Tú que pasas y levantas contra mí tu brazo:
antes de hacerme mal, mírame bien.
Yo soy el calor de tu hogar en las noches
frías del invierno.
Yo soy la sombra amiga que te protege
contra el sol estival.
Mis frutos sacian tu hambre
y calman tu sed.
Yo soy la viga que soporta el techo de
tu casa, la tabla de tu mesa,
la cama en que descansas.
Yo soy el mango de tus herramientas,
la puerta de tu hogar.
Cuando naces, tengo madera para tu cuna;
cuando mueres en forma de ataúd,
aún te acompaño al seno de la tierra.
Soy pan de bondad y flor de belleza.
Si me amas como merezco, defiéndeme
contra los insensatos…
(Esta oración está grabada en placas que están en marcos colgadas de los árboles de plazas, parques, jardines y calles de Portugal)




Amo este poema, fui aun concurso de oratoria con el.
Mi padre y abuelo y este poema me enseñaron a amar y a respetar los árboles y la naturaleza en general ..
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Hola Luz!
Amo y honro a la naturaleza, más tengo una conexión muy especial con los árboles.
He plantado varios en recuerdo de seres que partieron, algunos no los veré en todo su esplendor, pero siento que esa semilla que crece y se conecta con el sol, es sagrada. Los árboles nos enseñan lo que es la cooperacion, viste que hay por debajo de ellos una comunicación entre ellos, cuando alguno se seca o necesita nutrientes, los árboles cercanos lo ayudan, formando una verdadera «red» de comunicación.
Lindo lo de la oratoria.
Hace tiempo que tengo ganas de hacer un curso de eso. Soy bastante tímida y tengo perfil bajo. Me ayudaria a desplegar mi voz!
🙂
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