.noche

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(Noche sobre el puente)

 

“En el vasto océano de la noche, Se alinean el sol, la luna y la tierra, Sacando a la tierra de su redondez Y haciendo rugir las mareas. Tal es el poder de la noche.
Noche.
Tú eres la madre de todo.
Tú exististe antes que todo.
Tú eres el escenario, la tela, el soporte completo del universo.
En ti el misterio es abstruso, más oscuro que las aguas más profundas, más negro que el sueño de los sueños. Eres una fertilidad inconcebible, un reino salvaje e incontrolable del cual brotan la rareza, el poder, la creatividad y la mutación. El milagro del nacimiento viene de ti. Y el horror de la muerte. Esa es la razón de que tanto nos confortes como nos asustes.
Cuando las estrellas y las novas estallan, una energía incalculable es desatada -explosiones de tal magnitud que el intelecto y los instrumentos humanos no podrían esperar medir ni siendo cientos de veces superiores- y sin embargo esas llamas se extinguen, petardean, se vuelven meros tenues rescoldos en la suprema expansión que es la noche.
Las estrellas y los planetas están esparcidos como perlas luminiscentes a través de ti. Tú las ensartas sin esfuerzo en tu corriente, y el tiraje de la sizigia es tan tremendo que la forma natal de la tierra es sacada de su redondez, los océanos exceden sus bordes, y las cabezas y corazones de todas las criaturas del planeta son hechos retumbar y cuestionarse en deslumbrada confusión.
Noche. Tú eres la madre sin una madre. Tú eres el misterio, el poder, y la soberana de todos los tiempos…”

Maestro Deng Ming-Dao
Traducción Karin Usach

 

.ese vicio impune

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  ” ‘Ese vicio impune’, llamaba Valery Larbaud a la lectura. Y es un término con el que todos los buenos lectores estarán de acuerdo. Se refería, claro, a la lectura literaria, la que busca en los libros el placer, no la utilidad. Vicio, según el diccionario de la Real Academia, es “gusto especial o demasiado apetito de algo, que incita a usarlo frecuentemente y con exceso”. La lectura es vicio, no deber, gustosa inclinación, no obligación patriótica o moral. Un hombre tiene tantas patrias como lugares en los que ha sido feliz. Y yo pocas veces he sido tan feliz como con un libro en las manos. Leed la Odisea en una playa; que el ruido del mar acompañe la palabra divina de Homero. Leed las Geórgicas en el campo, bajo una frondosa copa de un árbol, contemplando las mieses, oyendo el zumbido de las abejas… Leed a Shakespeare en cualquier parte; a Cervantes en lugar apetecible y soledad discreta… Los aficionados al vicio impune de la lectura leemos a cualquier autor, como si fuera Shakespeare, en cualquier parte: nos basta abrir la Odisea para sentir olor a mar y sentirnos deslumbrados por el blanco y el azul de Grecia. No es el escenario lo que hace inolvidable una lectura; son los grandes libros los que hacen inolvidable el lugar en que han desplegado por primera vez ante nosotros toda su magia. Para los que practicamos el vicio impune de la lectura todos los rincones del mundo son rincones de nuestra propia biblioteca…”

-José Luis García Martín

.carta de un profesor de literatura, a sus alumnos

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Otoño, en Bernal

 

“San Isidro, noviembre de 1998.
Queridos alumnos:
Cuando entré al aula de ustedes por primera vez, tenía un libro de poemas en una mano, y un puñado de semillas invisibles en la otra.
Hoy, que ha llegado la hora de despedirnos, también tengo un libro en una mano, pero mi otra mano está vacía, porque el día de la siembra ha concluído.
No sé si he cumplido mi labor en forma cabal, si he sido fiel al más noble de los oficios; sólo sé que lo he intentado con todas mis fuerzas, y sobre todo, contra todas mis debilidades.
¿Cuál ha sido mi anhelo?
No que sean más sabios y más inteligentes: ese es un trabajo de la vida misma;
ni hacerlos más cultos: esa es una ocupación de vanidosos;
y mucho menos que sean exitosos o competitivos: ese es el objetivo de los inseguros y los más débiles.
Mi propósito último ha sido hacerlos soñar,
vislumbrar otra realidad,
percibir una belleza que no es de este mundo,
pero que está en este mundo:
a esa belleza pueden llamarla “espíritu humano”, “Dios”, “Amor”,
yo lo llamo “emoción ante el misterio de la vida”.
Hemos soñado y pensado,
conversado y compartido.
Yo sólo he sido un instrumento,
un sembrador.
Con los años, el sol, las tormentas, los otoños y primaveras de esta vida,
harán lo que resta para que el roble del amor crezca sano, fuerte y altivo,
en el jardín de sus corazones. Que Dios los bendiga…”
-Sebastián Dozo Moreno

(carta de un profesor de literatura a sus alumnos del colegio Juan XXIII de la Prov. de Bs.As.)

 

 

Nick Cave – To Be By Your Side

Across the oceans Across the seas, Over forests of blackened trees.
Through valleys so still we dare not breathe, To be by your side.

Over the shifting desert plains, Across mountains all in flames.
Through howling winds and driving rains, To be by your side.

Every mile and every year for every one a little tear.
I cannot explain this, Dear, I will not even try.

Into the night as the stars collide,
Across the borders that divide forests of stone standing petrified,
To be by your side.

Every mile and every year, For every one a single tear.
I cannot explain this, Dear, I will not even try.

For I know one thing, Love comes on a wing.
For tonight I will be by your side. But tomorrow I will fly.

From the deepest ocean To the highest peak,
Through the frontiers of your sleep.
Into the valley where we dare not speak, To be by your side.

Across the endless wilderness where all the beasts bow down their heads.
Darling I will never rest till I am by your side.

Every mile and every year, Time and Distance disappear I cannot explain this.
Dear No, I will not even try.

For I know one thing, Love comes on a wing and tonight I will be by your side.
But tomorrow I will fly away, Love rises with the day and tonight I may be by your side.
But tomorrow I will fly

.pureza

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rosita colombiana

“Pureza es luz.

Nos olvidamos demasiado de la pureza. Transamos con nuestra higiene en nombre de la conveniencia. Dejamos que nuestras montañas y costas sean contaminadas por el bien del mercado. Dejamos que nuestras mentes sean mancilladas con entretenimientos frívolos. Se piensa en la guerra como una opción viable, los principios son considerados una cualidad negociable, nuestros niños son victimizados por extraños, y la obscenidad es considerada materia válida para el arte.

¿Dónde está la pureza en nuestras vidas?

Nos casamos. Nos divorciamos. No nos importa a quién herimos en la vida. Pensamos que la lealtad es una virtud encantadora pero sin sentido. Sacrificamos los valores de nuestra juventud para comprar la gloria de nuestros años venideros.

¿Dónde está la pureza en nuestras vidas?

Pensamos que si podemos triunfar en un momento dorado, eso disolverá toda la otra mugre de la que nos preocupamos. Apoyamos la grandeza de los atletas que quieren tener ese momento de triunfo. Alabamos al héroe del campo de batalla como al redentor de nuestra culpa sobre los horrores de la guerra. Hemos fomentado a los locos que creen que disparar un arma, cazar animales, cometer suicidio, o acuchillar a prostitutas en la calle son medios para lograr pureza.

¿Dónde está la pureza en nuestras vidas?

Busca la pureza. Puede no ser fácil. Puede no se común. Pero es el estado que podemos alcanzar que no hace concesiones…”

Maestro Deng Ming-Dao
Traducción de Karin Usach

 

 

.carta de Miguel Ángel a su padre, Ludovico Buonarroti

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David, Michelangelvs Bonarotvs.
Credit: error-23 (Freelance Digital Artist)

 

(Carta de Miguel Ángel a su padre, Ludovico Buonarroti, en la época en la que el artista trabajaba en los frescos de la Capilla Sixtina)

“Florencia, octubre de 1511
Aquí estoy, descontento, no muy sano, y con una gran fatiga, sin brújula y sin dineros, pero con esperanzas de que Dios me ayudará.
Nadie ha penado nunca como lo que yo estoy penando y padeciendo ahora, y sin embargo, espero con paciencia el momento de alcanzar el fin deseado.
Pero vuelvo a advertirle que estoy sin un céntimo, se puede decir que descalzo y desnudo, y que no me darán el resto de mi paga hasta que no haya terminado la obra.
Así que no os quejéis, y vivid a bien con Cristo y pobremente, como lo hago yo, que vivo miserablemente sin preocuparme por la vida ni por el honor, y llevo así cerca de quince años, sin tener una hora de tranquilidad.
Y todo por ayudar a mi familia y a mis amigos en todo.
Así que no me acoséis más, porque no puedo dar más a nadie una sola moneda…”

-Miguel Ángel Buonarroti
(Escultor, pintor, arquitecto y poeta florentino. Junto con Leonardo Da Vinci, es el máximo exponente del Renacimiento Italiano. La Piedad, El David y los frescos de la Capilla Sixtina, son sus obras más famosas).

 

.el Velo de la Reina Mab

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El Velo de la Reina Mab

La reina Mab, en su carro hecho de una sola perla, tirado por cuatro coleópteros de petos dorados y alas de pedrería, caminando sobre un rayo de sol, se coló por la ventana de una buhardilla donde estaban cuatro hombres flacos, barbudos e impertinentes, lamentándose como unos desdichados.

Por aquel tiempo, las hadas habían repartido sus dones a los mortales. A unos habían dado las varitas misteriosas que llenan de oro las pesadas cajas del comercio; a otros unas espigas maravillosas que al desgranarlas colmaban las trojes de riqueza; a otros unos cristales que hacían ver en el riñón de la madre tierra, oro y piedras preciosas; a quiénes cabelleras espesas y músculos de Goliat, y mazas enormes para machacar el hierro encendido; y a quiénes talones fuertes y piernas ágiles para montar en las rápidas caballerías que se beben el viento y que tienen las crines en la carrera.

Los cuatro hombres se quejaban. Al uno le había tocado en suerte una cantera, al otro el iris, al otro el ritmo, al otro el cielo azul.

La reina Mab oyó sus palabras. Decía el primero:

-¡Y bien! ¡Heme aquí en la gran lucha de mis sueños de mármol! Yo he arrancado el bloque y tengo el cincel. Todos tenéis, unos el oro, otros la armonía, otros la luz; yo pienso en la blanca y divina Venus que muestra su desnudez bajo el plafond color de cielo.

Yo quiero dar a la masa la línea y la hermosura plástica; y que circule por las venas de la estatua una sangre incolora como la de los dioses. Yo tengo el espíritu de Grecia en el cerebro, y amo los desnudos en que la ninfa huye y el fauno tiende los brazos.

¡Oh Fidias! Tú eres para mí soberbio y augusto como un semi-dios, en el recinto de la eterna belleza, rey ante un ejército de hermosuras que a tus ojos arrojan el magnífico chitón, mostrando la esplendidez de la forma, en sus cuerpos de rosa y de nieve.

Tú golpeas, hieres y domas el mármol, y suena el golpe armónico como un verso, y te adula la cigarra, amante del sol, oculta entre los pámpanos de la viña virgen. Para ti son los Apolos rubios y luminosos, las Minervas severas y soberanas.

Tú, como un mago, conviertes la roca en simulacro y el colmillo del elefante en copa del festín. Y al ver tu grandeza siento el martirio de mi pequeñez. Porque pasaron los tiempos gloriosos. Porque tiemblo ante las miradas de hoy.

Porque contemplo el ideal inmenso y las fuerzas exhaustas. Porque a medida que cincelo el bloque me ataraza el desaliento.

Y decía el otro:

-Lo que es hoy romperé mis pinceles. ¿Para qué quiero el iris, y esta gran paleta del campo florido, si a la postre mi cuadro no será admitido en el salón? ¿Qué abordaré? He recorrido todas las escuelas, todas las inspiraciones artísticas.

He pintado el torso de Diana y el rostro de la Madona. He pedido a las campiñas sus colores, sus matices; he adulado a la luz como a una amada, y la he abrazado como a una querida. He sido adorador del desnudo, con sus magnificencias, con los tonos de sus carnaciones y con sus fugaces medias tintas.

He trazado en mis lienzos los nimbos de los santos y las alas de los querubines. ¡Ah, pero siempre el terrible desencanto! ¡El porvenir! ¡Vender una Cleopatra en dos pesetas para poder almorzar!

¡Y yo, que podría en el estremecimiento de mi inspiración, trazar el gran cuadro que tengo aquí adentro…!

Y decía el otro:

-Perdida mi alma en la gran ilusión de mis sinfonías, temo todas las decepciones. Yo escucho todas las armonías, desde la lira de Terpandro hasta las fantasías orquestales de Wagner. Mis ideales, brillan en medio de mis audacias de inspirado.

Yo tengo la percepción del filósofo que oyó la música de los astros. Todos los ruidos pueden aprisionarse, todos los ecos son susceptibles de combinaciones. Todo cabe en la línea de mis escalas cromáticas.

La luz vibrante es himno, y la melodía de la selva halla un eco en mi corazón. Desde el ruido de la tempestad hasta el canto del pájaro, todo se confunde y enlaza en la infinita cadencia. Entre tanto, no diviso sino la muchedumbre que befa y la celda del manicomio.

Y el último:

-Todos bebemos del agua clara de la fuente de Jonia. Pero el ideal flota en el azul; y para que los espíritus gocen de su luz suprema, es preciso que asciendan. Yo tengo el verso que es de miel y el que es de oro, y el que es de hierro candente.

Yo soy el ánfora del celeste perfume: tengo el amor. Paloma, estrella, nido, lirio, vosotros conocéis mi morada. Para los vuelos inconmensurables tengo alas de águila que parten a golpes mágicos el huracán. Y para hallar consonantes, los busco en dos bocas que se juntan; y estalla el beso, y escribo la estrofa, y entonces si veis mi alma, conoceréis a mi Musa.

Amo las epopeyas, porque de ellas brota el soplo heroico que agita las banderas que ondean sobre las lanzas y los penachos que tiemblan sobre los cascos; los cantos líricos, porque hablan de las diosas y de los amores; y las églogas, porque son olorosas a verbena y a tomillo, y al sano aliento del buey coronado de rosas. Yo escribiría algo inmortal; mas me abruma un porvenir de miseria y de hambre…

Entonces la reina Mab, del fondo de su carro hecho de una sola perla, tomó un velo azul, casi impalpable, como formado de suspiros, o de miradas de ángeles rubios y pensativos. Y aquel velo era el velo de los sueños, de los dulces sueños que hacen ver la vida de color de rosa.

Y con él envolvió a los cuatro hombres flacos, barbudos e impertinentes. Los cuales cesaron de estar tristes, porque penetró en su pecho la esperanza, y en su cabeza el sol alegre, con el diablillo de la vanidad, que consuela en sus profundas decepciones a los pobres artistas.

Y desde entonces, en las buhardillas de los brillantes infelices, donde flota el sueño azul, se piensa en el porvenir como en la aurora, y se oyen risas que quitan la tristeza, y se bailan extrañas farándolas alrededor de un blanco Apolo, de un lindo paisaje, de un violín viejo, de un amarillento manuscrito.

-Rubén Darío

 

Rubén Darío. (Nicaragua, 1867-1916). Poeta, periodista y diplomático nicaragüense, considerado el fundador del modernismo. En 1886 realizó un viaje a Santiago de Chile que fue su primer contacto con el progreso y la metrópoli. Quedó fascinado, y allí público su primer gran libro Azul (1888), libro que llamó la atención de la crítica. Sus viajes por Europa y América, le llevan a París y a entrar en contacto con los poetas parnasianos y simbo-listas que transformarán sus concepciones poéticas

 

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Marilyn Monroe, Tobey Beach, 1949-André de Dienes (1913-1985)

André de Dienes was a European émigré, arriving in the USA in 1938. He moved to California in 1944 and the following year met the 19-year old Marilyn Monroe, then still called Norma Jeane Baker.

In his memoirs, de Dienes recalls ‘It was as if a miracle had happened to me. Norma Jeane seemed to be like an angel. I could hardly believe it for a few moments. An earthly, sexy-looking angel! Sent expressly for me!’

His series of pin-up shots of her at Long Island’s Tobey Beach, in Oyster Bay, New York, emphasize her freshness and innocence at that time and subvert the convention of the pin-up genre.

 

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Marilyn Monroe by Cecil Beaton, 1956

.emerjo

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“Emerjo
de las profundidades.
Huelo a sangre y a sal.
Soy el océano
que se mueve crujiendo arrastrando
deseos
temores
visiones
entre los dedos.

Soy un pantano humeante lleno
de sensuales animales viscosos.
Soy el calor el agua el trueno
esta jungla prehistórica
este bosque tropical

Me hundo en lo desconocido.
No sé
A
Dónde
Regreso.

Al resurgir sólo experimento
la certeza triunfal de haber sobrevivido al viaje…”

-Ana María Rodas (poeta guatemalteca)

 

Lily Elsie

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Lily Elsie (16)

Lily Elsie (5)

Lily Elsie (6)

Lily Elsie (8)

.carta de Charles Dickens a su hijo

Charles Dickens a su hijo

 

Londres, octubre de 1868
“Querido hijo mío, te escribo hoy esta carta porque tu partida me preocupa mucho, y porque quiero que lleves contigo unas palabras mías de despedida, para que pienses en ella de cuando en cuando en los momentos de tranquilidad.
No necesito decirte cuánto te quiero, y que siento mucho, lo siento en el alma, separarme de tí.
Pero la mitad de esta vida está hecha de separaciones, y son dolores que hay que sobrellevar, además, la vida, con sus pruebas y peligros, te enseñará más que cualquier estudio o tarea que puedas realizar.
Hasta hoy, sólo has necesitado para vivir una meta fija y constante, desde ahora, te aconsejo, hijo mío, que te propongas con firme determinación hacer todo lo que hagas de la mejor manera posible.
No te aproveches vilmente de nadie en ninguna ocasión, y no seas duro jamás con los que estén bajo tu fuerza.
Procura hacer con los demás lo que quisieras que ellos hiciesen contigo, y no te desalientes si a veces dejan de hacerlo.
Pongo en tu equipaje el libro del Nuevo Testamento, porque es el mejor libro de cuantos se han conocido y se conocerán, y porque nos enseña las mejores lecciones por las que puede guiarse todo ser humano que procure ser leal y fiel a su deber.
No abandones jamás la sana costumbre de rezar tus oraciones por la noche y por la mañana.
Yo no la he abandonado nunca, y conozco el consuelo que nos presta al alma.
Confío en que puedas decir siempre en tu vida que has tenido un padre cariñoso que te ha amado…”

-Charles Dickens
(Novelista y cuentista inglés. Sus obras más famosas son: “Tiempos difíciles” (novela);”Historia de dos ciudades” (novela) y los Cuentos de navidad. Los héroes de sus obras son las personas simples del pueblo, que sufren pobreza e injusticias, y que sin embargo conservan la pureza de espíritu y la voluntad de abnegación)

 

 

 

.carta de Lady Shigenari a su esposo, gobernador de Nakato

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(Lord Kimura Shigenari, considerado el ideal del héroe japonés, fué el gobernador de Nagato en el siglo XVI. En esta carta su mujer, Lady Shigenari, presintiendo que su marido pronto sería muerto en batalla, eligió tomar su propia vida antes que continuar el viaje de la vida, sola).

“Sé que cuando dos compañeros de ruta son protegidos bajo el mismo árbol, y su sed saciada por el mismo río, es que ello ha sido determinado por su karma en una vida previa.
En los últimos años pasados, tú y yo hemos compartido la misma almohada, como hombre y esposa que han vivido y envejecido juntos. Yo, me he convertido, pegada a tí, en tu propia sombra.
Esto es lo que yo creo que tú también piensas acerca de nosotros, pero ahora he aprendido acerca del camino final que has emprendido y que aunque no pueda estar contigo en ese gran momento, siento regocijo de saber que es así.
Es triste que en víspera de la batalla final, el general chino Hsiang Yu, aunque fué un valiente guerrero, ha dejado recientemente a su amada.
He, ahora, abandonado por completo toda esperanza de permanecer juntos en este mundo y he resuelto dar el último paso mientras tú estés vivo. Estaré esperando por tí al final de lo que he llamado el camino hacia la muerte.
Rezo para que nunca olvidemos la enorme generosidad que el destino nos ha deparado, profundo como el océano y alto como las montañas, que ha sido depositado sobre nosotros por tantos años por nuestro señor Príncipe Hideyori…
At. Sr. Gobernador de Nagato, de su esposa”

 

 

 

.carta de Khalil Gibran a su amada Mary Haskell

“In one drop of water are found all the secrets of all the oceans;
in one aspect of You are found all the aspects of existence.”
Khalil Gibran

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Carta del escritor Khalil Gibran a su amada Mary Haskell
(el 10 de octubre de 1920, Mary Haskell le escribe una larga carta a Khalil Gibran, donde le cuenta, con profunda tristeza, que los padres de sus alumnos le pidieron que retirara los dibujos de Khalil de las paredes de la escuela, alegando que los temas abordados eran eróticos, aunque se referían a la mitología y a los pasajes de la Biblia)

11 de octubre de 1920.
Mi adorada Mary:
Pienso que lo más inteligente que se puede hacer en este momento es sacar de ahí esas pinturas. Saber que mi trabajo te está causando problemas es para mí un motivo de dolor.
No podemos enseñarle a nadie la pureza de un cuerpo desnudo: eso es algo que las personas deben descubrir por sí mismas.
No podemos guiar a los demás para que entiendan el verdadero significado de la vida; necesitan descubrir solos que algunas partes del árbol suben hacia el cielo, y otras se hunden en la tierra.
Me despido con mi más profundo amor.
Khalil…”

Khalil Gibrán
Nació el 6 de enero de 1883 en Bcharri, un pueblo de Líbano y fue bautizado como Gibrán, hijo de Khalil, hijo de Gibrán (así firmaba sus poemas en árabe). En 1885, a los 12 años, emigró a los Estados Unidos y se radicó en Boston con su madre y sus hermanos, Pedro y Sultana. Estudió inglés en el barrio chino y empezó a perfeccionar la técnica de dibujo, una de sus pasiones, junto a la literatura, desde muy pequeño.
Los años 1902 y 1903 fueron trágicos en su vida: en pocos meses murieron los hermanos y la madre, dejándole una profunda tristeza que no lo abandonó nunca más y que transmitió en sus escritos. Cuando cumplió 23 años comenzó a publicar una columna en árabe, con el título. “Lágrima y sonrisa”, en el diario Al Mohayer. Se trataba de textos originales, con una métrica libre y un contenido de honda espiritualidad cristiana.
Tres años después viajó a París, para completar los estudios de dibujo y pintura. Allí conoció al escultor Gustave Rodín, quien se transformó en su maestro y consejero. Al regresar a los Estados Unidos se radicó en Nueva York, aunque cada verano viajaba a Boston buscando un refugio tranquilo donde escribir y dibujar. Como pintor, intentó crear un arte moderno en lo formal con el espíritu de la antigüedad.
Sus mejores obras son los lienzos : Jesús, La Magdalena, Pedro y Juan, Mahoma y Avicena, Mutanabbi, Algazali y Alí Ben Abi Taleb. Como poeta, logró una síntesis entre la cultura árabe, que vivió durante la infancia y que heredó de sus antepasados y de su educación en la civilización occidental.
Escribió entre otras obras: El Profeta, Jesús el Hijo del Hombre, Arena y Espuma, El Jardín del Profeta, Los Dioses de la Tierra y Poemas y Parábolas. Aunque solía confesar con humildad: “Aún no he dicho mi palabra viva y alada. Una sola vida es corta para la misión del escritor”.
El Profeta, considerado su mejor libro, contiene una serie de máximas con su pensamiento más profundo, expresada por el personaje “Profeta Amustafá” al “Pueblo de Orfalese”. Murió el 11 de abril de 1931, en el Hospital de San Vicente de Nueva York. Al día siguiente, uno de los críticos escribió en su columna del periódico: Con la muerte de Gibrán murió un Profeta. Siempre escribió como inspirado e iluminado. Y es una suerte que tanto su pluma como su pincel hayan recogido, antes de su muerte, las espigas de su mente fecunda”.

“I am alive like you, and now I stand beside you.
Close your eyes and look around,
you will see me in front of you. ”
(Gibran’s epitaph)

Más obras de Khalil Gibran

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.solsticio

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Invierno

Un indigente muere en la cuneta.
Un árbol se resquebraja con el frío:
Un sonido espeluznante.

En el solsticio de invierno, el día es el más corto de todos y la noche es la más larga. También puede ser el momento de un frío cortante. El viento sopla con glacial ferocidad, cortándolo todo ante sí. La nieve y el hielo se vuelven letales. Quienes no tienen un hogar mueren expuestos. Incluso el más impresionante de los árboles puede rajarse por una caída de la temperatura.

El sonido de un árbol partiéndose es una súbita bofetada.

Los horrores, las tragedias que trae este nadir! El invierno tortura al mundo con un látigo helado, y los débiles son suelo bajo sus glaciales tacones. A veces, incluso ni nos atrevemos a lamentarnos por quienes murieron en el violento ataque del invierno, por miedo a que las lágrimas se nos congelen sobre las mejillas. Pero vemos, y oímos. Acurrucándonos más cerca del fuego, juramos sobrevivir.

No importa qué tanto seamos afectados por la desgracia, debemos recordar que esta es la parte más baja de la vuelta de la rueda. Las cosas no pueden descender para siempre. Hay límites para todo –incluso para el frío, y para la oscuridad, y para el viento, y para la muerte.

Lo llaman el primer día del invierno, pero en realidad es el comienzo de la muerte del invierno. Desde este día en adelante, podemos esperar anhelantes el que se ponga más cálido y luminoso…”

 

 

 

Verano

Cuando la verdadera luz aparece,
El planeta entero se vuelve hacia ella.

El solsticio de verano es el momento de mayor luz. Es un día de enorme poder. El planeta entero está completamente vuelto al resplandor del sol.

Esta gran culminación no es estática ni permanente. En efecto, el solsticio como momento de culminación es sólo un punto apenas perceptible. El sol parece quedarse quieto. Su movimiento diurno parece casi cesar. Ayer, aún estaba alcanzando este punto; mañana comenzará una nueva fase de su ciclo.

Quienes siguen el Tao celebran este día para recordarse a sí mismos de los ciclos de la existencia. Recuerdan que todos los ciclos tienen una izquierda y una derecha, un arriba y un abajo, un zenit y un nadir. Hoy, el día supera por lejos a la noche, y aún así la noche gradualmente comenzará a reafirmarse a si misma. Todo en la vida son ciclos. Todo en la vida es equilibrio.

Así que celebra, pero no seas orgulloso. Porque siempre que celebres altos logros, la antítesis también se está aproximando. Del mismo modo, en la desgracia, no estés triste. Porque siempre que llores de dolor, la antítesis también se está aproximando. Aquellos que saben cómo alcanzar la cima de cualquier ciclo y permanecer gloriosos son los más sabios de todos…”

Maestro Deng Ming-Dao
Traducción de Karin Usach

 

.quemad las naves

“ Entrar en la oscuridad con una luz
sólo nos permite conocer la luz.
Para conocer la oscuridad
hay que ir a oscuras.
Ve sin ver y descubre que la oscuridad
también florece y canta
y puede ser hallada
por pies oscuros y por oscuras alas. ”

Wendell Berry-Estados Unidos, 1934

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En el año 335 a.C., al llegar a la costa de Fenicia, Alejandro Magno debió enfrentar una de sus más grandes batallas.
Al desembarcar comprendió que los soldados enemigos superaban en cantidad, tres veces mayor, a su gran ejército.
Sus hombres estaban atemorizados y no encontraban motivación para enfrentar la lucha.
Habían perdido la fé y se daban por derrotados.
El temor había acabado con aquellos guerreros invencibles.
Cuando Alejandro Magno hubo desembarcado a todos sus hombres en la costa enemiga dió la orden de que fueran quemadas todas sus naves.
Mientras los barcos se consumían en llamas y se hundían en el mar, reunió a sus hombres y les dijo:
“Observen cómo se queman los barcos, ésa es la única razón por la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá reunirse con sus familias nuevamente si podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla ya que sólo hay un camino de vuelta y es por mar.
¡Caballeros, cuando regresemos a casa lo haremos de la única forma posible, en los barcos de nuestros enemigos!…”

El ejército de Alejandro Magno venció en aquella batalla regresando a su tierra a bordo de los barcos conquistados al enemigo.

 

 

.diarios de una nómada apasionada

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“Seguiré siendo inquebrantablemente la borrachina, la depravada y la escandalosa que atiborra en verano su loca y perdida cabeza con la embriagante inmensidad del desierto, y en otoño con los olivares del Sahel tunecino.
¿Quién me devolverá las noches calladas, los perezosos paseos a caballo a través de las interminables llanuras del Oued Righ y las arenas blancas del Oued Souf?
¿Quién me devolverá la sensación a la vez triste y feliz que invadía mi corazón de total abandono en mis caóticos campamentos, entre mis amigos traídos por el azar, los spahis y los nómadas, que no sospechaban en mí una personalidad tan odiosa, y de la que reniego, con la que la suerte me ha vestido como un adefesio para mi desgracia?
¿Quién me devolverá alguna vez las cabalgadas frenéticas por los montes y los valles del Sahel, cara al viento del otoño, cabalgadas embriagadoras que me hacían perder la noción de la realidad en una suprema borrachera?

En estos momentos, como en todos los momentos de mi vida,
sólo tengo un deseo:
investirme lo más rápido posible de una personalidad amable que, realmente, es la verdadera,
y regresar allá, a África, rehacer otra vez aquella vida…
Dormir, en medio del frescor y del silencio profundos, bajo la vertiginosa caída de las estrellas,
con el cielo infinito por único techo y por única cama la tierra tibia,
relajarme con la dulce y triste sensación de mi absoluta soledad,
y con la certeza de que,
en ningún lugar de este mundo,
ningún corazón late por el mío,
de que en ningún extremo de la tierra ningún ser humano
me llora
ni me espera…”

-Isabelle Eberhardt

 

 

.carta de Antoine de Saint Exúpery a su amigo Pierre Daloz

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En esta carta el poeta y escritor francés Antoine de Saint Exúpery, cuenta a su amigo Pierre Daloz las peripecias sufridas en una de sus incursiones aéreas duante la II Guerra Mundial.
Dos días más tarde moriría al caer su avión al mar…

 

Argel, 29 de Julio de 1944.
“Querido, querido Dalloz:
El otro día tuve una avería en el motor, a diez mil metros de altura, en el preciso momento en que cumplía 44 años.
Mientras volaba sobre los Alpes a velocidad de tortuga, a merced de cualquier caza alemán, me reía en silencio pensando en los que prohíben mis libros en África del Norte.
Créeme que desde mi regreso a la escuadrilla (regreso que es un milagro) conocí las averías de la máquina, el desvanecimiento por accidente del oxígeno, la persecución por cazas, y también el incendio en vuelo.
Es también un milagro pilotear a mi edad el monoplano más rápido del mundo.
Si me derriban, no lamentaré absolutamente nada.
Paseo solo, a bordo del único avión en el cielo, durante cinco horas y a miles de metros de altura.
Estoy bajo el peligro de la guerra, y más desnudo y más despojado no podría estar.
Absolutamente puro.
Y desde las alturas que sobrevuelo, me pregunto:
¿en qué consiste el verdadero patriotismo?,
y me digo:
en pasearse solo en un avión, en aceptar la muerte no como soldado sino como el humilde jardinero que he soñado ser, y en enseñar a leer a los niños, porque sólo ellos son la Francia verdadera…”

Antoine de Saint Exúpery

 

 

 

.adán y Eva

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1
Estábamos en el paraíso.
En el paraíso no ocurre nunca nada.
No nos conocíamos.
Eva, levántate.
-Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció?
-Es de día, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha.
-Yo quiero morder tu quijada. Ven. Estoy desnuda, macerada, y huelo a ti.
Adán fue hacia ella y la tomó.
Y parecía que los dos se habían metido en un río muy ancho, y que jugaban con el agua hasta el cuello,
y reían, mientras pequeños peces equivocados les mordían las piernas.

2
-¿Has visto cómo crecen las plantas?
Al lugar en que cae la semilla acude el agua: es el agua la que germina, sube al sol.
Por el tronco, por las ramas, el agua asciende al aire, como cuando te quedas viendo el cielo de medio día y tus ojos empiezan a evaporarse.
Las plantas crecen de un día a otro.
Es la tierra la que crece; se hace blanda, verde, flexible.
El terrón enmohecido, la costra de los vicios árboles, se desprende, regresa.
¿Lo has visto?
Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro: de una hora a otra hora.
Esto puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba, y tu pelo penetra como un manojo de raíces, y toda tú eres un tronco caído.
-Yo quiero sembrar una semilla en el río, a ver si crece un árbol flotante para treparme a jugar.
En su follaje se enredarían los peces, y sería un árbol de agua que iría a todas partes sin caerse nunca.

3
La noche que fue ayer fue de la magia.
En la noche hay tambores, y los animales duermen con el olfato abierto como un ojo.
No hay nadie en el aire. Las hojas y las plumas se reúnen en las ramas, en el suelo, y alguien las mueve a veces, y callan.
Trapos negros, voces negras, espesos y negros silencios, flotan, se arrastran, y la tierra se pone su rostro negro y hace gestos a las estrellas.
Cuando pasa el miedo junto a ellos, los corazones golpean fuerte, fuerte, y los ojos advierten que las cosas se mueven eternamente en su mismo lugar.
Nadie puede dar un paso en la noche.
El que entra con los ojos abiertos en la espesura de la noche, se pierde, es asaltado por la sombra, y nunca se sabrá nada de él, como de aquellos que el mar ha recogido.
-Eva, le dijo Adán, despacio, no nos separemos.

4
-Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti.
Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas.
Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden
¿Por qué?
Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo.
¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas?
Ahora que estás dormida debías responderme.
Tu respiración es tranquila y tienes el rostro desatado y los labios abiertos.
Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas.
¿Es que somos distintos?
¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles?
Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo.
La hembra es siempre más grande, de algún modo.
Nosotros nos salvamos de la muerte.
¿Por qué?
Todas las noches nos salvamos.
Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día.
Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.

-Jaime Sabines

 

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.un manojo de anhelos

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Pensar libremente.
Practicar la paciencia.
Sonreír con frecuencia.
Hacer nuevos amigos.
Resdescubrir los de antes.
Perdonar las ofensas.
Tener esperanzas.
Crecer.
Ser loco.
Contar cada día nuestras bendiciones.
Dar.
Ceder.
Tener esa confianza que permite recibir.
Cumplir una promesa.
Ser prudente.
Tratar de comprender.
Reservar tiempo para la gente amada.
Reservar tiempo para uno mismo.
Esparcir la alegría.
Aceptar un riesgo.
Ofrecerse.
Abrirse a alguien.
Probar algo nuevo.
Aminorar la marcha.
Saber ser blando, a veces.
Creer en uno mismo.
Confiar en otros.
Mirar un amanecer.
Escuchar la lluvia.
Rememorar.
Llorar cuando sea preciso.
Tener fé.
Cometer errores.
Celebrar la vida.

-Autor desconocido

 

.me dieron ganas de escribirte

me dieron ganas de escribirte

(amanece en buenos aires)

 

 “Me dieron ganas de escribirte, no podía dejar de pensar en tí.
Me hubiese gustado tanto poder contarte lo que me sucedió hoy.
Sé que me hubieses prestado toda tu atención y me hubieses dado un buen consejo.
Es verdad que a veces no nos poníamos de acuerdo y no nos entendíamos, pero yo sabía que en los momentos en que te necesitaba podía incondicionalmente contar contigo.
Me gustaría que vieras a lo que he llegado, me haría felíz saber que quizás, he podido cumplir alguno de los sueños que tú tenías para mí, y tenerte en mi casa, y poder cuidarte como tú siempre me cuidaste en la tuya, y compartir una mesa, y sentir ese aroma que tenían todas tus cosas.
¡Lo que daría por poder sentarme a tu lado, tomarte de la mano y volverte a escuchar!
Y por volver a sentir tus manos y tus besos… esos besos de alegría cuando me veías llegar y tus abrazos de despedida que no me querían soltar, y por volver a mirar tus ojos mirándome con amor, y escuchar tu risa y tu voz.
Me pregunto por qué al recordarte ahora que he crecido, puedo comprenderte tanto, y a su vez, me siento más niño que nunca.
Me hacés tanta falta…
No podía dejar de pensar en tí, pero mientras te escribía esta carta, esta carta que sé que jamás enviaré, mientras buscaba las palabras, pude gozar de tu compañía invisible y sentir en mi corazón que más allá de los latidos, más allá de los años y los días y más allá de la vida… siempre estaremos juntos…”

-Santiago Pont Lezica

.little man

 

 “Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
suelta a tu canario que quiere volar…
yo soy el canario, hombre pequeñito,
déjame saltar.
Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
ni me entenderás.
Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
ábreme la jaula que quiero escapar;
hombre pequeñito, te amé media hora,
no me pidas más…”

-Alfonsina Storni

.hay gente…

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sonrisa en el triangulo del café, colombia

 

 

“Hay gente que con sólo decir una palabra
enciende la ilusión y los jardines,
que con sólo sonreir entre los ojos,
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.
Hay gente que con sólo dar la mano rompe la soledad,
inicia una amistad, brinda confianza,
que con sólo empuñar una guitarra,
hace sinfonía de entrecasa.
Hay gente que con sólo abrir la boca
llega hasta todos los límites del alma,
alimenta una flor,
inventa sueños
y se queda después como si nada.
Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así…tan necesaria…”

-Hamlet Lima Quintana

 

 

.acerca de escribir cartas, en el tiempo

 acerca de escribir cartas, en el tiempo

 

 

“En esta Era de las comunicaciones en red en la que, según se dice, las relaciones entre los hombres de todo el planeta ya no tienen barreras, el mundo entero se conmocionó con una simple carta, en letra manuscrita y desesperanzada en un trozo de papel, unas pocas líneas que lograron apresar el sentimiento profundo de un hombre atrapado en su propio destino…
´Escribo a ciegas´, decía aquella breve carta sobre el final. Ni la tecnología de un submarino nuclear, ni los satélites, ni los equipos de comunicación más sofisticados del planeta habían conseguido conectar con el mundo en la superficie a un grupo de marinos desesperados, sepultados en las profundas y heladas aguas del mar de Barents.
Aquella carta, que fué hallada entre las ropas de un oficial muerto en el interior del submarino ruso Kurst, expresaba el sentimiento de un hombre consciente de su trágico final. un hombre que -sus últimas fuerzas- dejó escrito un sentido mensaje de amor y despedida para su querida esposa. En la Era de las comunicaciones electrónicas, aquel mensaje retrata el valor de una carta manuscrita.
(…) Sin duda las cartas han ayudado a reconstruir grandes capítulos de la historia de la humanidad.
A la velocidad con la que vivimos hoy en día, nos parece increíble entender que entre dos personas que se escribían pasaran meses antes de que una de ellas conociera la respuesta, y así sucesivamente. Sin embargo, la pasión y los sentimientos expresados en algunas de ellas están tan vivos y vigentes, que el tiempo pasadoo no ha podido hacerles perder su gran valor.
(…) Las cartas contienen la historia íntima de la humanidad. Como género literario, el epistolar es, junto con la poesía (o género lírico), el arte de lo verídico y de la confidencia. El arte de escribir cartas, es, simplemente, una verdad que dice la verdad más honda, y más secreta, sin rodeos ni artificios, sin máscaras ni dilaciones. Sin embargo, no por eso carece de acción o intensidad dramática, más aún, una carta bien puede ser un drama de un sólo acto, una novela de un sólo capítulo, un cuento de una sola página, una historia de un sólo episodio.
La virtud de una carta es su síntesis. El que escribe una carta se confiesa siempre, en el sentido de que expresa algo íntimo y verdadero. Y si no hay confesión, no hay una carta, sino, a lo sumo, un simple mensaje.
El amante, el prócer o el amigo que escribe, lo hace con la intención de hablar al alma de un semejante valiéndose del peso y la honestidad de la palabra escrita, que no puede ser negada, ni falseada fácilmente. El autor de una carta siente esta responsabilidad, esta irrevocabilidad de lo escrito, y es profundo y veraz en su decir.
Escribir cartas (y también leerlas) es un hecho verdadero, es comunión pura.

-Santiago Pont Lezica/ Sebastián Dozo Moreno

Carta del poeta español Antonio Machado a su novia y futura esposa, Leonor Izquierdo
“Amor mío:
Se me ilumina el rostro cuando te veo, ¿y sabes por qué se me ilumina? Porque se me sale fuera la luz del corazón; esa luz que tú pones en mí, diosa mía.
Y quiero que sepas algo: todavía no he logrado expresar fielmente lo que siento a tu lado. Nada de cuanto escribo me satisface, porque quisiera hacer algo que no se parezca a nada de lo que he escrito hasta aquí. Porque tú me has hecho otro hombre con tu cariño, y ese otro hombre aún no ha cantado todavía.
Y aunque alguna vez pensé que no podría crecer más este cariño que te profeso, noto que cada día que pasa te quiero más, porque cada día veo en tí un matiz nuevo, un nuevo destello de tu perfección. Ahora, cuando te recuerdo, no sólo te veo, sino que también te oigo hablar como si te tuviera a mi lado. Cuando duermo, me ocurre a veces que despierto oyendo tu voz. Estoy lleno de tí, diosa mía.
Me tienes abrasado en un fuego del que tú eres inocente… y en ese fuego quiero consumirme.
¡Adiós reina mía! Envíame una carta, para seguir dando cuerda al corazón de tu poeta.
¡Adiós!…”
-Antonio Machado

 

 

One of these days the sky’s going to break
And everything will escape, and I’ll know
One of these days the mountains are going to fall
Into the sea and they’ll know
That you and I were made for this
I was made to taste your kiss
We were made to never fall away
Never fall away
One of these days letters are going to fall
From the sky telling us all to go free
But until that day
I’ll find a way to let everybody know
That you’re coming back, you’re coming back for me
Because even though you left me here
I have nothing left to fear
These are only walls that hold me here
Hold me here, hold me here, hold me here
These are only walls that hold me here
One day soon I’ll hold you like the sun holds the moon
And we will hear those planes overhead
And we won’t have to be scared
Because we won’t have to be
We won’t have to be scared
You’re coming back for me
You’re coming back for me
(bis)
You’re coming back to me
You’re coming back to me
(bis)
You’re coming back
Civil Twilight – Letters from the sky

.nuestro miedo más profundo

nuestro miedo más profundo1Mariposilla colombiana

 

 

“Nuestro miedo más profundo
Nuestro miedo más profundo no es no ser capaces.
Nuestro miedo más profundo es que somos enormemente poderosos.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos, quién soy yo para ser brillante, atractivo, talentoso, fabuloso?
De hecho, que NO eres para no serlo?
Eres un niño de Dios.
El disminuirse no le sirve al mundo.
No hay nada de sabiduría en encogerse para que otros no se sientan inseguros cerca de uno.
Estamos predestinados a brillar, como los niños lo hacen.
Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está dentro nuestro.
No está solo en algunos de nosotros, está en cada uno.
Y cuando dejamos que nuestra luz brille, inconscientemente permitimos que otros hagan lo mismo.
Al liberarnos de nuestros propios miedos, nuestra presencia automáticamente libera a otros.
– Marianne Williamson

 

nuestro miedo más profundo2Mariposita colombiana (Ojitos)

 

.las cartas más tristes del mundo-Condenados a muerte III

 

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-alambrados en Bernal

“Y ahora, mamá, te miro profundamente en tus bellos ojos;
perdóname, te lo ruego,
perdóname por todos los disgustos que te he dado (…)
En suma, tú eres mi mujer más querida.
Tú tienes mi gran amor…”

 

Grecia-
“Hermano mío, soy el que ha recibido una condena más grave de todos los ajusticiados hasta hoy. Ninguno hasta ahora ha sido condenado tres veces a muerte y a tres años de reclusión. He batido un récord: ahora, mientras te escribo, río; no quiero que me lloréis. Quiero que reúnas a todos tus amigos en torno a una mesa y leas mi carta, y que bebáis por el reposo de mi alma…”
Ilias Kanaris

“Queridísima madre mía, heme aquí de nuevo. Estoy contento. Tan contento como no lo he estado en 36 años. Tan sólo sentimientos humanos ofuscan un poco mi felicidad, y esto proviene de la profunda compasión y piedad que siento por vosotros, sacrificados a mi felicidad.
Mamá, esta tarde a las dos y media también esta sombra habrá desaparecido, porque Dios ha querido contentarse con estos 36 años, tan escasos en verdaderos méritos. Que eterno ejemplo de bondad nos dá, contentándose con tan poco, y diciendo ya ahora: “Ven, muchacho”. Y mamá, cómo me averguenzo pensando en tí, que has tenido una vida mucho más difícil y que todavía no has conquistado la felicidad suprema, la más sublime corona.
(…) Y ahora, mamá, te miro profundamente en tus bellos ojos; perdóname, te lo ruego, perdóname por todos los disgustos que te he dado (…) En suma, tú eres mi mujer más querida. Tú tienes mi gran amor. Y sé que esto te ayudará. Ahora lloras, y lo comprendo…”
Gerard Vinkensen

 

Polonia-
Solamente en Polonia murieron seis millones de personas, la mitad de ellos judíos, sobre una población total de 35 millones de habitantes.
Leo retazos sueltos de cartas… la primera es una carta en yiddish pasada a través de las alambradas:

“Queridos padres, aunque el cielo fuera papel y todos los mares del mundo tinta, no podría describiros mis sufrimientos y todo lo que veo a mi alrededor. (…) Mis pies sangran porque nos han sacado los zapatos (…) Todas las noches soldados borrachos vienen a pegarnos con bastones de madera, y mi cuerpo está lleno de cardenales como un trozo de madera chamuscada…”

La otra está escrita por una mujer llamada Olga Bancic, de Rumania, y va dirigida a su hija:
“Pequeña mía, mi querido amor, tu mamá te escribe la última carta, pequeñuela. Mañana, 10 de mayo, a las 6, ya no existiré.
amor mío, no llores, tu mamá tampoco llora. Muero con la conciencia tranquila y la seguridad de que mañana tendrás una vida y un porvenir más feliz. más tranquilo que lo tuvo tu madre. Amor mío, tengo tu imagen siempre ante los ojos…”

A estas alturas, el silencio es espantoso.

Se oye, sin embargo, la voz de Hitler en uno de sus discursos.
Delante de las consecuencias, estos gritos nos ponen a todos la piel de gallina.
Las luces emergentes del techo, dirigidas como focos reflectores sobre el suelo,
se mueven y muestran la sombra de alambradas.
Ya no puedo leer más, sólo algunos encabezamientos:
una carta está escrita con sangre en la manga de la camisa,
otra arrojada desde un camión camino del fusilamiento,
dictada por todos los condenados a uno de sus compañeros.
Pero ya sé lo que encontraré debajo: ´Muero por la patria, avisad a los míos, no estéis tristes…´
En muchos casos la víctima sabe que pocas horas después de ese momento dejará de sufrir,
que un velo negro se tenderá sobre él y su conciencia se desvanecerá en la nada, y estaría tranquilo,
como muchos pretenden estarlo, de no ser por el sufrimiento de sus seres queridos.
No es lo que viene, no es el misterio de la resurrección, la vida eterna o el infierno, lo que preocupa a los que van a morir,
son las personas que se dejan atrás, los lazos invisibles que hasta el último momento unen a los seres humanos con la vida,
porque no estamos solos en este mundo.

La luz… la luz que hay detrás de la cortina negra y de la puerta que nos separaba de la calle era cegadora…
Impresionado, salgo a la calle, me dejo envolver por el ruido de los coches, el murmullo del todo y la nada,
sé que cualquier día todo esto puede ser destruído por el capricho y la ceguera de los seres humanos,
y no nos quedará otro recurso que escribir las cartas más tristes del mundo…”

Selección de Teodoro Gómez Cordero
Transcripción de Gabi

 

.las cartas más tristes del mundo-Condenados a muerte II

cartas de color de herrumbre-Condenados a muerte-2Puente de La Boca, Bs.As.

“Queridos padres, aunque el cielo fuera papel y todos los mares del mundo tinta, no podría describiros mis sufrimientos y todo lo que veo a mi alrededor…”

  Bélgica-

“Mamaíta mía: Tengo una noticia muy triste que darte, te ruego que seas valiente: he sido condenada a muerte. Quizás esta noche seré ajusticiada. Tú debes pensar en mi hermano, soportar tranquilamente esta prueba. Estoy muy tranquila, mamaíta mía. Tú también lo ves, tengo la conciencia tranquila. He actuado conforme a mis principios. No hay muerte triste cuando se tiene este consuelo…”

Fernande Volvral

Bulgaria- 11 de noviembre de 1941

“Hoy me han leído la sentencia de muerte. ¡Valor! Paso la primera noche con la soga al cuello. Buenas noches, queridas esposa y madre, buenas noches, queridos hijos. Acordaos de vuestro padre y perdonad las horas de angustia que pasaréis conmigo. ¡Una vez más, perdonadme! Adiós. Querido Nivko, hijito mío, ¿qué hacés ahora? Tú no comprendes nada, pajarillo, pero debes saber, y recordar siempre, que tu padre no era un hombre malo y que nunca ha sido malo…” Nikola Sopov (nota lanzada desde la ventana de la cárcel con la inscripción: “agentes de buen corazón, haced el favor de entregar esto a una madre infeliz”).

Dinamarca- 29 de abril de 1944

“Querida madre, han venido. Son las 3 y no me quedan más que dos horas de vida. Soy tan joven que creía que la vida tenía para mí aún muchas perspectivas, pero no temo a la muerte. (…) Querida madre, lees a diario con la mayor tranquilidad noticias acerca de la muerte de miles de personas, intenta soportar mi muerte con la misma calma, yo no soy uno de tantos. Saluda de mi parte a papá, ya verás como pronto volverá a casa y pasaréis juntos muchos años dichosos. Gracias por los bellos años de mi infancia y por todo cuanto siguió después. Me tienes que prometer, mamá, que no desesperarás por mí, no vale la pena.

Lars Bager

21 de Junio de 1944

“Amigos, muy probablemente, este saludo mío será el último. Ayer el tribunal alemán me condenó a muerte y, aunque he formulado la petición de gracia, debo estar preparado para despedirme de este mundo. Soy joven, amo la vida y me es difícil decir adiós. Difícil decir adiós a la muchacha amada, a los familiares y a los amigos. Es difícil, pero todo lo contrario es inútil. Para que un pueblo pueda vivir, es necesario que alguien muera. (…) Dejad que los fusiles disparen, dejadles golpear y torturar, dejad que las tinieblas se extiendan por el país, nosotros venceremos en la mañana de Pascua, entonces cuando él sol dorado destruya a la nube negra´. Adiós, muchachos y, espero, hasta la vista. Confiándome a Dios…”

Christian

Francia-

Daniel Decourdemanche, novelista, ensayista y periodista (como Jacques Decour) de 32 años:

30 de mayo de 1942

“Mis queridos padres, esperabais hace tiempo una carta mía. No pensábais recibir ésta. Tampoco yo esperaba ocasionaros este dolor. Pensad con todo que he permanecido hasta el fin digno de vosotros, de nuestro país al que amamos. (…) No creo que mi muerte sea una catástrofe; considerad que en estos momentos miles de soldados de todos los países mueren cada día arrastrados por el vendaval que me lleva también a mí. Sabéis que desde hace dos meses esperaba lo que esta mañana ha ocurrido, asi pues, he tenido tiempo para prepararme, pero puesto que no tengo religión, no he profundizado en la meditación de la muerte: me considero un poco como una hoja que cae del árbol para formar mantillo. La calidad del mantillo dependerá de la de las hojas. Me refiero a la juventud francesa, en la que deposito todas mis esperanzas…” Tal vez lo más impresionante de este enjambre de cartas sea que nunca sucede lo que esperamos. Ante la oportunidad de reflexionar sobre la muerte, de hacer profundas consideraciones, nos limitamos a pedirles a nuestros parientes que no sufran por nosotros, apelamos al patriotismo, a Dios, buscamos la paz para afrontar los últimos minutos, pero no nos lanzamos a profundas cavilaciones sobre la vida y la muerte, es imposible; en cambio, buscamos qué hubo de bello en nuestra vida anterior, saboreamos cada minuto de felicidad que hemos tenido como si fuera una vida entera y nos llenamos de amor hacia todas las personas que hemos querido, y en muchos casos, anhelamos la venganza hacia nuestros torturadores, ¿qué otra cosa se puede esperar? Seres inhumanos cuyas acciones no tienen explicación, que se han lanzado sobre sus víctimas con peores intenciones que los demonios del más cruel de los infiernos, a sabiendas de que no habría castigo para ellos, ni en esta vida ni en la otra, una vez perdida toda conciencia de lo que es un ser humano. Seguimos adelante con esta carta lanzada desde un tren:

Epernay, 27 de julio de 1942

“No sé si esta carta os llegará. Nos encontramos en un vagón para ganado. Nos quitan incluso las cosas de aseo más necesarias. Para un viaje de tres días tenemos apenas un poco de pan y agua con cuentagotas. Nuestras necesidades las hacemos en el suelo, sin pudor, hombres y mujeres. (…) Nos amenazan con los puños y con los fusiles. Mi hermana y yo nos damos mutuamente ánimo y seguimos esperando, a pesar de todo. Os abrazo a todos, a los niños, a la familia y a los amigos…” Sarah “Es necesario que todos sepan, que la prisión, bajo los alemanes, es peor que todo lo que se ha dicho sobre la Bastilla. Nuestros compañeros están esposados día y noche, algunos deben mordisquear su pan sin que se las quiten. De noche no pueden dormir porque tienen los pulsos marcados por el hierro. Los piojos forman parte de estas refinadas torturas; algunos se han vuelto locos, otros intentan suicidarse y muchos los han conseguido. Por añadidura, para coronar este edificio de barbarie, los prisioneros son golpeados, no sólo durante los interrogatorios, sino también en sus celdas por infracciones al reglamento…”

Pierre Rebiére (33 años)

21 de febrero de 1944

“Mi pequeña esposa Ila, y Bitzi, son las últimas horas de mi vida. Seremos fusilados esta tarde a las tres. (…) Por mi parte os deseo una vida mucho mejor. Cría y educa a nuestros hijos, hazles ver la vida como es. No estoy emocionado, pero hace tanto frío que no puedo escribir…”

Imre Békés Glass (32 años)

“Mi queridísimo hijito, después de cuatro meses puedo finalmente escribirte una carta, desgraciadamente una triste carta porque voy a ser conducido a la ejecución. Llevo sobre mis espaldas cuatro duros meses, y, sin embargo, no he cedido, sé por qué ofrezco mi vida. (…) No soy el único en dar la vida tan joven por esta lucha despiadada. También en estas últimas horas mi amor por los hombres no sólo no se ha extinguido, sino que es más fuerte que antes…”

Willi Schapira (33 años)

Siempre hay una esperanza. “Mi amor por los hombres es más fuerte que antes”. En otras cartas se tiene la misma impresión. Que haya personas capaces de entregar su vida y de soportar la tortura para guardar un secreto implica un gran amor hacia, al menos, una parte del género humano, una confianza sin límites en los demás. Nadie que sea egoísta haría algo semejante.

Selección de Teodoro Gómez Cordero Transcripción de Gabi

.las cartas más tristes del mundo-Condenados a muerte I

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“Tenía tu foto en mis manos,
pero ya no se reconocía tu rostro
por las lágrimas y los besos
que te he dado.”
-Un preso desconocido

 

El pasadizo en el que entramos ahora muestra a ambos lados un rosario de campos llenos de cruces. Las enormes fotos grises de un horizonte terroso sembrado de tumbas acaban con una lista de campos de concentración: Mauthausen, Treblinka, Chelmno, Sobibor, Auschwitz, Buchenwald. Los nombres están formados con hitos de madera agujereados por las balas, chamuscados y rotos, en lo alto de las lomas que se extienden hasta el infinito de la mayor desolación jamás conocida por el ser humano.
A continuación, hay un curioso montaje que resulta francamente espeluznante, porque en una sala de penumbras en la que suelo y techo están pintados de negro, se proyectan una serie de películas superpuestas que abarcan la totalidad de las paredes: patios de centros de concentración, alambradas, hombres y mujeres demacrados, semidesnudos, en un ambiente gélido, suplicando y la mayoría de las veces resignados; películas llenas de chispas, tan viejas como reales, por las que circulan soldados alemanes con gruesos abrigos conduciendo perros asesinos, fosas llenas de cadáveres, trenes de mercancía humana desechable, y, al mismo tiempo, con los mismos tonos blancos y negros, como si un viajero del espacio hubiera filmado las secuencias hace un millón de años, un grupo de cazadores-recolectores prehistóricos vistos desde el aire persigue a otro grupo por una estepa en la que tal vez lo más destacable sean las piedras negras de obsidiana distribuídas como un decorado. La escena se repite una y otra vez y nos hipnotiza: la entrada a la cámara de gas, los carromatos llenos de escuálidos seres humanos y un grupo de hombres dando caza a otro grupo de hombres con quijadas de rumiantes, ajenos al vuelo del observador, golpeando una y otra vez con ferocidad salvaje.

Somos nosotros, somos los mismos hombres.

La cámara desciende en un picado que nos arrastra a todos hacia el suelo para volverse hacia el rostro de uno de los cazadores: todos sus rasgos permanecen relajados, en una fría connivencia con lo que está haciendo. En sus ojos, que llenan en un momento dado toda la pared, hay un témpano de hielo que en un solo instante recorre todo el camino desde el cielo hasta el infierno de Dante. En un parpadeo subliminal se nos muestran los círculos llenos de condenados, imágenes que podrían haberse extraído de las minas de esmeraldas de Colombia, y cuando la cámara vuelve atrás, encontramos los ojos embotados de un soldado de la SS, el casco, los aditamentos propios del rango prendidos de su abrigo y, a medida que la profundidad de campo se amplía, la punta de su fusil, los hombres temblorosos y el horror.
¿Somos los mismos seres que hace un millón de años?
¿Aquellos que se apropiaban de un territorio de caza y mataban a sus competidores? Las razones para mantener a salvo la conciencia son las mismas: otra ascendencia, otra raza.
Después, de pronto, empujados por los nuevos recién llegados a esta sala del horror, pasamos junto a un panel en el que se ilumina una carta.
Con el encabezamiento “Rusia”, aparecen una serie de cartas iluminadas con una luz violácea sobre la que se destacan chorretones de sangre.

Jasa Gordienko, 17 años
“Queridos padres:
Os escribo el último mensaje. El 2 de julio de 1942 se cumple un mes exacto del día en que fué pronunciada la condena. Mi tiempo se acaba y quizás no viviré hasta la próxima entrega. No espero la conmutación. Estos “turcos” [en referencia a los nazis] saben muy bien lo que represento (y esto gracias a los provocadores). Durante los interrogatorios he permanecido sereno. Lo negaba todo. Me han llevado para ser azotado. Tres veces me han llevado y me han golpeado durante 4 ó 5 horas. A las tres y media han dejado de pegarme. Entretanto me he desmayado tres veces y una vez he fingido haber perdido el conocimiento. (…) Tras estos golpes me han quedado cicatrices en las piernas y más arriba y he empezado a perder el oído…”

 

Katia Susanina. Liozno, 12 de marzo de 1943
“Querido y buen papá, te escribo esta carta desde la cárcel alemana. Cuando la leas, yo ya no estaré viva. Esto es lo que te pido, padre: castiga a los sanguinarios alemanes. Ésta es la última voluntad de tu hija que está a punto de morir.
Unas palabras sobre mamá. Cuando vuelvas no la busques. Los alemanes la han fusilado. Cuando intentaban arrancarle la verdad acerca de tí, el oficial la golpeaba en la cara con una fusta. Mamá no resistió y orgullosamente dijo: ´No me asustáis golpeándome. Estoy segura que mi marido volverá y os expulsará, canallas usurpadores, fuera de aquí´. El oficial entonces disparó a bocajarro a mamá.
Papá, hoy cumplo quince años, pero si ahora me vieses, no reconocerías a tu hija. He adelgazado. Mis ojos se han hundido, me han cortado las trencitas desde la raíz, mis manos se han secado, parecen un rastrillo. Cuando toso me sale sangre por la boca, me han destrozado los pulmones.
¿Te acuerdas papá, de hace dos años, cuando cumplí trece años? (…) Ahora, papá, cuando me miro en el espejo, con el vestido roto, con andrajos, un número al cuello, como los criminales, delgada como un esqueleto, lágrimas amargas me salen de los ojos. ¡Qué importancia tiene que cumpla quince años! A nadie soy necesaria. Aquí hay mucha gente que a nadie es necesaria. Se arrastran hambrientos perseguidos por perros de pastor. Cada día se llevan a algunos y los matan.
Si, papá, también y soy la esclava de un granuja alemán, trabajo como lavandera, hago la colada, lavo los suelos (…) Como dos veces al día, en el dornajo, con Rosa y Clara, así se llaman los cerdos del amo. (…) Vivo en una leñera, no se me permite entrar en una habitación. (…) Dos veces me he escapado de los amos, pero un criado suyo me encontró. Entonces, el señor mismo me rasgó el vestido y la emprendió conmigo a coces. Perdí el conocimiento. Luego me echaron un cubo de agua y me arrojaron a una bodega.
(…) He decidido que es mejor morir en la patria antes que ser arrastrada por el fango, en la maldita tierra alemana. Tan sólo la muerte me salvará de las feroces palizas…”

 

El horror nunca imaginado
Durante la segunda guerra mundial, en Rusia murieron unos 17 millones de personas, de los que 10 millones eran civiles. Las ejecuciones en masa eran llevadas a cabo generalmente por destacamentos especializados, sobre todo en las comunidades rurales. Los niños eran gaseados, colgados o fusilados, a no ser que se les usara hasta su muerte como donantes de sangre para soldados alemanes heridos. Un cabo alemán había anotado en su diario la descripción de 1.200 asesinatos de su propia mano.

Pasa Savel´eva (Escrita en el muro de una celda, pocos minutos antes de morir)
“¡Se aproximan negros, terribles minutos! Todo mi cuerpo está mutilado, las manos, las piernas… Pero muero sin haber hablado. Es terrible morir a los veitidós años. ¡Cómo me hubiera gustado vivir! En nombre de la vida de los que vendrán después de nosotros, en tu nombre, patria, nos vamos… Hazte grande, hermosísima, patria mía. Adiós…”

Austria-
Rudolf y Marie Fischer, torturados y decapitados por la Gestapo, a su hija pequeña:
“Querida Erika,
Cuando pienso en tí, te veo ante mí en el claro sol estival, así como te he visto en innumerables paseos. Querida chiquilla, florecerá para tí todavía tanta felicidad. No tengas nostalgia del pasado. Lo que fué ya no volverá nunca más. Mirar atrás no tiene sentido, y no hace sino paralizar tus fuerzas. ´Mira hacia arriba, avanza…´ Haz siempre lo que creas justo, no te dejes persuadir en contra de tus profundas convicciones para realizar actos que consideres equivocados…”
Rudolf.
“Mi querida y pequeña Erika:
¡Ha sucedido! Siento mucho que hayas llorado cuando han pronunciado mi sentencia. Nuestros días están contados, y no quiero hacerlos más duros de lo que ya son. Después de todo no es tan importante vivir unos días más o menos. He seguido a mi marido y continuaré siguiéndolo. Es el camino de Rudi y de tantos otros.
Sé valiente y mantente firme. Te besa y abraza, tu madre…”
Marie.

 

“Mi queridísima Finnerle:
(…) Basta, dentro de poco habré acabado. Recibe por última vez mis más sinceras gracias por todo, todo. Era tan hermoso estar contigo. Esto me ha dado la fuerza para soportar durante diecisiete meses este duro destino. Todo lo que era mío, o que un día tenía que ser mío, pasa a posesión tuya. Desgraciadamente, no he llegado a reunir más.
Te ruego que no te sientas hundida, no sirve de nada. Piensa que he perdido la vida en el campo de batalla por la libertad y por la justicia, como otros miles de personas…”
Hugo Hlobil

Selección de Teodoro Gómez Cordero
Transcripción de Gabi

 

 

.en la variedad está el sabor

Imagen

“…el único afrodisíaco verdaderamente infalible es el amor.

Nada logra detener la pasión encendida de dos personas enamoradas.
En ese
caso no importan los achaques de la existencia, el furor de los
años, la torpeza física o la mezquindad de oportunidades, los
amantes se las arreglan para amarse porque por definición ése es
su destino. Pero el amor, como la suerte, llega cuando no lo
llaman, nos instala en la confusión y se esfuma como niebla
cuando intentamos retenerlo. Desde el punto de vista de su valor
estimulante es, por lo tanto, lujo de unos cuantos afortunados, pero
inalcanzable para quienes no han sido heridos por su dardo. Eso
nos lleva al segundo afrodisíaco más poderoso: la variedad.
La variedad renueva el ardor amoroso una y otra vez. Eso explica
la poligamia y la infidelidad, ambas agotadoras. El sabio rey
Salomón amó —además de la hija del faraón— a muchas mujeres
que Jehová desaprobaba, no por la cantidad, sino porque eran
extranjeras:
Y tuvo seiscientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus
mujeres desviaron su corazón. —1 Reyes 11:3
¿Cómo se las arreglaría el anciano Salomón con esa
muchedumbre de mujeres? Por muchos afrodisíacos y ayuda
divina a su alcance, novecientos es un número epopéyico. Una
vez que tuve seis mujeres a tomar el té en mi casa quedé con dolor
de cabeza por una semana… ¿Qué haría yo, no digamos con
novecientos, sino con dos hombres? Ya no me alcanza el ímpetu
para más de un enamorado a la vez, debo buscar otras formas de
incorporar sorpresa a mi vida amorosa. Me disfracé con una
peluca platinada y lentes de sol, pues todavía pesan en mí ciertos
escrúpulos que una década en San Francisco no ha conseguido
eliminar del todo, y fui a una tienda porno del barrio gay en busca
de material didáctico para estas páginas. No me detuve
demasiado en los instrumentos sadomasoquistas, las muñecas
inflables —incluyendo una oveja— o los atrayentes vibradores con
luces fluorescentes, ni siquiera uno que al enchufarse tocaba un
vals, como las antiguas cajas de música; me dirigí en línea recta a
los estantes con libros, donde procedí a llenar un par de bolsas.
Había tal exuberancia para escoger, que sólo la urgencia por
comenzar a leerlos lejos de testigos logró arrancarme de allí. Como
mi madre esperaba en casa, traté de ocultar mis adquisiciones
para que tanta impudicia no le cortara el resuello, pero muy
pronto la sorprendí hojeándolos, sentada en su mecedora con una
taza de camomila. La conclusión, después de semanas de
interesante lectura, es que cuando no se cambia de pareja, al
menos se debe introducir variaciones en la práctica.
En las culturas donde el erotismo tiene prestigio de arte, existen prolijos
manuales ilustrados para quienes se casan y desean transitar
con buen espíritu y éxito por los caminos del amor. La mayoría
pone mucho énfasis en las vueltas y revueltas de las posturas,
incluso algunas anatómicamente improbables. Sólo los humanos
podemos darnos ese gusto, porque somos los únicos mamíferos
capaces de hacer el amor de frente, según dicen, aunque
imagino que un puerco espín debe preferir esa posición y los
delfines, que pasan un tercio de su vida en juegos sensuales,
seguro la han descubierto también. Los demás lo hacen rápido y
por detrás, así la hembra puede escapar en caso de peligro. No es
necesario agotar la fantasía, ya que todo está inventado y
probado; basta con tener el ánimo curioso y alguna literatura
erótica sobre la mesa de noche para incorporar variaciones
exquisitas a aquello que de otro modo suele convertirse en rutina.
Si los libros de cocina son parte de su biblioteca, los de erotismo
también debieran serlo. Entre los más célebres manuales se
encuentran el Kama Sutra de India, los libros chinos de almohada y
los shungas del Japón (que fueron escritos e ilustrados en su
mayoría por monjes en monasterios) pero hay mucho más; de la
variedad se han ocupado casi todos los pueblos asiáticos, árabes,
polinésicos, africanos y otros libres de los estigmas religiosos que
castigan el placer. En Europa, a mediados del siglo XVI, Giulio
Romano pintó en las paredes del Vaticano una serie de posturas
que luego Pietro Aretino inmortalizó en sus sonetos. Dos siglos más
tarde todavía se usaban esos dieciséis dibujos como parte de la
educación sexual de los jóvenes aristócratas. Algunas posturas de
esos exóticos manuales, sobre todo los de India, resultan
demasiado acrobáticas para el gusto burgués: los codos y las
rodillas se flexionan para el lado contrario, la cabeza se voltea en
ciento ochenta grados y la confusión de brazos y piernas es tal,
que sin ayuda de un quiropráctico no me explico cómo pueden
desenredarse. Yo ya no logro pasarme las piernas por detrás del
cuello, mover las orejas o tocarme la nariz con la punta de la
lengua, así es que debo renunciar a buena parte de esas
cabriolas. Tampoco soy aficionada a trapecios y otros aparatos
circenses; sufro de mareo y ocasionalmente esas piruetas son
mortales, capaces de que uno se trague la lengua o se estrangule
en una cuerda.
A muchos de nosotros ciertas variantes nos dan susto. Un buen
amigo mío, descendiente de herreros cuáqueros, grandote y
barbudo, de profesión poeta y apicultor, fue invitado a cenar, con
evidentes intenciones de seducirlo, por una admiradora de sus
versos y de la miel de sus abejas. Al término de una comida
galante al calor de la chimenea y la tenue luz de unas velas
aromáticas, cuando ella descorchaba la segunda botella de vino
y se desabrochaba el tercer botón de la blusa, mi amigo fue
discretamente al baño. Al pasar echó una mirada al dormitorio de
su anfitriona para medir las distancias y planear su estrategia;
siempre es bueno saber qué terreno se pisa antes de levantar a
una mujer en brazos y avanzar a ciegas hacia una cama
desconocida. Al asomarse, distinguió luces titilantes, espejos en las
paredes y un trapecio colgando sobre el lecho. Aterrado, el poeta
escapó por una ventana y nunca más fue visto por esos lugares. En
una de sus cartas, este amigo me comentó que la obsesión con la
variedad tiene mucho que ver con la pérdida del talento para
saborear un modesto tomate, con nuestra incapacidad para estar
en el mundo sensualmente. En el afán de compensar esas
carencias, hay quienes llegan a extremos como aquel inofensivo
columpio, por no mencionar extrañas perversiones. Me contó de su
compadre Tom, quien llevaba siempre consigo una libreta donde
marcaba rayas verticales, una por cada mujer que había
“poseído”. ¿Y dónde estaban los nombres? Este cabalgador había
olvidado anotarlos; ni siquiera las “poseía” en el recuerdo. En su
agotadora carrera de seductor de una noche, Tom había
aprendido menos que otros que han amado sólo a una mujer y la
han “conocido” en todos los sentidos. Es como aquellos comedores
compulsivos, que tragan sin degustar o beben en exceso sin
descubrir el misterio de la uva; como los que acumulan con
voracidad insaciable sin experimentar jamás la abundancia.
Howard Hugues, magnate norteamericano, famoso playboy y uno
de los hombres más ricos de todos los tiempos, quien cuando murió
tenía más dinero que el Producto Nacional Bruto de casi todos los
países del mundo, pereció de hambre en un motel de Las Vegas,
completamente solo, reducido a piel y huesos, como una sombra
de campo de concentración, atestado de gérmenes y bacterias,
caminando con cajas de zapatos en los pies, porque las uñas le
habían crecido como garras de mandarín. Murió de pobreza.
Pobreza de los sentidos y del espíritu. Unos cuantos rábanos
arrancados de la tierra y unos sorbos de agua podrían haberlo
curado.

¡Tanto acumular y tan poca abundancia!
Vivimos
obsesionados con un insaciable apetito de sensaciones cada vez
más fuertes, porque en la prisa por devorarnos todo, hemos
desconectado el cuerpo del alma.
Ya no bastan una caricia sutil,
el placer de la piel contra la piel o compartir un durazno, exigimos
una exaltación cósmica que nada, ni las drogas, ni la violencia del
cine, ni la pornografía más brutal pueden darnos.
En la búsqueda
de alivio para el hastio elevamos la crueldad a categoría de arte o
de chiste…

Isabel Allende

 

“Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en esta caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento sentiremos deslumbrados una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo.
Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía al alma. En otras palabras esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo los cerillos uno por uno.
Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos de un solo golpe producen un resplandor tan fuerte que ilumina mas allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer, llevándonos a la misma muerte…”

Laura Esquivel Como Agua para Chocolate