
«La gratitud es algo muy importante en la cultura japonesa.
Vuelve a aparecer en otro de los cuentos que confortan el corazón y de nuevo aparece un animal, en este caso una grulla:
“Un día un abuelo rescató una grulla que había quedado atrapada en una trampa.
Esa misma noche una joven que se había perdido llamó a la puerta del anciano matrimonio.
No tenía a dónde ir, y entonces el matrimonio le ofreció su casa para vivir con ellos.
Ella se daba cuenta de que el matrimonio era muy pobre y que no tenían apenas para comer.
Así que empezó a tejer.
Luego iba a la ciudad a vender a buen precio las telas que había tejido, con lo cual el matrimonio pudo disponer
de algún dinero.
Sin embargo, la joven se iba debilitando y adelgazando a medida que iba tejiendo para ellos.
El abuelo empezó a preocuparse y por fin fue a observarla mientras estaba tejiendo, a pesar de que les había dicho que nunca la miraran mientras estuviera tejiendo.
Lo que el abuelo vio fue eso: una grulla que se estaba arrancando las plumas y tejiéndolas.
En recompensa por el corazón gentil y honesto del anciano matrimonio, la grulla había recibido el permiso de convertirse, por una sola vez, en ser humano y de esta forma había podido visitarles en figura humana”.
En lo más hondo del ser el dolor del otro es dolor propio.
El ser humano se sabe unido con todos los demás seres vivientes que pueblan la Tierra.
También el animal percibe a su manera esta relación.»
-Ana María Schlüter Rodés

Pero que hermoso
gracias bienamada!!!
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Gracias hermosura!
Con amor, como siempre.
❤
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