
“Está muy bien que no sepamos lo atractivas que somos…
Cuando insisten confesaremos que tenemos unos cuantos rasgos anatómicos agradables como unos hombros bonitos, unas piernas fuertes o unos tobillos esbeltos, pero la mayoría subestimamos estúpidamente nuestro verdadero e inherente aspecto físico.
Nunca somos del todo conscientes de todos nuestros encantos reales: como sorbemos el té, como cantamos desentonando, como bailamos hasta las tres de la madrugada, con qué gracia nos recogemos el pelo, como de amplia és nuestra sonrisa…
Seamos sinceras: todas somos tímidas.
En privado, casi todas tenemos una opinión muy poco halagadoras de nuestro físico.
Y con razón.
Constantemente nos recuerdan que nuestro cuerpo no tiene las medidas de los estrictos cánones de belleza y perfección actuales.
Tanto és así que en nuestros días malos, nuestros micros internos, nos querrían hacernos creer que tenemos pecho de pichón, o que somos jorobadas cómo las gàrgolas de Notre Dame. …
Hoy en día , la vision fugaz del reflejo de nuestra imagen es un hecho muy habitual y , sin embargo, todavía dudamos en reconocer a la persona del espejo como nuestro alter ego.
Si nos fijamos en la similitud de los ojos ,vemos a alguien que parece tan sorprendida como nosotras.
A medio metro de distancia se encuentra una perfecta desconocida, una gemela idéntica de cuya existencia nada sabíamos”
-Veronique Vienne-(The Art of imperfection-Simple Ways of Make peace with yourself)
«La belleza no mira, sólo es mirada.» -Albert Einsten-
