La Casa de los Dagas Voladoras (2004) de Zhang Yimou llegó a los cines en un momento en que las películas de artes marciales, y el cine nacional chino en general, tenían un estrangulamiento en el público mundial.

Ambientados durante los años del crepúsculo de la dinastía Tang, los oficiales imperiales Jin (Takeshi Kaneshiro) y Leo (Andy Lau) pusieron su mirada en infiltrarse en un grupo de militantes al estilo Robin Hood que se llaman a sí mismos los “Dagas Voladoras”.

Dado que el líder de la banda es un secreto muy bien guardado, los oficiales traman un plan para capturar y ganar la confianza de una cortesana ciega llamada Mei (Zhang Ziyi), a quien sospechan que es un miembro encubierto del contingente rebelde.

La traducción del título chino de la película es “Ambusha de diez lados”, una descripción adecuada para la caótica descarga de combate y engaño que define la obra.

Los tres protagonistas de la película, cada uno interpretado por actores procedentes de diferentes territorios de habla china, llevan una doble vida que se ven empujadas a puntos de inflexión insostenibles.

Mientras que en Hero varios giros y vueltas revelan una trama caballeresca que se promulga para unificar a la nación bajo una sola bandera, House of Flying Daggers presenta peleas que parecen no saber fin.

Cada batalla coreografiada con precisión, donde los guerreros vestidos de seda bailan a través de opulentas casas de placer y vistas impresionantes, deja un camino de guerra pintado con sangre y lágrimas.

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