.la cortesana de Venecia que desafió el pudor

Tintoretto  Retrato de una dama mostrando sus pechos

El óleo de Tintoretto “Retrato de una dama mostrando sus pechos” es parte de la colección del Museo del Prado, en Madrid.

“Di tal modo combatter a me piace, e d’acerba vendetta al desir mio questa maniera serve e sodisface. Benché far del tuo sangue un largo rio spero senz’alcun dubbio, anzi son certa, senza una stilla spargerne sol io; ma se da te mi sia la pace offerta? se la via prendi, l’armi poste in terra, a le risse d’amor del letto aperta?” (vv. 64-72, XIII) -Verónica Franco (Venecia)

“Si su intención fué escandalizar a los moralistas de la época, el pintor italiano Tintoretto no logró su cometido: la mujer cuyos pechos lucen liberados de las ataduras del vestido no sugiere tanto una sensualidad abrasadora como si una ternura de nodriza dispuesta a brindarse sin reservas a una criatura hambrienta de alimento y afecto. Ese rostro de perfil, con una mirada apacible y un peinado de ondas perfectas se cree que perteneció a Verónica Franco, una bella veneciana que nació en 1546. No sólo fué autora de una serie de poemas publicados en 1575, sino que también ejerció la prostitución. Por entonces, Venecia contaba con un registro de todas las meretrices de la ciudad. La lista incluía a las cortesanas de la clase alta y a las mujeres que ejercían la prostitución en las calles. En el listado de las cortesanas aparecía el nombre de la mujer que inspiró a Tintoretto y que éste inmortalizó en su cuadro Retrato de una dama mostrando sus pechos. Algunas versiones indican que Franco se casó a los 18 años y que fué madre de seis hijos. También, que era una mujer extremadamente caritativa que no se limitó a criar a sus niños sino que también crió a los hijos de sus parientes. Exigió a las autoridades de Venecia que a su muerte -ocurrida en 1591- abrieran un albergue para niñas, pero su petición no fué aceptada. El pintor Jacobo Robusti -cuyo nombre artístico era Tintoretto, derivado del oficio de su padre, quién se dedicaba a darle tinte a las telas- nació en la ciudad toscana de Luca en 1518, y junto con Tiépolo y Canaletto representó el último gran período del arte veneciano. Los datos sobre sus años de formación son escasos, y se especula que hacia 1535 se educó en el taller de Bonifacio de Pitati. Cuatro años más tarde firmó su primera obra. Fué un pintor romántico, hijo del Renacimiento, con una visión que no era ni dramática ni pesimista, sino comprometida con su energía interior y su destino artístico. En el taller de Tintoretto podía leerse un cartel que rezaba: “El diseño es de Miguel Ángel y el colorido de Tiziano”. “Quizás el amor aún ría ante estas lágrimas compartidas y, para hacer que el mundo solloce aún más divide y rompe los deseos de otro y, mientras se alegra de esto el ancho mar de todas nuestras lágrimas oscurece y profundiza más allá.” Estos versos escritos por Verónica Franco, junto con una cincuentena de cartas, son los únicos rastros que permiten saber algo sobre la interioridad de esta mujer que en la célebre pintura de Tintoretto exhibe sus pechos orlados por un collar de perlas traslúcidas. Esta Magdalena laica había tenido una formación muy completa que le permitía leer y escribir -lo cual era inusual entre las mujeres de su época- en virtud de los estrechos vínculos que mantenía con los círculos académicos de la ciudad. Sus versos no aluden en ninguna oportunidad a su oficio de cortesana, y nada se sabe sobre el tipo de relación que mantuvo con el artista que la fijó en el esplendor de su desnudez. Tintoretto fué un artista prodigiosamente productivo y aunque tenía una marcada inclinación a sembrar alusiones eróticas y detalles sugestivos en sus pinturas, también obtuvo reconocimiento por la excelsitud de sus cuadros de motivo cristiano y sus composiciones en torno a la mitología clásica. El cuadro Retrato de una dama mostrando sus pechos se encuentra en la actualidad en el Museo del Prado, Madrid. Tintoretto murió el 31 de mayo de 1594 y fué enterrado en la Iglesia Madonna dell´Orto. No es absurdo imaginar que antes de ese viaje final, pasó una lenta tarde surcando los estrechos de Venecia en compañía de la desinhibida Franco, quien mientras consentía ser retratada por el pintor le retribuía el gesto recitándole uno de sus poemas de amor.” Fuente: Transcripción de “Las mujeres más bellas de la pintura” .Tintoretto (1518-1594) Representante de la transición entre el Renacimiento y el Barroco, el autor retrató a una mujer que sería Verónica Franco, una poetisa que ejercía la prostitución. Nadie sabe qué vínculo los unía    

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