de ese sentimiento.
Si una persona superara su infelicidad y siguiese adelante con su vida, manteniendo una nueva relación sentimental, consiguiendo un nuevo trabajo, mudándose a otro lugar y haciendo nuevas amistades, al recordar aquel episodio del pasado vería que fue el obstáculo que necesitaba para superar quien era y convertirse en otra persona. Su perspectiva cambiaría sólo al ver que fue capaz de superar el problema.
Reducir e incluso eliminar el vacío entre quien somos y quien aparentamos ser es seguramente el mayor reto de nuestra vida. Tanto si lo llamamos vivir con autenticidad, superar nuestras propias limitaciones o «lograr» que los demás nos acepten tal como somos, es algo que la mayoría deseamos. El cambio —cerrar el espacio del vacío— debe empezar dentro de nosotros. (…)..”

-“Deja de ser tu” de Joe Dispenza.

 

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