.la belleza de lo minimo

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Derechos de autor Todos los derechos reservados por linden.g

 

 

Un bioquímico de profesión, -el fotógrafo Linden Gledhill-

está fascinado por la belleza de infinitesimalmente pequeños aspectos de la naturaleza y la ciencia,

desde la captura del vuelo de los insectos para explorar la belleza de ferrofluido magnético.

Entre sus imágenes más asombrosas son fotografías macro de las alas de mariposa

que revelan patrones complejos que parecen pétalos de flores perfectamente organizados.

Estas pequeñas protuberancias son en realidad escamas,

similar a lo que puedes encontrar en reptil, aunque extremadamente pequeña y frágil…

 

 

Su arte: https://www.flickr.com/photos/13084997@N03/sets/72157622467961844/

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 I will bring you flowers…

 

You’ve got to trust yourself.
You are your only hope.
There is no guiding light.
There is no holy force.
Do what you’ve got to do.
Be all you can.
There is no calling or divine plan.
I don’t need a prophet to tell me their lies.
All hail to the one I’ll love till I die.
At least he’s here and knows how to dance when you’re afraid.

I’ll lay you down.
I will bring you flowers.
I’ll lay you down.
I will bring you flowers.

So you’re tired;
your heart beats in ways you can’t explain.
Take all you need.
Give all you have.
I know you’ve been too far between.
You don’t need a prophet,
… saved from above.
Just be all you can,
you’ve got to do what you love.
At least that’s real, and you’ll know how to dance when you’re afraid.

I’ll lay you down.
I will bring you flowers.
I’ll lay you down.
I will bring you flowers.

Say what you like,
oh I’m only the life that I bleed.
And say what you like,
oh I’m only the songs that I breathe.
You’ve got to trust yourself.

I will bring you flowers.

.just Do It

duncan

Cuanto que aprender, de los animales

Esta “civilizacion” nos ha vuelto imbéciles en tantas cosas…

como pensar que no podemos, cuando podemos. y es que siempre podemos, más allá de cualquier circunstancia

voy a leer de nuevo, lo que acabo de escribir. más que eso: intentar hacerlo carne en mi y aprender de esta lección de Duncan Lou Who. voy a disfrutar de su paseo en la playa, como si fuera mio… como si fuera la primera vez…

 

Gabi

 

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El equipo de la sociedad protectora de animales Panda Paws Rescue, en Vancouver (Estados Unidos), sacó a pasear por primera vez a la la playa a uno de sus cachorros más entrañables, Duncan Lou Who, un boxer que se está haciendo famoso en todo el mundo.

El equipo de defensores de los animales que lidera la joven Amanda Giese rescató a Duncan Lou Who hace poco más de nueve meses cuando estaba a punto de morir a causa de una malformación congénita en la pelvis y extremidades posteriores.

Los voluntarios de Panda Pasws Rescue consiguieron ayudas privadas para operar al cachorro y después de un largo proceso de rehabilitación hicieron posible que el animal sea totalmente autónomo y puede correr con gran soltura con sólo dos patas, como se puede observar en el entrañable video producido por esta entidad y distribuido a través de Youtube, que en una semana ya superó el millón y medio de vistas.

Amanda Giese destaca que las carreras de Ducan en la playa refuerzan su idea que hubiera sido un error dejar morir a este animal. Pese al gran esfuerzo que ha sido necesario para salvar a este animal -y la inversión en las operaciones- Giese considera que ahora es una fuente de inspiración para los amantes de los animales y, en general, para todas las personas que creen en el instinto de superación y el esfuerzo personal.

Fuente: Clarin

 

 

http://carlidavidsonphotography.com/SHAKE-BOOK/thumbs/

 

.trust

 

 

 

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trustzefrank

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“Trust is a confusing thing,” Ze Frank says at the outset of the video.
“It seems so simple, but when you try to pin it down,
it can be so elusive.”
“We expend so much energy, watching and calculating, trying to predict, reading signals in people
— ready for anything to change suddenly,” he adds.
“Preparing to be disappointed.”
“We talk about trust … but what it affords us is a luxury,
that allows us to stop thinking,
to stop worrying that someone won’t catch us if we fall,”
Ze Frank ultimately concludes.
ZeFrank talks about the value of trust
with the help of Cirque du Soleil’s
Alya Titarenko and Gael Ouisse.

 

.determinación

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Señora mariposa, Te vi una semana atrás. Ahora has regresado, Con tu amante, Vuelos en tándem, Y hélices tangentes: Cuántas veces Retornas gustosamente! En las leyendas se cuenta la historia de los amantes mariposa.
Ellos se amaron tanto que incluso en la muerte sus corazones se fijaron fielmente el uno al otro.
En honor a su mutua devoción, los dioses los convirtieron en mariposas y les permitieron volver juntos reencarnación tras reencarnación.Que todos podamos manifestar semejante determinación y confianza a lo que amamos!
Deng Ming-Dao-Traducción de Karin Usach
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.escritura estelar

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(Cielo de Bernal)

 

“Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.”

Octavio Paz (1914-1998)-[Árbol adentro (1987)]

 

.crepúsculo de domingo

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Imagen: Alicia Besada

http://aliciabesada-pinturas-2010.blogspot.com/

29 de julio [1961]

Crepúsculo de domingo.

Las horas me arrastraron con una monotonía brutal.

En principio: la palabra domingo es muy fea, no sólo por lo que evoca sino por su sonido,

y sobre todo, por lo que no evoca.

Pero aun dentro del domingo,

aun comprimida dentro de una palabra muy fea,

es preciso hacer lo siguiente:

1) Descalzarse; meterse en la cama con diligencia y vivacidad como una carta saltando dentro de un sobre; pasarse la lengua; cerrarse, estampillarse y partir.
2) A los cinco minutos te devuelven la carta. Destinatario desconocido.
3) Que se vayan a la mierda.
4) Comienza la agonía dominical. Qué hacer. Qué deshacer. ¿Qué libro leer, lector hipócrita?

Alejandra Pizarnik. Diarios (Lumen).


 

Los nombres de los ruidos

Los nombres de los ruidos

 


El ruido de las cortinas agitadas por el viento se llama, como tal, ondear;
se lo puede también comparar con el susurro del fuego entre las brasas de una estufa de carbón; si la cortina es de tela más fuerte, su ruido se llama entonces flamear; este término se usa también para banderas.
Al ruido de la  arena que el viento arroja contra los vidrios de las ventanas se lo puede llamar crepitar; es también posible compararlo con el fino golpeteo de una lluvia sobre un techo de cinc; el golpeteo más fuerte de una lluvia sobre un techo de cinc se denomina tamborileo.
El ruido del ropero que se abre a impulso del viento se puede designar como quejido.
El ruido que hace el viento en los álamos mojados puede compararse con el quedo murmullo del agua.
El ruido de la rueda de acero que el viento hace rebotar contra la pared del granero, allá abajo, en el patio, es conocido como estrépito.
El ruido de la hierba mojada que mueve el viento puede llamarse siseo;
habitualmente se lo compara también con el ruido de la leña encendida que es sumergida en el agua.
Si los tallos de los pastos están marchitos, el ruido que en ellos hace el viento será denominado crepitar.
Se llama traqueteo al ruido que hacen los guardabarros flojos de una bicicleta.
El ruido de un cable tendido al viento puede ser llamado zumbido. El ruido de las camisas mojadas que cuelgan del alambre, en el viento, parece un palmoteo;
frecuentemente, este palmoteo de las camisas colgadas sobre el alambre al viento es comparado con un sordo aletazo.
El indistinto aleteo de una gran bandada de pájaros pequeños o muy distantes se denomina vibración.
El ruido que hace la puerta del granero del otro lado del patio, contra la pila de leña, sería como un estampido.
Si las tablas o los listones han sido carcomidos por la humedad, en cualquiera de ambos casos, el embate de la puerta contra la pila de leña también es llamado crepitar.
El ruido de la bicicleta antes de caer se llama chirrido.
El ruido de las ruedas que sigue girando se llama surrido(1).
El ruido de la vara que antes había golpeado las piedras se llama trallazo.
Los avispones (1966)-Peter Handke -Traducción de Francisco Zanutigh Núñez-  
1. Esta palabra no existe como tal en castellano; tiene sólo valor onomatopéyico, lo mismo que Surren en alemán. (N. del T.)

 

.escribir

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Escribir.
No puedo.
Nadie puede.
Hay que decirlo: no se puede.
Y se escribe.
Lo desconocido que uno lleva en sí mismo:
escribir, eso es lo que consigue.
Eso o nada.
Se puede hablar de un mal de escribir.
No es sencillo lo que intento decir,
pero creo que es algo en lo que podemos coincidir,
camaradas de todo el mundo.
Hay una locura de escribir  que existe en sí misma,
una locura de escribir furiosa,
pero no se está loco debido a esa locura de escribir.
Al contrario.
La escritura es lo desconocido.
Antes de escribir no sabemos nada de lo que vamos a escribir.
Y con total lucidez.
-Marguerite Duras

 

.lonely

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abrazo.
.a hug
.the average length of a hug between two people is 3 seconds.
.but researchers have discovered something fantastic.
.when a hug lasts 20 seconds, there is a therapeutic effect on the body and mind.
.the reason is that a sincere hug produces a hormone called “oxytocin”, also known as the love hormone.
.this substance has many benefits in our physical and mental health, helps us, among other things, to relax, to feel safe and calm our fears and anxiety.
.this wonderful calming is offered free of charge every time we have a person in our arms, who cradled a child, we cherish a dog or cat, we’re dancing with our partner, the closer we get to someone or just hold the shoulders of a friend.

 

 

 

.cuando el niño era niño

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El cielo sobre Berlín / Cuando el niño era niño.
Cuando el niño era niño/Peter Handke

 

 

Cuando el niño era niño,
caminaba con los brazos abiertos,
quería que el riachuelo fuera un río,
el río un torrente y el charco un mar.

Cuando el niño era niño,
él no sabía que era un niño,
todo en él era alegría
y todas las almas una.

Cuando el niño era niño,
no tenía opinión sobre nada
no tenía costumbres,
se sentaba en el suelo,
corría por doquier,
tenía un tirabuzón en el pelo
y nunca hacía muecas
al hacerse fotos.

Cuando el niño era niño,
era el momento de hacerse estas preguntas :

¿Por qué yo, soy yo? ¿Y no soy tú?
¿Por qué estoy aquí? ¿Y no estoy allí?

¿Cuando empieza el tiempo?
¿Y donde termina el espacio?
¿No es la vida bajo el sol un mero sueño?

¿No es lo que veo, oigo y huelo,
nada más que el reflejo de un mundo delante de otro mundo?

¿Existe realmente el mal y gente que de verdad es mala?

¿Cómo puede ser que yo, que soy yo, antes de serlo no lo fuera,
y que algún día yo, que soy yo, deje de ser lo que soy?

 

Win Wenders/El Cielo sobre de Berlín.

 

 

Win Wenders full film:

 

 

 

 

 

 

 

.de-acusticos-y-certezas

.de-acusticos-y-certezas

Somewhere over the rainbow
Way up high
And the dreams that you dreamed of
Once in a lullaby

Somewhere over the rainbow
Bluebirds fly
And the dreams that you dreamed of
Dreams really do come true

Someday I’ll wish upon a star
Wake up where the clouds are far behind me
Where trouble melts like lemon drops
High above the chimney tops
That’s where you’ll find me

Somewhere over the rainbow
Bluebirds fly
And the dreams that you dare to,
Oh why, oh why can’t I?

Someday I’ll wish upon a star
Wake up where the clouds are far behind me
Where trouble melts like lemon drops
High above the chimney tops
That’s where you’ll find me

Somewhere over the rainbow
Way up high
And the dreams that you dare to,
Oh why, oh why can’t I?

.bendito sea

bendito sea

“ Bendito sea el año, el punto, el día,
la estación, el lugar, el mes, la hora
y el país, en el cual su encantadora
mirada encadenóse al alma mía.
Bendita la dulcísima porfía
de entregarme a ese amor que en mi alma mora,
y el arco y las saetas, de que ahora
las llagas siento abiertas todavía.
Benditas las palabras con que canto
el nombre de mi amada; y mi tormento,
mis ansias, mis suspiros, y mi llanto.
Y benditos mis versos y mi arte
pues la ensalzan, y, en fin, mi pensamiento,
puesto que ella tan solo lo comparte. “

Francesco Petrarca

bendito seaIIbendito seaIIIbendito seaIV

Full album:

.alma quieta

alma quieta

Ahora que estamos solos,
infancia mía,
hablemos,
olvidando un momento
los extraños retratos
que nos hicieron.
Hablemos de lo que tú y yo,
por no tener ya nada,
sabemos.
Que esta solitaria noche mía
no ha tenido la gracia
del comienzo,
y entré en la danza oscura de mi estirpe
como un joven tristísimo
en un lienzo.
Mi imagen sucesiva no me habita
sino como un oscuro
remordimiento,
sin poder distinguir siquiera
qué de mi pan o de mi vino
invento.
En el oscuro cuarto en que levanto
la mano con un gesto
polvoriento,
donde no puedo entrar, allí me miras
con tu traje y tu terco
fundamento,
y no sé si me llamas o qué quieres
en este mutuo, extraño
desencuentro.
Y a veces me parece que me pides
para que yo te saque
del silencio,
me buscas en los árboles de oro
y en el perdido parque
del recuerdo,
y a veces me parece que te busco
a tu tranquila fuerza
y tu sombrero,
para que tú me enseñes el camino
de mi perdido nombre
verdadero.
De tu estrella distante, aparecida,
no quiero más la luz tan triste
sino el Cuerpo.
Ahonda en mí.
Encuéntrame.
Y que tu pan sea el día
nuestro.
Una cara, un rumor, un fiel instante
ensordecen de pronto lo que miro
y por primera vez entonces vivo
el tiempo que ha quedado ya distante.
Es como un lento y perezoso amante
que siempre llega tarde el tiempo mío,
y por lluvia o dorado y suave hastío
suma nocturnos lilas deslumbrantes.
Y me devuelve una mansión callada,
parejas de suavísimos danzantes,
los dedos artesanos del abismo.
Y me contemplo ciega y extasiada
a la mágica luz interrogante
de un sonido que es otro y que es el mismo.

-Josefina García-Marruz Badía

“There’s a firefly
Loose tonight
Better catch it
Before it burns this place down
And I’d lie
If I don’t feel so right
But the world looks better
Through your eyes…”

.youthful in soul (and in heart)

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“Te voy a enseñar yoga hasta que no pueda respirar más
entonces tendré que volar al siguiente planeta …”
Cuanta luz…!
…the oldest living yoga teacher…
Tao Porchon-Lynch
95 years young…!
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“Yoga is a dance within.
and then something inside you grows so big,
it spills out like champagne,
that’s when you dance on the outside.”
-Tao Porchon-Lynch
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“Master Tao Porchon-Lynch is a yoga master,
ballroom dancer,
oenophile (lover of wine)
former actress,
and, without a doubt,
my favorite model/person/woman/yogi
in the whole world…”
Robert Sturman
The Red Shoot…
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“Nothing is Impossible”
-Tao’s words after coming out of this pose
The Blue Shoot…
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Tao with her dance partner, Hayk Balasanyan
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“Autumn is a reminder that while the leaves die and fall,
there will always be Spring,
a chance to replenish and be reborn again.
We all have the
opportunity to replenish ourselves,
to be reborn.”
~ Tao at 94.
The Green Shoot…
ImagenImagenImagen
“I never say goodbye,
I say, “au-revoir.”
Goodbye is so final.
Au-revoir means I will see you again.”
– Tao Porchon-Lynch
Crédito de fotos:  Robert Sturman

.placeres Breves

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.Ese instante de reconocimiento que ocurre cuando descuelgo el teléfono
y escucho la voz de un amigo querido con el que no he hablado desde hace tiempo…
.El calor que siento en el pecho cuando miro a través de una habitación repleta de gente,
al hombre que amo…
.Aflojar la marcha hasta ir al paso después de haber corrido mucho o muy rápido,
con el cuerpo totalmente relajado
y dándome cuenta de que en ese momento no haría otra cosa que seguir caminando…
.Apretar el rostro contra un gran montón de musgo en los bosques invernales
y oler un aroma tenue y misterioso como a clavo…
.El sonido de una pelota al golpear la calle
cuando los niños están jugando…
.El olor lechoso del aliento de un cachorro de perro,
algo hediondo pero con la dulzura de la inocencia…
.Ese momento en el tai chi en que todos mis pensamientos desaparecen
y ya no siento que estoy haciendo una figura,
sino que la figura me está haciendo a mí…
.Levantarme muy temprano por la mañana para comenzar un viaje por la carretera,
cuando nadie se ha levantado,
y ver cómo el cielo clarea al amanecer
y oler los campos húmedos de rocío por la ventanilla del coche…
.El frío hocico de un perro que te empuja la mano o el rostro,
y el amor incondicional que acompaña a ese gesto…
.Esconderse tan bien jugando al escondite que nadie te encuentre,
y que el juego termine y tú sigas escondido…
.Recordar el nombre de alguien
o de algo cuando lo has tenido en la punta de la lengua durante días
y no te salía…
.Hundir las manos en la masa, y luego embriagarse con el aroma a caramelo y manteca que sale del horno…
.Caminar descalza en la gramilla verde y sentir el ruidito de las gotas de rocío, estallando al paso…
.Que te despierten por la mañana con besos de mariposa en la mejilla…
.El aroma a jazmín y lavanda que invade mi jardín, cada tarde…
.La paz de sentir la inmensidad, en una noche preñada de estrellas…
Gabi

.limpieza

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Limpieza

La temprana lluvia de otoño limpia el embadurnado calor.
Un viajero agradecido respira cielos azules y aire fresco.
Las montañas distantes parecen más vastas y azules,
Y el sonido de la cascada se hace más fuerte.

Viene el otoño. El aire se vuelve fresco y vigorizante. Las frutas del verano están siendo cosechadas; el calor del trabajo está comenzando a refrescar. Hay una sensación más relajada en el aire: La ardiente actividad del verano es reemplazada por las celebraciones del otoño.

En primavera, todos tenemos que esforzarnos por hacer la ascensión del año. En verano, nos deleitamos en la gloria del fuego y el vigor. Ahora podemos comenzar a dejar que las cosas se relajen. Tal como las calabazas están comenzando a rellenarse, y el zapallo cuelga pesado y dorado de las enredaderas, y las hojas están comenzando a matizarse de cálidos colores, nosotros también podemos esperar el sosiego y la tranquilidad.

Este es el momento para cosechar. Pero cada estación de siembra y crecimiento también deja detrás excesos y desperdicios inevitables. El polvo del verano persiste todavía. Los rastrojos en los campos tendrán que ser quemados. Debemos cosechar completamente y luego limpiar completamente. La cosecha es también el momento de la limpieza y de hacer inventarios.

Deng Ming-Dao-Traducción de Karin Usach

“(…) And the music is soft
And the voice it is hushed
And the boy he has loved
And the man he has lost

And I walk out in the rain
All over again (…)

Where the photographs smile
And I’m still someone’s child
And my place it is set
So I’ll stay for a while

Till I walk out in the rain
Like water would stain
And I’m born all over again

.nacemos con millones de pequeñas luces…

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…somos luz, al nacer

y con el tiempo vamos encendiendonos o apagandonos

o titilamos con el mar de constelaciones que surca el  cielo, a la noche

estamos atravesados por esa candela que nos marca el camino

o nos hace sentir perdidos si se consume y quedamos como a tientas, en la vida

vulnerables y valientes

luciérnagas y mariposas nocturnas que se consumen

todo eso somos…

Gabi

We’re born with millions of little lights
Shining in the dark
And they show us the way
One lights up
Every time you feel love in your heart
One dies when it moves away

.bernard Shaw y su musa en Pigmalion-II

“She is immensely interested in him.
She has even secret mischievous moments in which
she wishes she could get him alone,
on a desert island,
away from all ties and with nobody else
in the world to consider,
and just drag him off his pedestal and see him
making love like any common man.
But when it comes to business,
to the life that she really leads as distinguished
from the life of dreams and fancies,
she likes Freddy and she likes the Colonel;
and she does not like Higgins[…]
Galatea never does quite like Pygmalion:
his relation to her is too godlike
to be altogether agreeable…”

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Mrs. Patrick Campbell
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George-Bernard-Shaw
pygmalion-books-main
”Para el profesor Higgins yo seré siempre una florista
porque él me trata siempre como a una florista;
pero yo sé que para usted puedo ser una señora,
porque usted siempre me ha tratado
y me seguirá tratando como a una señora.”
Eliza Doolittle en la obra “Pigmalión” de G.B Shaw
Él escribe:
Si te mirara a los ojos sin hablar durante dos minutos
(¡callado por dos minutos con una audiencia, aunque sea de uno.! Imposible)
encontraría el paraíso. Creo que ya estás poniéndote bien. Escucho un
timbrazo, veo un destello. La valiente y dura Stella se está conmoviendo.
¡Stella! ¿Quién es Stella? ¿Puede ella amar a esta draga humana?
Eso es lo que soy. ¿Está dispuesta a aferrar un trozo de metal sobre su
pecho? ¡.Su pecho! Me acuerdo ahora cuando ella tomó mi mano por vez primera
de manera que rozara su pecho.
Un viejo e infame truco que me estremeció violentamente, atravesando
todo mi metal.
Entonces, yo era joven y tonto, y era posible estremecerme.
¿Qué le importaba a ella de mí entonces?
¿Qué eran mis nudillos para ella?
(Fue con los nudillos que la rocé).
Si hubiera sentido lo que yo sentí, se
habría elevado al cielo y me hubiera llevado con ella de la mano.
Oh, por
favor, levántate, levántate de esa cama y ponte bien de inmediato.
Si no lo
haces, me meteré yo en la cama y feneceremos los dos, escandalosamente.
Ella escribe:
Hay partes de tus cartas que no puedo responder, excepto con un silencio
dorado.
¿Alguna vez te llamé “payaso”?
Supongo que fue cuando dijiste que eras Dios.
Esta semana va a ser mala, me dijeron que finalmente me van a operar.
No seré capaz de escribir por algunos días.
Mis amigos van a tener que juntar las manos para rezar por mí.
Me alegra haberte conocido.
Buenas noches.
Él escribe:
¿Puedo contarte sobre los cálculos que he estado haciendo en mi cabeza desde
que te enfermaste?
Dinero. Ella necesita dinero.
¿Lo tiene? Déjeme ver. 116 libras a la semana por Bella Donna.
La mitad de eso va para los banqueros para cubrir deudas.
Eso deja un saldo de 58 libras a la semana, y prueba que los banqueros deben
haberle permitido girar al descubierto descabelladamente.
Pero hay un límite para las cuentas deudoras.
Ese límite debe estar aproximándose. o puede haber llegado.
¿Hay amigos a quién recurrir? De nada sirve el orgullo. Cuando se necesita
el dinero debe tomarlo o recaudarlo de cualquier forma.
Pero si esos amigos no se ofrecieran e insistieran, ella podría ir con un
prestamista.
Delicadeza: ese es el problema.
Una mujer está gastando dinero como agua cuando no lo tiene, y la gente
habla de delicadeza.
Gracias a Dios que yo no tengo ninguna, ni buen gusto, como usted me dijo.
Ay, dulce venganza: convertirme, como Júpiter con Danae, en una lluvia de
oro.
Claro que. yo no tengo suficiente oro: no soy rico, ni trabajo para una gran
compañía, como “Charlotte y Co.”.
¿Cuánto necesitará? No. Debo ser prudente:
¿Cuál es la cantidad mínima con a que puede arreglárselas?
Está el alquiler, la Navidad… y los regalos de navidad. Las cuentas, las
enfermeras, los médicos.
Por supuesto, ahorra mucho dinero al estar en la cama: no compra atuendos
elegantes y no toma taxis.
¿Le alcanzarán unas 250 libras? ¡Dios!
Ofrecerle a Stella 250 libras mugrosas. Me escupo a mí mismo. Pero ella dice
que no puede racionar el dinero.
Despreciable debilidad. Quizás sería mejor darle el dinero en cuotas
quincenales.
¿Cuánto puedo darle? ¡Idiota! ¿Por qué preguntas lo mismo una y otra vez?
Sabes perfectamente que quieres darle 1000 libras.
Muy bien: mete la chequera en tu bolsillo, ve hacia ella y pregúntale.
Si no lo quiere, no hay nada que perder.
Si no sirve, no hay más nada que puedas hacer.
Si lo quiere, pero no lo toma, hay otras maneras,
pero la forma sencilla es la más honesta, y debería funcionar.
Ja. Mi abuelo solía decir que ningún hombre, príncipe o mendigo,
podría rechazar un billete de 5 libras si lo agitaras debajo de su nariz.
¿Por qué no tomé un billete de 1000 libras y lo agité debajo de tu nariz?
¿No te habría gustado tomarlo y quemarlo en mi cara? Quel geste!
Yo podría permitírselo, admirar el incendio, sacar otro billete
y dejar que queme ese también.
Ella escribe:
¡Tu carta.! ¡Yo no necesito nada!
Pero, ¿te importaría prestarme algunas bacterias?
Los médicos no encuentran ninguna en mi sangre, y las necesitan
para cocinarlas y reemplazarlas luego.
Ahora dicen que las de un caballo servirán, pero yo preferiría que usaran
las tuyas.
Si no vienes a verme pronto, dejaré de existir y no podrás verme nunca más.
Pídele a Charlotte que sea buena.
Ya sé que piensa que soy una loca, o una oportunista, pero
viendo que estoy enferma, podría dejar que me visites al menos una vez.
Es perfectamente respetable.
Además, sé comportarme apropiadamente.
Él escribe:
No. Es mejor no pedirle nada. Rara vez le menciono tu nombre.
Ayer oyó por casualidad nuestra conversación telefónica,
y las consecuencias fueron desagradables.
Me duele profundamente ver a alguien sufrir de esa forma,
pero es aún más duro que los débiles sufran más.
Elevo mis manos desesperadas hacia los cielos
y pregunto por qué no puedo uno hacer feliz a
la mujer que ama sin sacrificar a otra.
Ella escribe:
Oh, cariño, no seas tonto.
Anoche soñé con Charlotte; me estrechaba la mano
cálidamente, sonriendo, y me decía:
“Pensé que eras un ave del paraíso, pero sólo eras un tonto ganso”.
El sueño terminó conmigo saltando de la cama y
tomándome un taxi a. ya sabes adónde.
Stella, la dangereuse.
Después de eso, comencé a recuperarme y fui a una residencia donde me
aporreaban por las mañanas y me ataban a una tabla por las noches;
pero en enero ya podía moverme por mí misma,
y en febrero pude empezar a recibir visitas, que vinieron de a montones,
todos mis conocidos y algunos desconocidos.
Uno venía todos los días, y me traía rosas y alegría.
George Cornwallis-West.
No pasó mucho tiempo hasta que el señor Shaw se percatara
de sus visitas y comenzara a comportarse de una forma muy peculiar.
Él escribe:
¿Puede ser cierto? ¡Un pajarito me dice que me están engañando!
Dime, ¿realmente me estás rechazando? ¿Tengo que dejar de escribir versos?
Aunque confieso que no puedo pensar en otra rima para “Stella” que.
“Estela”,
“Para ti un clavel, señora Camp.bell”.
Aunque me agrada ese George, digo que él es joven y yo viejo,
así que, que espere hasta que yo me canse de usted.
Ella escribe:
Mantén la calma, mi querido Joey, sé amable con los tontos.
Pobre de ti.
Pero por más terrible que sea, nada se compara a la humillación que yo
siento por Charlotte, siendo que yo no soy la que está casada.
Sé que no hay nada qué puedas hacer al respecto,
pero hay mucho que George sí puede hacer.
Entonces, ¡por favor.! ¿Vas a venir a cenar un rico plato con bananas,
manzanas y nueces? Y Charlotte también, si es que no me considera una
mujerzuela de edad mediana.
Él escribe:
¿Charlotte sabe algo sobre George que yo no sepa?
Porque de pronto ha dejado
de ser un monstruo y se ha convertido en una sirena de ojos verdes.
Asombroso: ahora se refiere a ti sin furia.
¿A qué se debe?
Ella escribe:
A su intuición femenina, querido, y al rumor sobre lo atractivo que es
George y lo interesado que está en mí. Pero basta con eso.
Recién me enteré
de la enfermedad de tu madre. Recuerdo que una vez dijiste:
“Esa a ella a quien le debo mi inteligencia y mi carácter”.
Ay, Joey. Sé cuánto la quieres. Si nos deja, será una gran pérdida.
Él escribe:
Mamá, sí. Le sacaron una muela de juicio a los ochenta,
y ahora es el fin, según dicen.
Ella escribe:
Acabo de recibir las lamentables noticias.
Deseo de corazón que descanse en paz.
Yo tuve una madre que amaba sólo a Dante.
y cuya alma estaba llena de belleza. Cuando puedas, escríbeme.
Él escribe:
22 de febrero de 1913.
¡Qué día! Debo escribirte sobre mi día, porque no conozco a otra persona
que no odie a su madre, o a sus hijos incluso.
No sé aún si eres una campesina o una heroína, pero de cualquier modo,
tu madre no era tu Enemiga.
¿Por qué los funerales agudizan nuestro sentido del humor y nos levantan el
ánimo?
Éste fue un éxito, sin los horrores de los entierros.
Sin llorones de negro, gimoteando y revolcándose en dolor inducido.
Nadie lo supo excepto yo, Granville Barrer y el director de la funeraria.
Como no pude tener una procesión espléndida con colores brillantes
y música triunfante, era mejor que estuviéramos nosotros tres.
Menciono especialmente al director de la funeraria porque el humor comenzó
gracias a él.
Mientras caminaba hacia el crematorio,
lo vi abriéndose camino con su coche a paso
fúnebre a través del frío
(aunque mi madre hubiera preferido una corrida vigorosa).
Este hombre se me acercó con el semblante de un hombre destrozado
por la pena, y yo, duro como el metal y manteniendo lealmente el buen ánimo
(regocijándome inconteniblemente en la memoria de mi madre),
traté de darle a entender que esta chicanería profesional era innecesaria.
Y, ¡ja!, resultó que no era chicanería profesional en absoluto.
El hombre había hecho todo tipo de trabajos para mi madre por años,
y estaba realmente dolido por su pérdida.
El cajón estaba cubierto por una tela violeta, no negra.
Debo reescribir el servicio de entierro.
Hay cosas en él que están más muertas de lo que nadie ha leído jamás.
Aún así, con todos sus defectos, es la cosa más bella que puede leerse.
Y el cura no lo recitó con la monotonía que es común en tales situaciones.
Estando Barrer y yo (y mamá) en su congregación tuvo que
hacerlo con sumo sentimiento y sinceridad.
En el pasaje “la tierra a la tierra, las cenizas a las cenizas,
el polvo al polvo” hubo una pequeña
alteración en las palabras para ajustarse a la ocasión.
Una puerta se abrió en la pared, y el ataúd violeta la atravesó
misteriosamente y desapareció cuando ésta se cerró.
La gente creyó que esa era la puerta del horno crematorio, pero no lo era.
Yo fui me ubiqué detrás de la escena al final del servicio, y vi el proceso.
A la gente le da miedo verlo, pero es maravilloso.
Allí encontré el ataúd violeta frente a otra puerta, esta vez
indudablemente la del horno.
Cuando se abrió hacia arriba, pude ver una
pequeña y sencilla cámara de cemento y ladrillo refractario.
No se sentía calor ni ruido alguno, ni rugientes corrientes de aire.
Ni llamas, ni combustible.
Lucía fresco, limpio, claro.
Tú habrías entrado sin vacilar.
Luego el ataúd ingresó en el horno, los pies primero.
Y, para mi sorpresa,  los pies estallaron milagrosamente en cientos de
trizas de granate del color del fuego, ardientes y sin humo,
como lenguas de Pentecostés,
y cuando el cajón atravesó la puerta, se encendió completamente,
hasta que mi madre se convirtió en ese hermoso fuego.
Luego se cerró la puerta, y dijeron que si queríamos ver el final del proceso,
debíamos volver en una hora y media.
Recordé la pequeña y consumida figura, y su rostro maravilloso,
murmuré un adiós para mis adentros, y salimos.
Pero cuando regresamos, el final fue hilarante.
Mamá lo hubiera disfrutado enormemente.
A través de un hoyo en el piso, vimos una espaciosa cocina
y dos cocineros trabajando en una larga mesa de cemento.
Los hombres tenían pequeñas tenazas en las manos con las
cuales extraían, hábil y afanosamente, uñas y astillas del delicado
montículo de cenizas y huesos de mi madre.
En ese momento, ella misma se inclinó sobre mí, retorciéndose de risa.
Luego la barrieron hacia un tamiz y la sacudieron, de modo que quedó
un montículo de polvo y otro de pedacitos de huesos.
Y mamá me dijo al oído: “¿Cuál de los dos soy yo?”
Y ese alegre episodio fue casi el final.
Luego, convirtieron en polvo los restos de sus huesos,
y los esparcieron sobre las flores.
“¿Dónde está, oh sepulcro, tu victoria?”.
Buenas noches, amiga,
que entiendes lo que significa la madre de uno
entre otras cosas
Ella escribe:
He estado pensando mucho, y, me di cuenta de que adoro el sentimiento.
El sentimiento del amor, de la juventud, el que se encuentra en la religión,
el que teníamos en la más tierna infancia, y el de mil cosas más.
Y adoro a los acróbatas, también.
A los acróbatas sobre alambres. Y a los dementes como tú.
Ay, querido. querido, querido, querido. Todos los caminos llevan al hoyo
en el suelo a la puerta del horno. Todavía no lo puedo creer.
Entonces, los físicos que me atendían me declaró
en perfecto estado de salud.
Él escribe:
Vida mía,
el sentimiento de la soledad es maravilloso,
pero sólo cuando estás acompañado.
¿El dolor adormeció tu sensibilidad?
Si estuviera contigo te escondería del dolor en mis brazos,
y te diría todo tipo de cosas
(todas ciertas) para que lo olvides. ¡Soledad!
Cuando yo estoy solitario, tú estás siempre conmigo.
Cuando tú estés sola en el mar, ¿dónde estaré yo? ¿Iré contigo?
Ella escribe:
Qué bella carta.
Cuando eres así de tierno imagino que mil querubines
se asoman por detrás de tus alas negras.
Se está haciendo difícil no amarte más de lo que debería.
Oféndeme, así puedo recomponerme de ti, pero no vengas.
Debo estar en el mar, sola.
“Cuando leas esto, estaré lejos. Adiós.
Aún estoy muy cansada.
Eres tú quien se tendría que haber ido.
Tú estabas más apto que yo para hacer un viaje.
Stella”.
Él escribe:
¡Stella! Stella ¡Estelarum!
Muy bien, ¡vete!
La pérdida de una mujer no es el fin del mundo.
El sol brilla.
Nadar es placentero.
Trabajar es bueno.
¡Mi alma sabe estar sola!
Y sin embargo. estoy profunda, profundamente herido.
¡Bah! Tú no tienes coraje, no tienes inteligencia.
No hay nada honesto en nuestra amistad, después de todo.
Vas siempre en busca de la vida, furtivamente, y
cuando se da vuelta y te enfrenta con los brazos abiertos, sales corriendo.
Vete entonces.
El oxígeno shaviano te quema los pulmones.
Ve a buscar un aire viciado que te siente mejor.
Has herido mi vanidad.
¡Una audacia inconcebible, un crimen imperdonable!
¡No te importa! No.
Sólo a mí me importa.
A ti nunca te importó, como tampoco te importa George.
No, él tampoco te importa, aunque así lo creas.
No te casarás con él.
Al último minuto huirás de él o lo reemplazarás por un alma más intrépida.
Aún cuando yo hubiera estado mortalmente aburrido,
me habría quedado en el fuego antes
de pagarte con el enorme golpe del abandono.
¿Pero qué sabes tú de esas cosas?
¡Tú! Tú eres capaz de arrancar las cuerdas del arpa de un ángel
y usarlas para atar paquetes.
Ella escribe:
Basta. Basta.
Vagabundo. hombre ciego.
tejedor de palabras.
Tú.
pobre criatura incapaz de comprender a una mujer.
Si me perdiste es porque nunca me encontraste. Dije que me portaría como un
caballero, y lo hice.
No intentes sofocarme con tus hechizos literarios y con tus quejidos
ególatras.
Él escribe:
¡Pero lo prometiste!
¿Qué es lo que querías, ostras y champagne?
Bueno, al menos saqué algo positivo del viaje: terminé la obra.
Primer acto:
Stella dice (Imita a Stella): Vamos a nadar antes del desayuno,
a las ocho menos cuarto; y George Bernard Shaw dice: No, ¡a las ocho! (Imitándola)
¡Demasiado tarde! ¡A las ocho menos cuarto, por favor! (como él) ¡Por favor, antes de
las ocho no! Cortina.
Segundo acto:  Joey llega listo para ir a nadar. Entra en escena una mucama sonriente
(Imita la voz de la mucama) Se han ido, señor. (Como él) ¿Qué? ¿Hoy? Ja-ja.
Pensé que era mañana (con la voz de la mucama, se vuelve descaradamente al público)
¡Qué voz y qué sonrisa encantadoras tiene ese hombre! A él no le importa. ¡Cortina!
Pero sí le importa. Bah.
Estas cartas son inútiles. La herida no sana.
Ella escribe:
¿No lo recuerdas? Cuando el mozo trajo la cerveza roja, dijo:
“Ya pagó la cuenta, así que es un chelín”.
Creí que te darías cuenta que me iba a ir, porque que ya había pagado la cuenta.
Pero te estabas durmiendo. ¡Te debo un chelín!
¿Por qué me sigues regañando por ser la mujer que soy y no la que tú
querrías que sea?
¿Crees que a mí no me afectó lastimar a mi amigo?
Joey, cariño, no estés dolido. Por favor, por favor, POR FAVOR.
Él escribe:
Vísperas de año nuevo. Noche de noches. ¿Recuerdas el último año nuevo?
¿Realmente la recuerdas? ¿Significó algo para ti, o sólo fue una noche más e dolencia?
Porque yo la recuerdo muy bien, y me despedaza.
Yo creo que, entonces, los dos estábamos bien,
y que desde ese momento hemos estado enfermos.
Si no es así, ¿qué significa este caminar sin rumbo,
este pintar sobre lo pintado
y re-empapelar, sino enfermedad y locura?
En ese Año Nuevo y en todos los que hubo antes, había Eternidad y había belleza.
e infinidad, y amor sin límites, y alegría.
Pienso en eso con trágica desesperación,
porque tú has despertado la tragedia latente que había en mí,
atravesando mi orgullosa y despótica alegría.
Y si tu intervención en estos cambios es una ilusión,
estoy tan solo como Dios.
Por lo tanto, debes ser la Madre de los Ángeles para mí, y de tanto en
tanto,
debes sentarte conmigo en el Cielo.
Porque el Cielo, con toda nuestra asumida inteligencia,
es el lugar que nos corresponde. Recuerda esto siempre,
porque en esto te seré siempre profundamente fiel, fiel más allá de todo
amor.
Sé fiel a mí en esto tú también y te perdonaré aunque me traiciones en todo
lo demás.
Te perdonaré, te bendeciré, te honraré y te adoraré.
Sobre esta Estela, construiré mi Iglesia.
Y ahora, escuchemos las campanas.
Tú, en el trono, con tu capucha azul, y yo observándote y rezando,
no de rodillas, sino erguido.
Por ti sostengo mi mentón cerca del cielo.
Ella escribe:
31 de diciembre de 1913
Que en este año nuevo puedas jugar con la luna y besar las estrellas,
y la Tierra se recueste sobre tu regazo.
(Pigmalión comienza al fin: luego de tanto diálogo y de tanta espera,
empezamos los ensayos en el teatro His Majesty’s, a mediados de febrero de
1914, con la señora Patrick Campbell como Eliza y el señor Herberrt Beerbohm
Tree en el papel de Higgins. La guerra fue declarada, y ya no hay forma de
echarse hacia atrás.)
Ella escribe:
¡Dios mío! Finalmente vamos a hacerlo. Seamos muy inteligentes.
Yo seré mansa como un ratón, y muy obediente.
Me pregunto si obtendrás de mí lo que buscas. Estoy algo asustada.
Voy a morir con este acento. Escribiste el papel con este acento para
atormentarme.
Él escribe:
Bueno, ¿ves?, no es tan difícil, Stella, ¿o sí? Creo que podríamos tenerlo
listo en un mes.
Me asombra que te resulte tan difícil ser común. Sólo sé un insignificante
humano. Quizás te haga bien el cambio.
Ella escribe:
¡Bien! Ya me hiciste sentir completamente incómoda, siendo el cuarto día.
Dile a Charlotte que estás intentando hacer monederos de seda con orejas de
chancho. Sí, perdón por ser tan complicada.
Pero debes admitir que Eliza se asemeja más a una dama en la escena del té
de lo que le quieres conceder.
Él escribe:
Exactamente. He creado un personaje que es mitad dama y mitad mujerzuela,
pero tú estas tratando de interpretar a una dama que sólo luce como una
mujerzuela. No va a funcionar así. Por cierto, ¿cuál es el motivo de que te
hayas alejado de mí últimamente?
Ella escribe:
Toda la confianza que le diste a Tree no puede sostenerse. Eso es todo.
Él escribe:
¿Es por eso que ya no sonríes? ¿Piensas que le di la manzana a él primero?
Ella escribe:
Tree se toma cinco minutos entre cada palabra y cada mordida de esa manzana.
Tengo una parálisis facial por tratar de sostener una expresión inteligente
durante tanto tiempo. Es por eso que me alejo: estoy escondiendo mi cara
hasta que se me vaya la parálisis.
Él escribe:
¡Entonces era por eso que tu cara parece una bolsa de papel reventada!
Ella escribe:
No creas que me estás lastimando. En absoluto. Te he dicho que parezco una
completa tonta en esa escena
Lo que pienses de mí y de mi pobre talento, no me preocupa ahora.
Él escribe:
La escena en la casa aún me preocupa un poco. Iré a tu casa esta noche así
la revisamos juntos. Aún lo haces muy music-hall.
Ella escribe:
Tú escribiste un music-hall, y necesitas la mayor cantidad de risas posible.
Él escribe:
Bien, entonces empezaremos una vez que hayas llegado y estés sentada,
¡y recuerda caminar como una dama!.
Espero que no haga frío. Hay mucha gripe dando vueltas.
Ella escribe:(como ELIZA)
Mi tía murió a causa de una gripe.
Él escribe: (como la SEÑORA HIGGINS)
¡Qué espanto!
Ella escribe: (como ELIZA)
Pero, ¿sabe lo que creo? Que la mataron.
Él escribe: (como la SEÑORA HIGGINS)
¿¡Matarla!?
Ella escribe: (como ELIZA)
Claramente. ¿No le parece extraño, morir a causa de una gripe?  Sobre todo
luego de haber sobrevivido a una difteria. Azul, llegó a estar una vez.
Todos pensaron que estaba muerta. Pero mi padre le seguía vertiendo gin por
la garganta, hasta que recuperó el conocimiento abruptamente y arrancó el
cuenco del cucharón con los dientes. ¿Cómo una mujer con semejante fuerza va
a morir por una gripe? ¿Y qué pasó con su nuevo sombrero de paja que iba a
ser para mí? Se lo robaron. La misma persona que la mató, se robó el
sombrero.
Él escribe: (como la SEÑORA EYNSFOR HILL)
¿Realmente cree usted que su tía fue asesinada por un sombrero?
Ella escribe: (como ELIZA)
¿Si lo creo? La gente con la que vivía era capaz de matar por un alfiler,
imagínese por un sombrero.
Él escribe: (como la SEÑORA HIGGINS)
Pero su padre no debió hacerle tragar alcohol de esa forma mientras ella
estaba inconsciente. Pudo haberla matado.
Ella escribe: (como ELIZA)
No a ella. El gin era como la leche para mi tía. Además, mi padre mismo
tragado tanto gin él mismo, que conocía mejor que nadie sus bondades.
Él escribe: (como la SEÑORA HIGGINS)
¡Santo Dios!
Ella escribe: (como ELIZA)
Nunca le hizo ningún daño, por lo que yo podía ver. Pero luego dejó el
hábito, o mejor dicho, lo moderó. ¡Cada tanto, podríamos decir!.
Él escribe:
Con entusiasmo, Stella, con entusiasmo. “¡Cada tanto!”
Ella escribe: (como ELIZA)
Bueno, me temo que debo irme. Adiós, señora Higgins.
Él escribe:(como la señora Higgins)
Adiós.
Ella escribe: (como ELIZA)
Adiós, señora Eynsford Hill.
Él escribe: (como la SEÑORA EYNSFOR HILL)
Adiós.
Ella escribe:(como ELIZA)
Adiós a todos.
Él escribe: (como FREDDIE)
Si se va caminando, señorita Doolittle..Ella escribe: (como ELIZA)
¿Caminando? ¡Ni borracha! Me voy en taxi.
Él escribe:
Bien, Stella, ya lo tenemos. Puedes ser maravillosa cuando realmente lo
intentas. ¡Buenas noches!
Ella escribe:
Joey, faltan sólo cuatro días. Y me temo que aún no está del todo bien.
Él escribe:
No, no lo está. Hacia el final de la obra te apagas. Tú puedes hervir una
escena en pan y leche mejor que nadie que conozco; pero ésta, querida mía,
hierve mejor en brandy. Quizás te ayudaría imaginar que Higgins soy yo. De
esa manera te resultaría más fácil mostrar desprecio. Y recuerda hablar más
fuerte. A veces, no puedo escuchar ni una palabra de lo que dices desde el
fondo del teatro.
Ella escribe:
Ay, eres un una persona horrible. Ya sé que mi actuación no es más que una
máscara, yo misma te dije desde el principio que soy demasiado vieja para el
papel y que no puedo hacer un acento vulgar aunque mi vida dependiera de
ello. o la tuya. Pero mi voz se escucha hasta la última fila en cualquier
teatro del mundo, no me interesa qué problema tienes tú en los oídos.
Él escribe:
No te rindas. ¡Está todo ahí, en serio! Pero falta darle forma a la
interpretación. La desesperación, el alma humana, la problemática social.
Hasta que juntes todos esos elementos, no admitiré que puedes interpretar a
Eliza, o en definitiva, que puedes hacer una obra de Shaw.
Ella escribe:
Realmente espero que hagas montones de dinero, Joey, y que puedas mantener
la certeza de que fue todo gracias a ti y a tu obra y que sin ti hubiera
sido todo un fracaso. Cualquier otra indicación que tengas para mí, hazlo a
través de mi representante.
Él escribe:
¡Todo listo! ¡Esta noche es la noche! Mucho dependerá de si te inspiras a
último momento. No eres, como yo, una gran general. A mí no me gusta pelear,
me gusta ganar. Pero tú piensas que te gusta pelear, y ahora tendrás que
ganar, espada en mano. Y lo maravilloso es, Stella, que sé que lo harás.
Ganarás con elegancia, brillantez y resolución.
Ella escribe:
Obedeceré tus órdenes lealmente. Estoy muy agradecida de que hayas llevado
tu trabajo de gigante hasta el final.
Él escribe:
Muy bien. ¡Avanti!
¿No te unes a los festejos? No te irás a casa sola. esta noche.
Ella escribe:
No me voy sola. Me voy a casa con George. Me está esperando en su coche.
Él escribe:
¿George?
Ella escribe:
Sí, George Cornwallis-West. Me casé con él el miércoles.

-Adaptada por Jerome Kilty de la correspondencia entre Bernard Shaw y la señora Patrick Campbell

.moon River

moon river-audrey
“- ¿Conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo?
– ¿Color rojo? Querrá decir negro.
– No, se puede tener un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué. En esos momentos lo único que me viene bien es ir a Tiffany’s, porque nada malo me puede ocurrir allí…”
(Memorable conversación-escena entre Holly Golightly y Paul Varjak,
en “Desayuno en Tiffanys”)

Blake Edwards (director) pidió a Henry Mancini (música) y Johnny Mercer (letra) que escribieran un tema inspirándose en Audrey. Así nació“Moon River”, la canción cuyo eco resuena durante todo el metraje.
Se han hecho cientos de versiones del tema, la han cantado los más reputados interpretes de cada época, pero la versión favorita de Mancini sigue siendo la que canta Audrey Hepburn en la película.
Ella insistió en interpretarla por sí misma.
Para ello, memorizó los acordes de guitarra y los acompañó con su voz.
El resultado fue mágico.
Quizás sea la mejor escena de la película, aquella en la que Holly levanta la vista y ve a Paul a través de una escalera de incendios. Sonríe…

  -“Hola, ¿Qué haces?”
-“Escribo”
-“Bien…”
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Moon river, wider than a mile I’m crossin’ you in style some day, Old dream maker, You heartbreaker … Wherever you’re goin’, I’m goin’ your way. Two drifters, off to see the world There’s such a lot of world to see We’re after the same rainbow’s end Waitin’ ’round the bend … My huckleberry friend, Moon River, and me. Río de luna, más de una milla de ancho Te voy a cruzar a la moda algún día, Viejo creador de sueños, Destrozador de corazones … Adondequiera que vayas, Yo sigo tu camino. Dos vagabundos, para ver el mundo Hay tanto mundo para ver Los dos buscamos el mismo arco iris Que nos aguarda al final de la curva … Mi fiel amigo, El río de luna y yo.

moon river-final1

Holly-Audrey :
“Somos un par de seres que no se pertenecen, un par de infelices sin nombre, porque soy como este gato, no pertenecemos a nadie.
Nadie nos pertenece, ni siquiera el uno al otro”.
Paul:
“Sabes lo que te pasa?.
No tienes valor. Tienes miedo!.
Miedo de enfrentarte contigo misma y decir: Está bien, la vida es una realidad.
Las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad.
Tú te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula.
¡Bueno nena!
Ya estás en una jaula.
Tú misma la has construido, y en ella seguirás vayas a donde vayas porque no importa a donde huyas, siempre acabarás tropezando contigo misma”.

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Fuente: web

.desnudar, la luz

“Well, I suppose nothing is meant to last forever.
We have to make room for other people.
It’s a wheel.
You get on, you have to go to the end.
And then somebody has the same opportunity to go to the end and so on.”
– Vivian Maier

vivian_maier_kodak_brownie

La historia comienza en 2007, cuando John Maloof un aficionado a las

antigüedades y a la fotografía, asiste a una subasta de muebles y objetos
antiguos.

Por 400 dólares compra varias cajas que contenían un montón de
negativos que se subastaban junto con otras pertenencias del mismo dueño, ya
que no pagaba el alquiler y nadie se presentaba a reclamarlas.

Comenzó entonces a revelar, al azar, algunos negativos y se sorprendió al
ver la calidad de las fotografías. La mayoría de las tomas eran en Chicago y
New York en los años 50 y 60.

Vivian Maier se ganó la vida como niñera, nunca publicó ninguna de sus
fotografías y es mas, la mayoría nunca fueron reveladas sino hasta ahora.

Murió pobre a los 83 años en el 2009 un día antes de que John Maloof diera
con su nombre en internet, era un obituario.

Es considerada hoy una de las
mas importantes fotógrafos callejeros del siglo XX.

Documental, trailer “Finding Vivian Maier”

Acerca de Vivian:

http://www.vivianmaier.com/about-vivian-maier/
Fotografias:

http://www.vivianmaier.com/

8mm film:

Autorretratos:

vivian maier-autorretrato 7 vivian maier-autorretrato vivian maier-autorretrato 2 vivian maier-autorretrato 3 vivian maier-autorretrato 4 vivian maier-autorretrato 5 vivian maier-autorretrato 6

.bernard Shaw y su musa en Pigmalion-I

“No puedes figurarte lo interesante que es tomar a un ser humano
y transformarlo en otro ser,
creando para él un nuevo modo de expresarse.
Equivale a rellenar el abismo más profundo que separa unas de otras
a las diferentes clases de la sociedad
y a las diferentes almas”.
Bernard Shaw-
“Pigmalión”

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Mrs.Patrick Campbell

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George Bernard Shaw
pygmallion

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, justo antes de morir en Francia,
la Sra. Patrick Campbell le escribió a Bernard Shaw:

“¿Qué le ocurrirá a las cartas?, me pregunto.
Las he metido a todas dentro de una vieja y desvencijada sombrerera,
que escondo debajo de la cama cada noche…”.

Lo que ocurrió fue que la señora inglesa que enterró a Patrick Campbell,
encontró la sombrerera debajo de la cama, y, dejando todo lo demás, logró
hacerla llegar a Londres sólo cinco días antes de que los alemanes llegaran
a París.
De esa manera fueron salvados los cientos y cientos de cartas que pasaron,
por casi medio siglo, entre George Bernard Shaw y la señora Patrick
Campbell.
Cartas de amor, cartas de negocios, felices, tristes, esperanzadas,
desesperadas:

una vida contenida en cartas.

Las cartas comienzan en 1899, de un modo casual, sin formalidades.

Es él quien escribe primero, invitándola a pasar un fin de semana en su
cabaña en Hindhead, con él y la señora Shaw, con quien se había casado hacía
sólo un año…

Él escribe:
Blen Cathra Hindhead, 12 de abril de 1899.
“Querida Patrick Campbell:
Tenemos esta casa hasta el 14 de mayo solamente, así que venga rápido.
A la señora Shaw le encantaría verla.  Los vegetales han vencido a sus
difamadores.
Me han dicho que mi dieta sin
carne era tan pobre que no podría reparar los huesos rotos de mi pie.
De modo que me hice una radiografía y, ¡ja!, ahí estaban mis huesos
perfectamente soldados, tan maravillosamente blancos que ya he dejado
instrucciones de que, si muero, deben utilizarlos para hacer con ellos un
ensanchador de guantes, y enviárselo a usted como souvenir.
He visto su última fotografía. Es maravillosa, aunque yo la hubiera

retratado sobre la cama, diciendo “Es tentar a la suerte”. Después de todo,
el mundo está lleno de actrices bellas, pero no todas pueden extraer un
filamento de materia gris de sus cerebros y enhebrarlo en la aguja del
dramaturgo.
Usted tiene ese poder. Ese es su don.
Realmente espero que pueda
venir.
Suyo, George Bernard Shaw…”

Ella escribe:
33 Kensington Square. W. 21 de abril de 1899.
“Mi querido señor Shaw:
Me da terror ver mis fotografías.
¡Los días de la papada han llegado!
¡Que Dios me ayude, a mí y a todas las mujeres!
Me temo que no me es posible aceptar su invitación.
Oh, si tan sólo tuviera
innumerables hijos e hijas extraviados y aparecieran todos hoy.
Así no me vería obligada a ir de gira a América,
por veinte semanas y a tantos dólares el minuto.
Me ofrecieron un papel en la maravillosa obra infantil de Rostand.
¿No sería agradable si usted la “ingleseara” para nosotros? ¿Qué dice?
Que Dios lo bendiga por todas las sonrisas que nos da, y que lo perdone
por esas literarias conductas de mal gusto que nos hacen avergonzar.
Suya,
Beatrice Stella Campbell…”

Él escribe:
“Mi querida señora Campbell:
No creo que sea conveniente entrometerme en el
cuento de hadas de Rostand; le daría sabor a azufre.
No. Déle una oportunidad a sus contemporáneos.
Yo estoy exhausto, gastado, vulgarizado, y
demasiado viejo para esos juegos: 45 años en julio.
Suyo,
G. Bernard Shaw…”

(En el quinto mes del nuevo siglo, el esposo de la Sra. Campbell fue
asesinado mientras peleaba en Sudáfrica. Llevaban dieciséis años de
casados, y la soledad fue abrumadora. Sumergirse en su trabajo fue la forma
que encontró para sobrevivir, y en menos de un año estrenó una nueva obra.)

Él escribe:
7 de noviembre de 1901.
“Mi querida señora Campbell:
Finalmente me aseguré un asiento para ver su actuación.
La obra me pareció un gran logro, y la música de Handel fue un
toque delicioso. Creo, sin embargo, que el Coro Hallellujah sonaría mejor si
sus miembros permanecieran en agua hirviendo.
Oh, y no me pareció natural la forma en que su coprotagonista muere sin
recibir ayuda,
con la garganta abierta borboteando como Othello.
Sin embargo, eso no es nada.
La impresión general fue excelente.
Afectuosamente suyo,
Bernard Shaw…”

Él escribe:
“Querida señora Campbell,
Me acabo de enterar de su regreso a los Estados Unidos.
Casualmente, estaré en su barrio mañana por la tarde.
Y..y. ¿Podría ir a tomar el té?
Bernard…”

Ella escribe:
“Mi querido señor Shaw: primero que nada,
gracias por permitirme oír su obra y por pensar que podría ser su zorra.
Me pregunto si podría complacerlo. De cualquier modo, admito que fue un gran
placer, y una gran sorpresa, volver a verlo…”

Él escribe:
“Stella! Temía que usted vería mis intenciones. Pero no pude pensar en otra
forma de lograr que escuchara la obra hasta el final. Aunque, déjeme
decirle, cuando leí esas palabras tan poco elegantes que usted escribió,
confirmé que nunca podría haber sido precisamente mi inocente y dulce flor…”

Ella escribe:
“Yo no dije nada en absoluto. Y por supuesto que vi sus intenciones.
¿No lo recuerda? En cuanto terminó de leer la primera escena
…Me levanté y dije: “¡Animal! Escribió esto para mí, cada línea.
Puedo escucharlo imitar mi voz”. Eso fue todo lo que le dije.
Pero si esto es en serio, el próximo paso es decirme cuál es la propuesta
concreta,
cuándo, dónde, con quién, y quizás, algún día yo. Oh, olvídelo…”

Él escribe:
“¡Usted sabía que ocurriría!
Fui tranquilamente a su casa para hablar de negocios con usted, duros como
uñas,
y, siendo un hombre vivo, no pude
evitar enamorarme de usted en menos de treinta segundos.
¿Cuánto duró?
¡Treinta horas!
Al día siguiente soñaba despierto y caminaba en el aire como
si tuviera veinte años…”

Ella escribe:
“Pero no tiene veinte años, y el teatro es un negocio.
Un negocio muy importante.
Si puedo, repito: si puedo reunir la gente adecuada, acepto ser su zorra.
Hasta ahí, llego.
En cuanto a caminar en el aire. bueno, las nubes tienen dos lados,
y ¿quién puede decir sobre qué lado camina cada uno de
nosotros?…”

Él escribe:
“Muy bien entonces, hablemos de lo que nos compete:
voy a comunicarle las asombrosas noticias de que usted me ha cautivado.
¡por su propio teatro! ¡Ya ve!
Eso es lo peor de tener algo que ver conmigo:
es arrastrada inmediatamente a un juego descarado detrás del cual
mi pobre y pudorosa alma se esconde y se acobarda y sueña.
Todo el mundo conocerá sus planes antes de que le llegue esta carta,
que si bien tiene cierto toque de encanto romántico,
es lo suficientemente correcta para obligarla a usted a tener que
jugar con todas sus cartas sobre la mesa.
Así que. ¡Cuidado!…”

Ella escribe:
“Yo siempre juego con mis cartas sobre la mesa,
no en mi bolsillo.
Ese es su juego.
Toda esa farsa de “estaré por su barrio”….”

Él escribe:
“Una artimaña perfectamente respetable.
¿Cuál es el problema?
¿Teme que su corazón se involucre
con este impío actor socialista?
¿O teme que no lo haga?….”

Ella escribe:
“Beatrice Webb tiene razón.
Usted es un duende.
¿Y cómo podría alguien
enamorarse de un duende?
“¿Va a venir el viernes?
¡Vamos a estar solos!”…”

Él escribe:
“Querida Stella:
muchas gracias por el viernes;
y por un sábado de gratos sueños en las nubes.
Ahora ya estoy bien, sí, ya regresé a la Tierra,
y todos mis platillos y mis tambores
y todas mis resonantes vulgaridades están
en vigor una vez más.
Pero sería cobarde y miserable de mi parte negar que
es una mujer maravillosa,
y que su hechizo me embrujó encantadoramente
durante doce horas completas…”

Ella escribe:
“¿Podemos atenernos a los negocios, señor Shaw?
Le he hecho una oferta formal al teatro
y le hice saber al mundo que voy a ayudar a  producir a actuar
en la nueva obra de Shaw, “Eliza”.
Quizás ya lo haya leído en los periódicos
¿Qué actor coprotagonizará conmigo,
en el papel de Henry Higgins?
No lo sé todavía, pero no se preocupe.
Encontraremos a alguien…”

Él escribe:
“Beatricísima.
Acabo de verlo en el periódico.
Y tengo que ser muy grosero
(y tengo un dolor de cabeza espantoso, así que compadézcame).
Me pregunto cómo se las arregla su dentista.
Debe adorarla, y sin embargo no siempre puede
evitar causarle dolor; un dolor deliberado, científico.
Mi admiración por usted es tal, que podría clavarme un puñal en el corazón y
morir a sus pies.
Sin embargo, voy a extirparle la mitad sus dientes, y sin anestesia.
Procedo en un registro profesional y literario. Escuche al ensayista.
Oh, Stella Estelarum,
no hay nada más cierto en el proceso solar que si usted se arriesga
con el sistema de una sola estrella, nada,
ni siquiera mi genio y el suyo juntos, puede salvarla del fracaso.
Piense:
“Él los creó hombre y mujer”.
Además, su público es mayoritariamente femenino:
usted no puede satisfacer el deseo que esas mujeres
tienen de un hombre a quien idealizar.
¿Y cómo podría una mujer idealizar a un pobre empleado asalariado,
desplazado a un rincón del escenario?
¿Acaso quiere ser como Eleonora Duse?
¿Un martillo sin un yunque? ¿Un Sandow jugando con pesas?
Si produce Pigmalión con un Higgins de 20 libras,
será un éxito escandaloso la primera semana,
parto a la segunda semana, comenzará a tambalear;
usted se aterrorizará y derrochará una enorme cantidad de dinero en
publicidad;
luego levantarán la obra, y usted se apartará de mí;
luchará hasta que no le quede un centavo;
y luego, acudirá a América, con todos sus horrores, para recuperarse;
o a las provincias, o al retiro, por el resto de su vida.
¿Cómo se siente ahora? Y en cuanto a mí.
¿dónde encontraré un hombre que pueda
estar a su altura sobre el escenario? A usted le gusta jugar con gusanos.
Los gusanos nunca causan problemas,
y en las obras que pueden ser
producidas, conforman los mejores elencos.
Pero mis obras deben ser actuadas, y muy bien actuadas.
¿Quién, entonces, será su complemento?
¿El John Drew para su Ada Rehan, el Irving para su Ellen Terry?
¡No, Stella! Debo conseguirle un Higgins heroico.
No la llevaré a la ruina. Ni a mí mismo.
No podría amarte a ti, querida, de la forma en que lo hago,
si no amara el dinero aún más…

Ella escribe:
“Oh, señor Shaw, ¡qué payaso es! Creo que lo voy a llamar “Joey”.
“Joey el payaso”.
Sé perfectamente que un espectáculo con dos estrellas es mejor que
uno con una sola estrella, y que un espectáculo multi-estelar es sólo
apropiado para “Reyes y reinas”….”

Él escribe:
“Si ya lo sabe, ¿por qué hace las cosas tan complicadas?….”

Ella escribe:
“No hago las cosas complicadas.
Si a usted no le importa cómo me siento en mi trabajo, hay muchos otros a
quienes sí les importa.
Barrie tiene una nueva obra para mí y Chas.
Forman me ofreció una fortuna para llevarla a Estados
Unidos….”

Él escribe:
“Sí, sí, ya lo sé, pero por el amor de Dios, Stella, sea razonable…”

Ella escribe:
“Me siento plenamente irrazonable e incómoda discutiendo con usted así.
Si el personaje de Higgins es más importante que el de Eliza para usted,
entonces consiga una estrella masculina, y yo me hago a un lado…”

Él escribe:
“Stella, sea juiciosa. Usted es una estrella consolidada, una veterana.
Debe ser otra estrella consolidada quien protagonice junto a usted…”

Ella escribe:
“¿¡Una veterana!? ¿Cómo se atreve? ¡Yo no soy ninguna veterana!
Me hace sentir como un caballo retirado que una vez ganó la carrera
y luego echaron al pasto. ¡Una veterana!
Cualquiera pensaría que tengo peluca, ojos de vidrio y pata de palo.
Pues bien, tengo ojos de verdad, mi cabello es realmente mío,
y mis piernas son tan buenas como las mejores.
Y nunca tendré ni un día más que treinta y nueve años.
Está bien, es cierto que tengo una hija de veintiocho,
pero, ¿qué tiene que ver? Ocurre todo el tiempo en la India….”

Él escribe:
“¿Terminó?…”

Ella escribe:
“No, no terminé. Hoy me dijeron que sólo quiere que interprete a Eliza para
burlarse de mí, para que todos disfruten del chiste, del gran chiste que yo
sería interpretando a una chica. Pues bien: vamos a ver quién ríe último.
Me pregunto qué sería su absurda obra sin mí.
Por cierto, supongo que querrá ser informado sobre el teatro
en que vamos a estar,
y sobre la solidez financiera de nuestra empresa.
Todo esto, por supuesto, se le detallará
formalmente, y sabrá usted ser discreto…”

Él escribe:
“No quiero que se me informe nada.
Soy un artista y no entiendo nada sobre finanzas.
Yo Quiero a mi Eliza, y a ninguna otra Eliza.
Escribí la obra para mi Eliza,
y debo conseguir a un Higgins apropiado para ella.
No escucharé razones.
Me sentaré aquí y gritaré en protesta. Puedo gritar por veinte años,
cada vez más fuerte, con tal de que se hagan las cosas a mí manera,
en todos los aspectos…”

Ella escribe:
“¡Ay, querido, qué carta!.
Le digo querido porque “Querido señor Shaw” es una convención
que no significa nada.
Querido a secas, en cambio, significa querido de verdad,
y querido es un hombre, y una mente, y un discurso.
Como los suyos.
Un hombre como usted.
Quiero proceder de una vez con la obra, y empezar los ensayos
el primero de septiembre…”

Él escribe:
“El primero de septiembre es aceptable para mí si encontramos
a nuestro Higgins. No voy a ceder en este aspecto.
Nuestros amigos están empezando a hablar.
Me caen comentarios fastidiosos sobre la cabeza como nieve.
La señora Shaw y yo visitamos a James Barrie el lunes a la noche.
A las once, cuando me levanto para irme, Barrie me dice en su lento acento
escocés:
“¿De nuevo va a ver a ‘señorra’ Campbell?”
Esa es la bufonada que hemos producido.
Me gustaría poder enamorarme sin que lo sepa todo el mundo.
Cumpliré cincuenta y seis años el veintiséis del mes corriente,
y aún no me he madurado.
Ahora debo ir a leerle esta carta a mi esposa, Charlotte.
Mis romances son su infalible divertimento.
Además, me encantan las audiencias.
Oh, perdone esta blasfemia, pero aún me duele la cabeza
y eso me pone travieso. Stella.
el primero de septiembre entonces, ¿verdad?…”

Ella escribe:
“El primero de septiembre, sí….”

(Pero no iba a suceder. No aún. Unas semanas más tarde,
poco tiempo después de que comenzara mis vacaciones anuales en el
continente, Stella sufrió un horrible accidente mientras viajaba en taxi,
lo cual puso un abrupto fin a los planes y le impidió actuar por más de
un año. Sucedió mientras se dirigía al Albert Hall, con su omnipresente
pequinés, llamado Georgina, sobre el regazo)

Ella escribe:
“Fue un ruido ensordecedor. Mi cabeza se elevó y luego sentí la hemorragia
bajando por mi rostro, por debajo de la piel. Y desde entonces he sido un
espectáculo, con dolores y puntadas en cada centímetro de mi cuerpo y
moretones del tamaño de platillos.
Me temo que no podré hacer Bella Donna de nuevo.
Habrá que cerrarla. Ni podré interpretar a Eliza, supongo.
May Strachey me imploró que le pidiera una copia de la obra para llevar a
Francia, donde continúa mi tratamiento. Puedo leerle a ella lo que el mundo
nunca escuchará y no dejaríamos que otra alma viera.
Escríbame y haga que me ponga bien.
Una carta al día no será suficiente….”

Él escribe:
Hotel de Russie, Bad Kissingen-9 de agosto de 1912
“Stella, Stella:
los vientos del norte se convierten en música con los miles
de cartas que le he escrito estas vacaciones.
Pero finalmente sucedió:
la caja de cambios del auto se atascó,
aunque como ve, aún vivo (a vegetales).
Así que salí del auto y esperé parado, sobre mis dos piernas lesionadas,
en esa ladera, durante diez horas, dándole apoyo moral a mi chofer,
mientras éste desarmaba la caja de cambios y la volvía a armar.
En buen tiempo, encontré una aldea y una limpia habitación doble en una
posada para Charlotte y su hermana;  ellas durmieron felizmente.
El chofer y yo pasamos la noche en vela magníficamente y recibimos el
amanecer con la exultación de dos hombres jóvenes.
Pero al día siguiente (que fue ayer), le advierto,
mi buena señora, que si esperaba encontrar en mí
alguna tontería romántica,
está completamente equivocada.
Mis rodillas están averiadas: mis
pantorrillas se sienten como las del empleado de una tienda
en la que no hay un asiento detrás del mostrador.
No pensaré románticamente en usted por al
menos diez minutos.
Sí, le enviaré el borrador de Pigmalión.
Pero le advierto de antemano:
si lo lee, está perdida. Caerá a mis pies de inmediato.
Si, por casualidad, viaja antes de fin de mes, hágamelo saber.
Charlotte estará aquí todo el tiempo.
Jadea y se ahoga en aire enrarecido mientras su
hermana se revuelva en el fango agarrándose el pecho.
Ninguna de ellas, por cierto, está remotamente enferma;
pero Charlotte quiere adelgazar, y su hermana quiere engordar;
así que ambas acordaron ser repentinamente
asmáticas y obtener el tratamiento oportuno.
Por mi parte, probé una bocanada de ocio,
que alcanzará para el resto de mi vida.
¿Es Lady Stratchey quien está con usted?
Si es ella, ¿qué pensará de mí cuando sepa que soy su víctima?
Denuncio solemnemente que cuando fui a su
casa yo era un hombre de hierro, insolentemente seguro de mi
impermeabilidad.
Y en treinta segundos.
Ay, Stella, si tuviera un poco de
decencia, esto no podría haber ocurrido.
¿Le parece civilizado? ¿Le parece sensato?
¡Un anciano charlatán como yo!
Venceré esta debilidad.
O mejor,escribiré obras sobre ella y la usaré para ganar dinero…”

Ella escribe:
“Escriba obras sobre lo que desee, pero no, por favor, no sobre nosotros.
Mi hija, Stella, cuando era una niña, solía cantar una canción que le
divertía mucho. Empezaba así:
Está loco, loco, loco
Se le salió un tornillo
Limpia sus botas con mermelada de frutilla
Se come su sombrero cada vez que puede
Está loco
Es sobre usted.
Todavía tengo los ojos negros y un dolor agudo en el hombro…”

Él escribe:
“Su mención de Stellita me recuerda una vez que la engañé
con una bobería irlandesa.
Estábamos sentados en un palco en el Savoy en una función
bastante mala de Armas y el Hombre, y el público me hizo
una especie de ovación al final.
Mi impulso fue levantarme y bendecirlos
(hace una elaborada cruz en el aire).
Es cierto, a menudo me siento como un Papa.
Ella pensó que estaba chiflado, pobre niña…”

Ella escribe:
Aparentemente se está divirtiendo. Desearía estar con usted, pero ni
siquiera me dejan estar sentada  por más de una hora, ya ni mencionar
moverme.  Aquí en Aix veo un mundo glorioso, cuando miro hacia afuera.
Pero aquí adentro, las sirvientas con sus perlas y sus vestidos y sus uñas
ensangrentadas y sus labios de lacre me ponen los pelos de punta.
Nunca había estado en un hospital durante tanto tiempo.
Estoy algo pasmada.
“Ríe y el mundo ríe contigo. Bosteza y te dormirás solo”.
Quizás algún día, si usted es muy bueno y se comporta
como corresponde en los ensayos,
le escribiré una carta de amor.

Él escribe:
“¡Una carta de amor! Sancta simplicitas!
¿Cuándo me escribió otra cosa?
No, déjeme escribir a mí.
Y usted rece por ambos, porque siempre hay peligro
cuando ese demonio que es el amor opera.
¡Ah.! Ojalá estuviera aquí conmigo, me salvaría de engorros como el que
sufrí ayer.
Brevemente: en un pueblo a veinte kilómetros de la frontera francesa,
al auto se le rompió un órgano vital.
Entonces, para evitar ser atropellado en mi distracción, y en
búsqueda de un poco de tranquilidad, entré a una peluquería,
olvidando que me había cortado el cabello el día anterior,
con el resultado de que ahora soy prácticamente calvo.
No me di cuenta de esto hasta que el hombre empezó
con mi ceja, confundiéndola probablemente con un bigote suplementario,
ya que se eleva hacia el final a la manera mefistofeliana.
En definitiva, quedé pelado como un fox terrier.
No pensaré románticamente en usted por otros diez minutos.
Si está soleado en Savoy, y usted viaja en auto muy a menudo,
pídale al chofer que le de algo de aceite lubricante
para aplicarse en el rostro.
Si no lo hace, se pelará.
Yo utilizo un cosmético coreano llamado “alimento de piel”,
pero la gasolina es más barata e igualmente efectiva…”

Ella escribe:
“No merece ser tan inteligente como es, y ni siquiera es tan inteligente,
es que tiene esa cabeza exuberante y maliciosa.
Y no puedo mantener la exuberancia como usted,
ni el encantador acento irlandés, que seguramente
tenía la serpiente, o Eva nunca habría visto la manzana,
mucho menos se la habría comido.
Haga algo rápido o me moriré.
¡Estoy tan enferma! ¡Por favor!…”

Él escribe:
“¡Tonterías! Jamás fomento la enfermedad.
Mi esposa está enferma; mi madre está enferma;
estoy ensayando dos obras simultáneamente;
si un terremoto se tragara la mitad del planeta habitable,
creo que sólo me reiría.
Soy yo quien necesita compasión.
Acabo de recibir una carta de una sufragista que
comienza con la frase “Pobre y maltratado amado”.
¡No! Levántese y
consuéleme usted A MÍ….

Ella escribe:
“Bueno, amado, no estoy en el Cielo, no tengo tanta papada,
y el poco pecho
que me queda aún está erguido.
El gran genio, James Barrie, que vive
enfrente de su casa y cuyas obras de un solo acto sí son un éxito,
vino a verme ayer y no me miró horrorizado.
Apúrese.
Lo extraño terriblemente.
Y a Eliza también….”

Él escribe:
“Más cerca de ti, Señor-a.
Ciento noventa y tres kilómetros más cerca, para ser preciso.
Aunque le parezca extraño, nunca había estado en Orleáns.
Me gustaría hacer una obra sobre Juana de Arco algún día,
que empiece con el barrido de sus cenizas luego del martirio
y continúe con su llegada al Cielo.
Una de las escenas sería Voltaire y Shakespeare cruzando a la vereda
de enfrente para evitarla.
¿Le gustaría interpretar el papel principal?
Entraría montando un caballo luciendo una armadura brillante
y pelearía contra todo tipo de seres…”

Ella escribe:
“Sus cartas son un carnaval de palabras.
¿Cómo puedo responderle con mi pobre y quejumbroso lenguaje?
Sería espantoso que me vea como a la común y necia señora de la limpieza.
Porque realmente lo soy.
Y usted con tantas “grandes mujeres” a su alrededor,
Santa Juana entre ellas.
Si regresa el próximo lunes o martes,
¿vendrá a las cuatro y me hará reír,
y me convencerá de que
vale la pena que me recupere?…”

Él escribe:
“Desgraciadamente, aunque estaré en Inglaterra,
me es imposible verla el
lunes o el martes.
Debo ir a Liverpool a supervisar otro ensayo de César y Cleopatra.
El último ensayo completo fue especialmente desastroso.
Nunca escuché tantos titubeos y tantos pies dados a destiempo.
Para mi gusto, el clímax fue hacia el final del cuarto acto cuando el
escenario se oscureció
con el descubrimiento del asesinato de Ftatateeta.
Entonces, Cleopatra dijo:
“Está oscuro y me siento sola”, con tan convincente naturalidad
que el compasivo electricista la confortó de inmediato
con un reflector que iluminó la escena….”

Ella escribe:
“Ay, querido. Ya es demasiado tarde para hacer otra cosa que aceptarlo
y quererlo, pero cuando era un niño alguien debería haberle dicho
“cállate” al menos una vez…”

Él escribe:
“Ay, mi gloriosa dama de mármol blanco.
Cuando yo era niño no se hizo nada conmigo, en absoluto.
No fui malcriado, pero tampoco se me censuró.
Nadie me prohibió descubrir las maravillas del mundo
que estaban a mi alcance.
Me tomaron por lo que era: una pequeña pero desagradable bestia.
A nadie le preocupó en qué me podía convertir o no.
Yo no sabía que era diferente al resto de la gente
(sólo creía que era peor).
He descubierto todos mis poderes por el afuera,
con incrédulo asombro, o mejor dicho,
he descubierto que los otros no los tienen.
Mi timidez y mi cobardía superan toda creencia…”

Ella escribe:
“Tres veces ayer intenté escribirle y mi temperatura se fue a las nubes.
Sea paciente conmigo. He sido viuda por doce años y abuela
por cuatro días, y
dos días atrás casi dejo este mundo.
¿Qué es eso de “tímido” y “cobarde”?
Yo lo veo tan sensible como Keats, y con esa cosa de
“quiero saborearte” que tiene,
digna de una revista pornográfica. Estas cartas son trampas.
Trampas, como su acento irlandés…”

Él escribe:
“Tiene razón. Haga oídos sordos a este adulador y mentiroso dramaturgo
irlandés, o llenará su pluma con la sangre de su corazón, y venderá sus
emociones más sagradas en el escenario.
¡Lo hará!
Es una máquina de escribir y hablar que ha trabajado por cuarenta años
hasta desarrollar una habilidad demoníaca.
Debería haberle advertido antes:
pero pensé que su cabello blanco y sus cincuenta y seis años
habían dejado totalmente en ridículo su flirteo…”

Ella escribe:
“Hay un panfleto llamado “Seducida paso a paso”.
Eso es lo que me está pasando usted.
No habrá pensado que creí que vino a verme porque estaba
interesado en mí.
Sabía que vino por Liza, y me deleitó que alguien pudiera
ser tan serio de una manera tan desconcertantemente encantadora.
Si nunca dije “Béseme”, es porque la vida es demasiado corta
para el beso que mi corazón desea.
Míreme a los ojos durante dos minutos, sin hablar, si se atreve.
Si lo hiciera, ¿cuántas horas tarde llegaría a la cena?….”

Pigmalion (1938)-Full Movie

1964´ version: My Fair Lady

 

.la máscara

Imagen

Soy como un árbol sin belleza, pensaba; las marcas que dejó el tiempo se borran, pero peores son las marcas de las marcas.

Hay hojas en este árbol que podrían ser preciosas, pero quién descubre belleza cuando descifrarla lleva paciencia y tiempo, tanto tiempo que se empeora el mal.

Soy un mero disfraz de mí misma.

Si algún crimen cometí, ¿estaré pagándolo?.

Existía en una vieja casa un armario con innumerables antifaces, caretas, dominós, vestidos con capuchón de raso que inundaban los estantes.

Había un vestido largo, amarillo de un lado y negro del otro; brillaba; era mi preferido; pero a mí me tocaba siempre, para carnaval, el disfraz de diablo, que no me gustaba; o el de holandesa, demasiado abrigado; o el de manola, demasiado lujoso.

Todos los años aparecía algún nuevo disfraz en el armario; disfraces nacidos de un almohadón o de una cortina que servirían de manto o de falda, pero yo nunca conseguía el amarillo de un lado y el negro del otro; era para personas grandes y yo era chica.

En alguna oportunidad se habló de achicarlo para mi talle, pero se retractaron diciendo que sería un crimen, puesto que era de seda natural.

—¡De seda natural, ya ni los ángeles se visten!

Alguien dijo:
—Guárdenlo para una fiesta.

Y la fiesta un día tuvo lugar en el salón de un hotel, pero no me disfrazaron con el célebre dominó negro y amarillo, sino con el vestido de holandesa: un auténtico traje de aldeana.

Las trenzas de lana que me pusieron y la falda abrigada y la cofia y el delantal, todo era de lana, salvo la careta, que era de sultana. Era verano y me moría de calor.

“No se divierte esta chica”, dijo alguien, al ver mi inmovilidad.

Se estaba derritiendo mi careta.

Me miré en un espejo.

No me reconocí.

En vano cambié la posición de la careta sobre mi cara: a la altura de la boca, para poder tirar la lengua, quedaron los ojos, para ver mejor.

La máscara impávida no condescendía a obedecerme y seguía mirándome sin verme, con sus ojos ocultos.

Las mejillas palidecían, el dibujo de los párpados también.

Debajo del cartón, el sudor cayó de mi frente a mis ojos, prorrumpiendo casi en llanto, pero nadie veía lo que pasaba detrás de ese cartón, duro e interminable como la máscara de hierro.

Poco a poco la careta embelleció un poco; la miré de nuevo en el espejo, creyendo que el cambio se debía a que entonces me miraba en un espejo diferente.

Pensé que habría obrado la magia.

Me acerqué hasta tocarlo, lo sentí frío sobre mi frente, tierno de pronto como un abrazo.

La humedad del sudor me refrescó.

Sentí renacer el triunfo de una pequeñísima belleza en aquella máscara extraña, porque se había humanizado.

Nunca fui tan linda, salvo algún día de extraordinaria felicidad en que tuve una cara idéntica a otra cara que me gustaba.

Silvina Ocampo-“Cuentos completos”