.zarparUlises

“[…] Venid amigos míos.
No es demasiado tarde para buscar un mundo nuevo.
Zarpemos, y sentados en perfecto orden hiramos
los resonantes surcos, pues me propongo
navegar más allá del poniente y el lugar en que se bañan
todos los astros del occidente, hasta que muera.
Es posible que las corrientes nos hundan y destruyan;
es posible que demos con las Islas Venturosas,
y veamos al gran Aquiles, a quien conocimos.
[…] y, sin embargo, toda experiencia es un arco a través del cual
[…] se vislumbra un mundo ignoto, cuyo horizonte huye
una y otra vez cuando avanzo.
[…] Y este espíritu ya viejo, pero que arde en el deseo
De seguir aprendiendo, como se sigue a una estrella que cae,
Más allá del límite más recóndito del pensamiento humano.
[…] Perseverancia, mi querido señor,
Mantiene la honra brillante, porque es preciso mantenerla.
[…] ‘O hermanos’, dije, ‘aquellos que vinieron a pesar de
Diez mil peligros al Oeste, no lo permitáis
Mientras nuestros sentidos mantengan un mínimo de vigilia
Permanezcan con nosotros antes de terminar nuestra marcha
Sed deseosos de renunciar a la experiencia
Del mundo despoblado más allá del Sol
No olvidéis vuestros orígenes – ¡de quién y de dónde!
No para existir como bestias, sino que se os ha creado
Para buscar la virtud y la inteligencia’.
[…] En el arca a través de la cual
Brilla aquel mundo inexplorado, de aquel margen que desaparece
Para siempre y para siempre cuando sigo.
[…] Un temperamento único de los heroicos corazones,
Debilitado por el tiempo y el destino pero fuerte en voluntad
para esforzarse, buscar, encontrar y no ceder. (68–70)
-Alfred Tennyson  (1833)

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2 Replies to “.zarpar”

  1. El último viaje de Ulises (Borges), a la luz de la Comedia, enigmático relato de Dante en el canto( Infierno, XXVI ).En el ruinoso fondo de aquel círculo que sirve para castigo de los falsarios, Ulises y Diomedes arden sin fin. Instado por Virgilio a referir de qué modo halló la muerte, Ulises narra que después de separarse de Circe, ni la dulzura del hijo, ni la piedad que le inspiraba Laertes, ni el amor de Penélope, vencieron en su pecho el ardor de conocer el mundo y los defectos y virtudes humanos. Con la última nave y con los pocos fieles que aún le quedaban, se lanzó al mar abierto; ya viejos arribaron a la garganta donde Hércules fijó sus columnas.
    Transgresor, con el gusanillo de la aventura, como Ulises, como Dante, como Erik el Rojo, Tennyson zarpa e invita a zarpar a quienes tengan el arrojo de partir hacia lo desconocido,lo nuevo porque les aburre, les mata la vida trillada monótona y repetida.
    Hermoso relato
    Ramón

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