.la mano

Manos

“La pluma es la lengua de la mente.”
MIGUEL DE CERVANTES, Don Quijote

“A lo largo de la historia, los adivinos han elegido la palma de la mano como su enlace simbólico con la psique y el alma, como la balsa que los transporta por el tiempo.
Después de todo, la mano es acción, traza caminos y construye ciudades, arroja lanzas y lava a bebés.
Aun sus pequeños movimientos (marcar un número de teléfono, apretar un botón) pueden cambiar el curso de la historia o hacer caer bombas atómicas sobre la gente.
Cuando estamos preocupados, dejamos que nuestras manos se consuelen entre sí retorciéndose, acariciándose, palmeándose, como si fueran dos personas distintas.
Al inicio de un romance, el primer contacto de una areja suele ser el de las manos, mientras que las parejas ya establecidas, al avanzar juntos día a día, suelen cogerse de la mano para crear un puente de ternura.
Tomar la mano de alguien enfermo o muy anciano es sedante, y tiende un cable emocional.
Hay experimentos que muestran que el mero hecho de tocar la mano o el brazo de una persona hace que le baje la presión. En muchas culturas,
la gente juguetea obsesivamente con cuentas, piedras pulidas u otros objetos, y la onda cerebral que produce ese pasatiempo es la de una mente calmada por una repetida estimulación táctil.
En estos días de objetos producidos masivamente, apreciamos todo lo que está «hecho a mano».
Pensamos que los trabajadores manuales trabajan más que los empleados de oficina, lo que no siempre tiene que ser cierto.
Los pequeños surcos de las yemas de nuestros dedos, cuya rugosidad nos hace más fácil aferrar objetos, están trazados al azar, de lo que resultan esos dibujos personales que llamamos «huellas digitales».
Los dibujos siguen unos pocos diseños básicos de remolinos, círculos y arcos, pero se combinan de modos infinitamente diferentes.
Ni siquiera los gemelos idénticos tienen las mismas huellas digitales, lo que hace mucho más fácil establecer una culpabilidad cuando es necesario. La idea de que nuestras huellas digitales son la definitiva huella personal no es nueva.
Miles de años atrás, los chinos usaban la impresión de un dedo como firma en los contratos.
Cuando el FBI busca huellas digitales en un papel utiliza el láser.
Los residuos grasientos absorben la luz láser y la vuelven a emitir a una longitud de onda mayor.
Los expertos forenses, provistos de gafas especiales, filtran la luz láser y ven las huellas digitales, que siempre son una firma inimitable.
Las palmadas y los apretones de mano han servido a lo largo de la historia para poner de manifiesto que no se estaba empuñando un arma, y que el encuentro era pacífico, aunque el apretón de manos como saludo corriente no se puso en práctica hasta la Revolución Industrial, en Inglaterra, cuando los hombres de negocios hacían tantos tratos sellándolos con un apretón de manos, que el gesto perdió su significado especial y entró en la vida social.
De cualquier modo, un apretón de manos sigue siendo un tenue contrato que dice: «Al menos simulemos que nos comportaremos honorablemente el uno con el otro.»
En ocasiones, la mano puede representar a todo el cuerpo, como en la expresión «te echaré una mano», o en el significado de la expresión inglesa bired band: peón, trabajador contratado.
Pensemos en todos los modos que tenemos de tocarnos a nosotros mismos (y no me refiero a la masturbación -de manustuprare, «desflorar con la mano»-), cómo nos cogemos los hombros con las manos y nos acunamos igual que una madre cuando tranquiliza a su hijo; cómo escondemos la cara en las palmas de las manos para quedar a solas y rezar, o llorar; cómo nos frotamos los brazos con las manos cuando nos paseamos pensativos; cómo nos llevamos una palma a la mejilla, con los ojos muy abiertos, cuando algo nos sorprende.
El tacto es tan importante en situaciones emocionales, que nos tocamos a nosotros mismos como nos gustaría que lo hiciera otro para tranquilizarnos. Las manos son mensajeras de la emoción.
Y pocos han comprendido su intrincado deber tan bien como Rodin. He aquí cómo describe Rilke el arte de Rodin en la materia:
“Rodin ha hecho manos, pequeñas manos sueltas que, sin formar
parte del cuerpo, están vivas. Manos que se elevan furiosas, manos
cuyos cinco dedos crispados parecen ladrar como las gargantas de Cerbero.
Manos en movimiento, manos dormidas y manos que se despiertan,
manos cansadas que han perdido todo deseo y yacen como
una bestia exhausta en un rincón, sabiendo que nadie podrá ayudarlas.
Pero las manos son un organismo complicado, un delta hacia el
que fluye mucha vida de fuentes distantes, y es arrojada a la gran
corriente de la acción. Las manos tienen una historia propia, una civilización
propia, una belleza especial; les concedemos el derecho de
tener su propio desarrollo, sus propios deseos, sentimientos y humores,
y sus ocupaciones favoritas.”

-Diane Ackerman (“Una Historia natural de los Sentidos”)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s