«Gotas de lluvia caen sobre mi cabeza,
y al igual que el chico que sus pies
son demasiado grandes para su cama,
nada parece encajar.
Esas gotas de lluvia caen sobre mi cabeza,
siguen cayendo. «

-Butch Cassidy

De lluvia, de lágrima, de mar, de océano, de llanto, de sopa, de charcos, de barro y de muchas
formas más puede ser tan sólo una gota de agua.

Si nos dejamos tentar y la probamos, puede ser tanto dulce como salada, según sea quien llore de tristeza o de alegría.

Si miramos hacia el cielo en una tarde de lluvia con sol, podremos percibirla tan finita como cuando nos salpica el mar sobre una escollera, o tan gruesa como flechazos al corazón.

En las gotas de agua pueden habitar desde seres microscópicos hasta bestias y monstruos marinos.

Pero, ¿para qué sirve una gota?

Depende de quién la use, ya que puede acompañar a un barco de papel a través de grandes distancias o quedar quieta en una mejilla.

«Dijo el charco
Quiero ser un lago
Y bebió de cada lluvia un poco más

Dijo el lago
Quiero ser un río
Y sin descanso abrió un surco un poco más

Dijo el río
Quiero ser el mar Y con sus manos húmedas cavó hasta llegar
Descubrió una playa
Un barco pirata
El cielo infinito
El faro, la sal
Y una rara sirena
Que siempre había soñado
Vivir en un charco
Adentro del mar.»

-Canela (De «Poemas de alta mar, 2011)

“Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve.

Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris,

aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros,

que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío.

Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana;

se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados,

va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae.

Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse

y se la ve que se agarra con los dientes,

mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa,

y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.

Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida,

brotan en el marco y ahí mismo se tiran;

me parece ver la vibración del salto,

sus piernitas desprendiéndose

y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse.

Tristes gotas, redondas inocentes gotas.

Adiós gotas. Adiós.”

Julio Cortázar

«Sin temor a ser descubierta
la muñeca llora a cántaros
bajo la lluvia,
luego recoge las cuentas
y las enhebra
como si fueran perlas.»

-Jorge Luján (De «Un ángel todavía»).

EL agua que bebes hoy ha existido desde los tiempos de los dinosaurios y, en parte, incluso desde la formación de la Tierra, hace 4.500 millones de años.

💧Cada gota forma parte de un ciclo cerrado que se mueve entre océanos, nubes, ríos, glaciares y seres vivos, cambiando de forma pero nunca desapareciendo.

Los átomos de hidrógeno y oxígeno que la componen han circulado por el planeta durante milenios, conectando todas las épocas de la historia de la Tierra…


El fotógrafo Elston Webster reveló imágenes impresionantes que muestran cómo se ve la lluvia desde abajo del agua…

Un anciano solitario que vive en una ciudad cubierta por el agua. El agua sube y esta obligado a añadir niveles adicionales a su casa y no ahogarse por la subida del agua.

Un día se cae su pipa favorita por una trampilla, que atraviesa varios pisos y cae hasta los niveles más bajos de su casa, inundados desde hace tiempo. El anciano se pone un traje de buzo, y decide bajar por la trampilla en búsqueda de su pipa.

Con cada uno de los pisos inundados que desciende, se enfrentará a los más profundos recuerdos.

Cortometraje animado japonés creado por Kunio Katō.

Deja un comentario