.las cartas más apasionadas del mundo-Apasionadas I

.las cartas más apasionadas del mundo-Apasionadas I

 

 

“Comparado contigo soy como un niño.
porque cuando hablas con las entrañas lo envuelves todo:
es la oscuridad lo que yo adoro.”
-Henry Miller

En esta carta de Honoré de Balzac a Mme. de Hanska hay de todo: ternura, amor, pasión, entrega, romanticismo y hasta humor.
Balzac mantuvo con Mme. de Hanska una copiosa correspondencia antes de conocerla.
Más tarde fué a Polonia y se casó con ella.
Él le ha enviado un mechón de su pelo y le cuenta que se ha dejado largo los cabellos. “Me los he dejado crecer y todo el mundo me pregunta por qué. ¿Por qué? ¡Quisiera tener bastantes para hacerle a usted cadenas y brazaletes!”. En el momento en que escribe esta carta, él estaba trabajando en Eugénie Grandet y estaba a punto de partir de viaje para solventar de algunos problemas familiares.

Honoré de Balzac a Mme. de Hanska
París, 9 de Septiembre de 1833
“Ya tenemos aquí el invierno, alma mía, y ya he vuelto a posesionarme de mi morada de invierno, ese rincón de la pequeña galería que usted conoce; he dejado la frescura del salón verde, desde donde veo la cúpula de los Inválidos, a través de veinte hectáreas de follaje.
En este rincón donde he recibido sus primeras cartas, por eso le amo aún más que por el pasado.
Al volver aquí he pensado en usted más principalmente, en usted, mi pensamiento más querido, y no he podido resistirme a decirle por lo menos una palabra, a conversar un minuto, que abarque una hora con usted.
¡Cómo quiere que no la ame si es usted la primera que ha vendo a través de los espacios a dar calor a un corazón que desesperaba de amor!
Yo habia hecho cuanto se puede hacer por atraer hacia mí un ángel de las alturas: la gloria era un faro para mí y nada más.
Luego usted lo ha descubierto todo el alma, el corazón y el hombre.
En fin, ayer todavía, releyendo su carta, he visto que usted sola ya había presentido lo que es mi vida.
¿Me pregunta cómo puedo encontrar tiempo para escribirle?
Pues bien, mi Eva querida (déjeme abreviar su nombre, así le dirá mejor que usted es para mí todo el sexo, la única mujer que existe en el mundo, que usted sola le llena enteramente como la primera mujer para el primer hombre).
¡Ah!, sólo usted se ha preguntado si no será para un pobre artista que carece tiempo, un sacrificio inmenso pensar en la que ama; y escribirle.
Aquí, no es cosa dudosa, todos me quitarían las horas sin escrúpulo. Y, al mismo tiempo, queriendo consagrarle toda mi vida, no pensar más que en usted.
¡Con qué alegría si estuviese libre de preocupaciones, arrojaría todas las palmas, toda la gloria y las más bellas obras como granos de inciencio en el altar del amor! ¡Amar y Eva, esto es mi vida!
Hace mucho tiempo que hubiera querido pedirle su retrato si no hubiera no sé qué especie de injuria en esta petición.
No lo quiero antes de haberla visto.
Hoy, mi flor celestial, le envío un mechón de cabellos míos; todavía son negros, pero me he apresurado a hacerlo para burlarme del tiempo.
Me los he dejado crecer y todo el mundo me pregunta por qué.
¿Por qué?
¡Quisiera tener bastantes para hacerle a usted cadenas y brazaletes!
Perdóneme, querida mía, pero la amo como un niño, con todas las alegrías, todas las supersticiones, todas las ilusiones del primer amor.
Ángel querido, cuántas veces he dicho: “¡Oh, si yo fuese amado por una mujer de veintisiete años, qué feliz sería! Podría amarla toda la vida sin tener el alejamiento que la edad impone”. ¡Y usted, usted, ídolo mío, puede ser por siempre la realización de esta ambición de amor!
(…)
Tengo que decirle a usted adiós.
No se ponga triste, amor mío.
No le está permitido estar triste puesto que vive en todo momento dentro de un corazón donde pueda estar segura de que está como en el suyo propio y de que encontrará en él muchos más pensamientos llenos de usted que los que caben en el suyo.
Me he mandado a hacer una caja para guardar y perfumar el papel de cartas y me he tomado la libertad de encargar para usted una igual.
¡Es tan dulce decirse: “Ella tocará y abrirá esta cajita”!¡Y, además, podrá contener su Chénier, el poeta del amor, el más grande de los poetas franceses, cuyos versos me gustaría leerle de rodillas!
Adiós, tesoro de dicha, adiós.
¿Por qué deja usted en sus cartas páginas en blanco?
Pero déjelas, déjelas, no quiero forzar nada.
Yo quiero ese blanco.
¡Me digo que su blanco ha pasado sobre él y lo beso!
Adiós esperanza mía. Hasta muy pronto. La posta llega, hasta treinta y seis horas a Besancón.
En fin, adiós, mi Eva querida, mi estrella llena de gracia y de elocuencia.
¡Sabe usted que cuando voy a recibir una carta suya tengo no sé qué presentimiento que me lo anuncia!
Hoy a la nueve estaba casi seguro de tener una mañana (…) a veces mi intuición es tan fuerte que estoy seguro que si la viese realmente diría:
“Es ella”.
Ella, amor mío, ¡eres tú!
Adiós, hasta muy pronto.”

-Honoré de Balzac

-Selección de Alicia Misrahi

 

2 pensamientos en “.las cartas más apasionadas del mundo-Apasionadas I

  1. !Muy bonito! Hoy somos tan serios que pueden parecernos cursilerías algunas frases, como que nos avergonzaría decirlas; yo pienso que, !eso que nos perdemos! El amor es algo tan grande que comprende todo, incluso los imposibles y las locuras. ¿Acaso no es bello regalar la Luna? Quien tenga la dicha de tan bello regalo, dispondrá de la Luna y la disfrutará cada noche, y, al mirarla con embeleso, casi sentirá que acaricia y da las buenas noches a su amado/a.

    Te mando un fuerte abrazo con un correo especial, con la Luna, ¿o llegará antes vía internet? !Ah! !Las cosas ya no son lo que eran!

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