.meditacion para el fin de año

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Esta meditación fué compartida a mi por mi querida ©Helen Maran.

Se llama Meditacion Programada. La Caja Negra… enterrando todo lo negativo antes de empezar el Nuevo Año.

“Esta meditación es importante hacerla antes de que empiece el año.

Esta meditación programada fué creada por mí en los años 90 y se basa en una historia  que está creada para producir un cambio positivo en nosotros, generando un cambio en nuestro ánimo y en nuestra razón de vivir un día a día, más lleno de dicha y abiertos al amor y el entendimiento con los demás seres humanos.

En los años 90 fueron hechas estas meditaciones con un grupo de enfermos con graves problemas de corazón, de cáncer y de enfermedades neurológicas y mentales, habiendo logrado hasta el día de hoy que todos los integrantes de este grupo estén con vida. Han pasado más de 20 años y algunos de los integrantes del grupo tiene más de 80 años.

MEDITACIÓN

Este  ejercicio es bueno empezar a realizarlo queriendo finalizar con una etapa de nuestra vida y queriendo cambiar muchas cosas en nuestra vida,por eso queremos enterrar las cosas negativas,oscuras y malas que hasta el momento nos hallan sucedido,  les propongo que la lean varias veces estos días y el 29, 30 o 31  de diciembre a la noche, Y después realicen la meditación individual de luna  para purificarse, según la comodidad de cada uno entierren su caja negra en las entrañas de la tierra, de una vez y para siempre, abriendo junto con ustedes este nuevo año, limpios totalmente de todo lo negativo y llenos de energías y vibraciones positivas y llenas de armonía y luz.

ENTERRANDO LA CAJA NEGRA

Estamos en el muelle de Eilat, en el Mar Rojo, prontos a subir a un barco grande blanco, algunos empiezan a subir en este momento, otros estamos terminando de preparar nuestra caja negra. Es de notar que la gente se desplaza por el barco o subiendo al mismo, con la caja negra como si ésta pesase mucho, y porqué no, si dentro de ella están los recuerdos más amargos de nuestra vida. 

Cuando el maestro nos habló ayer fue muy explícito, tómese todo el tiempo que quieran pero por favor preparen muy bien la caja negra, tiene que contener todos los recuerdos negros, las muertes que nos hayan perturbado, los sentimientos más negativos, nuestros odios, nuestras iras, nuestras envidias y todos aquellos que nos hallan producido sentimientos tan oscuros e inferiores.

Tampoco deben de olvidar poner todas las enfermedades padecidas y actuales y los pensamientos negativos y negros que siempre perturban el funcionamiento perfecto de nuestra vida y la dejan siempre sumida en el caos.

No se olviden tampoco, de las suplicas, los gritos, y los sollozos, que quedaron en sus bocas sin ser oídos, martirizando sus mentes hasta el día de hoy, hoy es el último día , el limite, entre la cloaca en que están y la vida hermosa que merecen. Es por eso que deben sacar y enterrar todo dentro de sus cajas. 

 Sáquenlo todo afuera y tírenlo dentro de sus cajas negras y ciérrenlas con tres candados…

Y allí estábamos todos esperando el tiempo de zarpar, y con las cajas bien cerradas al lado nuestro, el maestro parecía absorto con el paisaje, miraba ese cielo azul perfecto, las gaviotas que acariciaban el azul, al frente las montañas rojas de Oriente, por detrás nuestro, la majestuosidad del desierto y mas allá, también montañas, con diferentes tonalidades del marrón, son cordones de distintos tonos, ninguno igual al otro pero unidos en la magia que da la energía de ese lugar, como habíamos aprendido del maestro, ese lugar, el más mágico.

En este completo milagro de la naturaleza dentro de esa energía mágica, estábamos nosotros  y nuestro maestro cumpliendo con nuestra misión de enterrar nuestra caja negra. El maestro no había elegido cualquier lugar, había elegido el más energético del planeta.

 Nuestro maestro, con un movimiento de cabeza le indicaba al conductor del barco que ponga en marcha el motor y así el barco empezó a moverse y emprendió el camino que le había indicado mi maestro. El destino era la Isla de los Corales, en aguas y tierras egipcias. Allí enterraríamos nuestras  cajas negras. Nuestro maestro seguía absorto en la naturaleza. No era para menos, el Mar Rojo es un paraíso para no perder. 

 Las gaviotas nos seguían, tratando de comer pescados, o tratando de acariciarnos, el agua por momentos nos salpicaba mostrando la temperatura baja de esas aguas profundas, el maestro respiraba la energía y parecía estar seriamente perturbado y embrujado dentro de su sonrisa que nos llenaba de tranquilidad.

En ese preciso nos indicó que estábamos llegando, nos dijo que no bajáramos del barco sin antes comprobar que nuestras cajas estuviesen bien cerradas con los tres candados. Luego lentamente comenzamos a descender y caminamos   junto al maestro, unos metros hacia el interior de la playa y deteniéndose allí nos señaló el lugar del entierro. Nos pusimos en linea, separados un metro uno de otro, y comenzamos a hacer el pozo. Unos minutos después, a la orden de nuestro maestro procedimos a enterrar en el pozo nuestra caja negra de metal pesado y llena de nuestros recuerdos más oscuros.

En el momento que todos la metíamos dentro del pozo al unísono, una fuerza poderosa nos lanzó   hacia atrás. Con la caja negra sobre nuestro abdomen, todos miramos al maestro sin saber qué había pasado. Él, mirándonos a los ojos, respondió: no es suficiente que el ser humano quiera algo para que se cumpla hay que extraer ese querer de nuestro pensamiento y convertirlo en acción. Y la acción en realidad. Entonces sí, nuestro querer se convertirá en realidad. ¿Entendieron? Muy bien, entonces, pongan nuevamente la caja negra en el pozo, pero esta vez con toda la fuerza necesaria para convertir nuestro querer en acción y la acción en realidad pura. Ahora sí, entierren la caja negra con mucho arena arriba.

Con el tiempo, el mar se llevará nuestras cajas mar adentro y día a día, hora a hora, nuestros recuerdos oscuros, nuestras pesadillas más grandes, nuestros mayores pecados, nuestras enfermedades más terribles, nuestras lágrimas más mojadas, estarán cada vez más lejos de nosotros. El mar se las llevó consigo y las enterró en el océano y el océano las enterró en las extrañas misma de la Tierra. Allí, en el lugar más oscuro y caliente de la Tierra, donde todo se desintegra en un abrir y cerrar de ojos. Cuando él terminó de decir estas palabras, levantó la vista hacia el cielo y nos miró.

Estábamos llorando, él nos habló nuevamente: Lloren, no tengan miedo de llorar. El llorar no es de cobardes, al contrario, el llorar es de valientes y nos ayuda a descargar las cargas negativas que la gente nos va dejando a medida que avanzamos por la vida, toda esa gente que nos quiere a imagen y semejanza de sí misma y entonces no nos quiere bien ,porque no nos dejan ser como nosotros somos verdaderamente. Y esos encontronazos de quereres, descargan en las lágrimas. Si no las eliminamos por temor a ser cobardes o demasiados sensibles, se acumulan en el el alma. Se va inundando una y otra vez. y le es cada vez más difícil llorar.

Desde fuera parecieran personas secas, pero por dentro están cada vez con más presión, hasta que no aguantan más y se ahogan. Y en ese momento en que el alma se ahoga la persona percibe que sólo siente su cuerpo, personas que deambulan por el mundo como seres secos, secos de sentimientos, secos de alegrías, secos de comprensión, secos de compañía, secos de lágrimas. ¡Qué ironía! A esa gente un día se le ahogo el alma en lágrimas. Vuelvo a decirles: lloren, nunca se avergüencen de llorar, es lo único que nos diferencia de aquella gente que ya no puede sentir porque su alma se ahogó y su corazón se secó y está cada vez más vacío. 

 Y ahora sí, después de haber secado nuestras lágrimas, y contemplando la energía del sol y del día feliz que nos espera y la nueva vida que desde hoy se asoma, sin querernos perder nada, nos encaminamos al barco, no sin antes habernos dado un gran abrazo y llenos de sonrisas todos estamos dentro del mismo.

Y encontramos dentro de su color blanco, destellos dorados y plateados y, como nos había dicho el maestro, nosotros también habíamos sufrido el primero de nuestros cambios al haber vuelto al barco sin ninguna energía negativa, llenos de un conjunto de energías positivas nuevas que nos permitían ver el hoy inmensamente felices y el mañana con un despertar nuevo. Y nuestros rostros y nuestros cuerpos emanaban un brillo y un aura con destellos dorados y plateados, dentro de su firme color blanco. 

Volvíamos al golfo del mar rojo y amarramos el barco , en el muelle de donde habíamos salido pero llegábamos muy distintos, como había dicho el maestro a medida que pasen los días y completemos todos los ejercicios no nos vamos a reconocer, estaba pensando que este primer día yo ya vislumbraba la predicción del maestro y me sentía parte de un todo, en el lugar mismo en que que el respirar es único y la suave energía llena lentamente nuestros poros y todo nuestro cuerpo y alma al unísono…”

 -©Helen Maran

¡¡¡Gracias Helen!!!

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Eilat, Israel

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