.las cartas más apasionadas del mundo- Tiernas I

.las cartas más apasionadas del mundo- Tiernas I

“Eres para mí más de lo que nadie piensa;
eres la atmósfera de belleza a través de la cual
veo la vida; eres la encarnación
de todas las cosas amables…”

-Oscar Wilde.

Oscar Wilde fué siempre tierno con Lord Alfred Douglas. Apreciaba cada gesto y cada detalle de él, por pequeño que fuera… Su gran drama es que no fué totalmente correspondido…

Oscar Wilde a Lord Alfred Douglas
Agosto de 1984
“Mi más querido Muchacho:
¡Qué dulce por tu parte enviarme aquel encantador poema!
No te he dicho cuánto me conmueve, y que está lleno de esa lírica gracia lumínica, que tú tienes siempre -una cualidad que tan fácil parece a quienes no comprenden cuán difícil es hacer que los blancos pies de la poesía dancen suavemente entre las flores sin troncharlas-, pero para “los que saben” es tan rara y distinguida. No estoy haciendo nada aquí, salvo bañarme y escribir teatro. Mi obra es realmente muy divertida: estoy totalmente encandilado con ella. Aunque no está aún configurada del todo. Reposa en hojas sibilinas por toda la habitación y Arthur ha hecho dos veces un caos con ellas por intentar “arreglar”. El resultado, de cualquier modo, fué algo dramático. Estoy inclinado a pensar que el caos es una más fuerte evidencia de un Creador Inteligente que el Cosmos. Opinión que bien pudiera extenderse. (…)
Querido, querido muchacho, eres para mí más de lo que nadie piensa; eres la atmósfera de belleza a través de la cual veo la vida; eres la encarnación de todas las cosas amables. Cuando no estamos en armonía, los colores huyen para mí de las cosas, pero en realidad nunca estamos sin armonía. Pienso en tí, día y noche.
Escríbeme pronto, ¡tú, muchacho de mielado cabello!
Soy siempre devotamente tuyo,

OSCAR”

-Selección de Alicia Mizrahi

6 pensamientos en “.las cartas más apasionadas del mundo- Tiernas I

  1. Wilde, Wilde, Wilde… Precisamente ayer pensé en él y en su obra “el retrato de Dorian Gray”,
    hablando con alguien a quien amo mucho. Una sensibilidad tan sublime como la de Wilde
    no acabó casando bien con la época victoriana que le tocó vivir, tan contradictoria e hipócrita.
    “Bosie”, como le llamaba Wilde a Alfred Douglas, nunca llegó a estar interesado en el dramaturgo más allá
    de la fascinación que como artista le despertaba, por su brillante conversación y por su ingenio. Y Bosie acabó siendo el canto de cisne y la destrucción final de un Wilde que comenzó a pagar los muchos enemigos que se había granjeado con sus ácidos y satíricos comentarios entre lo más granado de la sociedad londinense del último cuarto de siglo XIX. Jamás se recuperó Wilde, ni anímica ni socialmente, del juicio severísimo al que se vio abocado por su relación con él (Alfred Douglas siempre negó la sodomía y cualquier otro tipo de relación ilícita para la época) . Es más, después de la muerte de Oscar en 1900, le difamó y acabó por echar por tierra la poco reputación que al genial escritor le quedaba. Jamás, ni en el juicio severísimo que recibió en las cortes londinenses, Wilde renegó del amor que por Alfred Douglas sintió, pero mantuvo firme la pureza de su sentimiento ante la doble y falsa moral de toda una sociedad que le juzgo sin piedad. Ya lo dijo Simone de Beauvoir: “Nunca entendemos los amores de los otros”.
    Lady Dakoff, agradecido como siempre por tan deliciosas cartas.
    Un victoriano abrazo pleno de recato y buenísimas intenciones.

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