Lo único que se reencarna verdaderamente es el silencio.

 

 

«Cuando llegaste, eras como el vino tinto y la miel,

Y tu sabor con su dulzura me abrasaba la boca.

Ahora eres como el pan de la mañana,

Cálido y tierno.

Apenas te saboreo pues ya conozco tu aroma

Y me nutres por completo…»

Amy Lowel, «Una Década» (1919)

 

2 Replies to “.tiempo”

Deja un comentario