Foto: Gabi

1
(…) la carretilla de la vida
con carga para cinco décadas, con sed

de viñedos enteros, con amores
que inevitablemente superponen
tres, cinco, siete mundos
que debieran latir consecutivos
y en cambio se combaten simultáneos
en lo que llaman poligamia y que tan sólo
es el miedo a perder tantas ventanas
sobre tantos paisajes, la esperanza
de un horizonte entero-

2
Hablo de mí, cualquiera se da cuenta,
pero ya llevo tiempo (siempre tiempo)
sabiendo que en el mí estás vós también,
y entonces:
No nos alcanza el tiempo,
o nosotros a él.
nos quedamos atrás por correr demasiado,
ya no nos basta el día
para vivir apenas media hora.

3
(…) Así se te va el hoy
en nombre de mañana o de pasado,
así perdés el centro
en una despiadada excentración
a veces útil, claro,
útil para algún otro, y está bien.

Pero vós, de este lado de tu tiempo,
¿cómo vivís, poeta?,
¿cuánta nafta te queda para el viaje
qué querías tan lleno de gaviotas?

4
No se me queje, amigo,
las cosas son así y no hay vuelta.
Métale a este poema tan prosaico
que unos comprenderán y otros tu abuela,
dese al menos el gusto
de la sinceridad y al mismo tiempo
conteste esa llamada, si, de acuerdo,
el jueves a las cuatro,
de acuerdo, amigo Ariel,
hay que hacer algo por los refugiados.

5
Pero pasa que el tipo es un poeta
y un cronopio a sus horas,
que a cada vuelta de la esquina
le salta encima el tigre azul,
un nuevo laberinto que le reclama
ser relato o novela o viaje a Islandia

(…) esto va derivando hacia otra cosa,
es tiempo de ajustarse el cinturón:
zona de turbulencia…»

-Julio Cortázar (Nairobi, 1976)

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