Mariposadel67

.feronomas

“Las feronomas son las bestias de cargas de los deseos (el nombre viene del griego pherein, cargar, y hormon, excitar).
Como nosotros, los animales tienen no sólo olores distintivos sino también feronomas poderosamente eficaces que en algunas especies desencadenan los mecanismos de ovulación o el cortejo, o bien establecen jerarquías de influencia y poder.
Los animales dejan marcas olfativas, a veces con sistemas ingeniosos.
El ratón de campos se rocía las plantas de los pies con orina para marcar su territorio mientras lo patrulla.
Los antílopes marcan los árboles usando glándulas odoríferas que tienen en la cara.
Los gatos tienen glándulas similares en las mejillas, y suele vérselos acariciando con las mejillas a alguien o la pata de su mesa favorita.
Cuando una persona acaricia un gato, si él siente simpatía por ella, se pasará la lengua por su piel para sentir el aroma de ese ser humano amistoso.
Y después es probable que elija el sillón favorito de esa persona para dormir sus siestas, no sólo porque es cómodo sino porque huele a su dueño.
El gato montés, lo mismo que el tejón, arrastra el ano por la tierra para marcarla.
Jane Goodall, en The Innocent Killers, afirma que los perros salvajes, macho y hembra, marcan uno tras otro con un olor exactamente igual las mismas hojas de hierba, para informar a todos los interesados que conforman una pareja.
Cuando una amiga mía saca de paseo a su pastor alemán Jackie, el perro huele un zócalo, un escalón o un árbol, y sabe qué perro ha estado ahi, su edad, sexo, humor, estado de salud, y cuándo pasó por última vez.
Para Jackie, es como leer una columna de chismes del diario de la mañana.
La acera revela a su nariz rastros invisibles para su ama.
El animal agrega su propio aroma a los muchos ya acumulados en un manojos de hierba, y el perro siguiente que pase por allá leerá, en los jeroglíficos aromáticos del barrio: Jackie, cinco de la tarde, hembra joven, en terapia hormonal por causa de una enfermedad de la vejiga, bien alimentada, alegre, busca amigo.
A veces los mensajes no pueden ser meramente inmediatos; necesitan durar en el tiempo, y ser una señal constante, como un faro que guía a los animales más allá de las aguas agitadas de su incertidumbre.
La mayoría de los olores mantienen su acción durante un tiempo, mientras que un guiño puede desvanecerse antes de ser visto, la flexión de un músculo puede significar demasiadas cosas, una voz puede asustar o amenazar.
Para un animal que es presa de otros, el olor de su cazador puede alentarlo; al cazador, el olor de su presa puede estimularlo.
Por supuesto, algunos animales exudan un olor como una forma de defensa. Una mofeta, cuando se ve acorralada, da media vuelta y sumerge a sus atacantes en un hedor horrible.
Entre los insectos, el olor carga con todas las formas de comunicación: una guía de sitios adecuados donde anidar o poner huevos, un grito de alerta, un toque de clarín que anuncia a sus Majestades, el dato para evitar una emboscada, un mapa para volver a casa.
En la jungla pueden verse largas caravanas de hormigas que marchan en fila india por senderos odoríferos que han sido dejados previamente por exploradoras.
Al observador casual pueden parecerle agitadas en un cielo furor industrioso, pero siempre están en contacto una con otra, siempre transmitiéndose algo significativo para sus vidas.
Una mariposa macho de la familia Danaide viaja de flor en flor, para preparar un cóctel de aromas dentro de la bolsa que posee en cada una de sus partes traseras, hasta que tiene el perfume perfecto para atraer a una hembra.
Las mariposas suelen producir un aroma para atraer una pareja, y pueden oler como rosas, escaramujos, heliotropos y otras flores.
Los pájaros cantan para anunciar su presencia en el mundo, para marcar sus territorios, para impresionar a su pareja, para jactarse de su status (en última instancia, casi todo tiene que ver con el sexo y la preja).
Los mamíferos prefieren usar olores cuando pueden, y crean melodías odoríferas tan complejas y únicas como los cantos de los pájaros, melodías que también viajan por los aires.
Los canguros bebés -como muchos otros mamíderos- nacen ciegos y deben encontrar su camino al pezón sólo por el olfato.
Una foca madre sale a nadar, regresa a una playa que pulula de crías, y reconoce a la suya en parte por el olfato.
Una madre murciélago, al entrar en su caverna donde millones de murciélagos, madres e hijos, cuelgan de las paredes y revolotean por el aire, puede encontrar a su bebé llamándolo y oliendo el camino hacia él.
En un rancho ganadero de Nuevo México, donde viví, solía ver terneros con la piel de terneros atada al cuello, mamando felizmente.
Una vaca reconoce a su ternero por el olor, lo que desencadena sus instintos maternos, por lo que , cada vez que nacía un ternero muerto, el ranchero le quitaba la piel y le pretaba su olor a uno huérfano.
Los animales no podrían vivir mucho tiempo sin feronomas porque no podrían marcar su territorio ni encontrar parejas receptivas y fértiles.
Pero ¿existen las feronomas humanas? ¿Y se las puede aislaren laboratorios y conservar?
Algunas mujeres muy elegantes de Nueva York usan un perfume llamado Pheromone, que cuesta trescientos dólares la onza.
Es caro, quizá, pero sus supuestas cualidades afrodisíacas le darían ese valor.
A partir de los hallazgos científicos sobre atractivos animales, el perfume promete que la mujer que lo use será provocativa y podrá hacer esclavos de sus deseos a los hombres, zombis del amor.
Lo curioso de la publicidad de este perfume es que su fabricante no ha especificado qué feronoma ha utilizado en su composición.
Las feronomas humanas aún no han sido identificadas por los investigadores, que sí han aislado, entre otras, la del jabalí.
La idea de una generacoón de mujeres jóvenes caminando por las calles con feronomas de jabalí encima es extraña hasta para nueva York.
Un truco malvado sería el siguiente: soltar una manada de jabalíes machos por Park Avenue, y segurarse de que entre la gente que camine por la calle a esa hora haya algunas mujeres que usen perfume Pheromone.
Para emergencias, marcar el 911.
Aunque no hayamos aislado todavía las feronomas humanas, no hay duda de que podemos usar nuestras secreciones como lo hacen los animales, y embotellan nuestros efluvios en diferentes momentos del mes.
Avery Gilbert, biofisiólogo, no lo cree. Según él sería como meter psicología en frascos. Declaró a la revista Gentleman´s Quarterly:
“Si usted tiene un frasco lleno con los fluídos generados por las glándulas genitales femeninas durante la cópula, y se lo da a un señor, aún cuando él cuando reconoce el olor, no hará más que sentirle incómodo y avergonzado. Porque ahí ese olor está fuera de contexto, y eso es lo que establece la diferencia. Si lo consumidores masculinos suponen que este componente excitará a las mujeres, es que son unos ingenuos. No creo que haya proceso químico alguno que actúe en este caso. El olor específico que exhalan los hombres puede no ser importante; lo que importa son los signos de disponibilidad, la percepción de la autoconfianza. Esas señales si pueden enviarlas un perfume, y quizá funcionen. Y es probable que sea la razón básica por la que la gente los usa.”
Las madres reconocen el olor de sus hijos recién nacidos, y viceversa, por lo que algunos médicos están experimentando con hacer que los niños inhalen el olor de su madre que entra en el cuarto, aún cuando no puedan verla.
En Peter Pan, de J.M. Barrie, los niños pueden incluso “oler el peligro” mientras duermen. Las madres de los niños en edad escolar pueden encontrar de entre un montón de camisetas sucias idénticas a la que pertenece su hijo.
Esto último no es válido para los padres, que no pueden reconocer el olor de sus hijos; pero los hombres pueden determinar si una camiseta ha sido usada por un hombre o una mujer.
Las feronomas afectan a la gente.
¿Pero hasta qué punto?
¿Desencadenan en nosotros respuestas vigorosas como lo hacen en las polillas o los castores, o no figuras en la cascada de nuestra conciencia sensorial de modo más importante que las señales visuales o auditivas corrientes?
Si yo veo a un hombre apuesto con hermosos ojos azules, ¿estoy teniendo una “visualmona”, como la llamó despectivamente un investigamente, o es sólo que los ojos azules me excitan porque están registrados como atractivos en la cultura, el tiempo y el contexto de mi vida?
Los ojos azules nos recuerdan a los recién nacidos caucásicos, y nos llenan de sentimientos protectores.
Pero en algunas culturas africanas serían considerados demoníacos, fríos y repulsivos.
La ciencia ficción, con frecuencia, nos ha atemorizado con seres humanos autómatas, movidos de fuerzas desconocidas, con la mente como una especie de tono de dial.
Supongamos que las feronomas puedan llegar a anular secretamente nuestros poderes de elección y decisión.
La idea alarma.
No nos gusta perder el control, salvo deliberadamente (durante el acto sexual, las fiestas, el misticismo religioso o al probar alguna droga), y aún en esos casos lo aceptamos sólo porque creemos que la parte que sigue bajo control es mayor que la descontrolada, y podemos volver rápidamente a ser quienes somos.
La evolución es compleja, y a veces divertida, y tiene tanto de aventura, que pocos de sus caprichos pueden asustarme.
Me asusta nuestra aparente necesidad de violencia, pero no la posibilidad de que podamos mantener complejas y sutiles conversaciones entre nosotros por medio de las feronomas.
El libre albedrío no será enteramente libre, pero no puede dudarse de que depende de nosotros, y de que su elasticidad es grande.
Seres tan encariñados con su libertad como los seres humano saben cómo volver a plantear casi cualquier tema.
Si hay una cosa en la que realmente nos mostramos magistrales, es en enpujar los límites, inventar estrategias, encontrar caminos para rodear las verdades más impías, tomar a la vida por las solapas y sacudirla sin piedad.
Es cierto que la vida tiende a devolver los golpes, pero eso nunca ha bastado para detenernos.”

-Diane Ackerman (“Una Historia natural de los Sentidos”)

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: