.las cartas más apasionadas del mundo-De Despedida IV

.las cartas más apasionadas del mundo-De Despedida IV
Fernando Pessoa dirigió una tierna y, en apariencia, comprensiva carta a Ofelia en lo que fué su primera ruptura: “El tiempo -le decía-, que envejece las caras y los cabellos, envejece también, pero más deprisa todavía, los afectos violentos.”

En su comunicado, se lamentaba de que hubieran terminado y tejía, sutilmente, un rosario de reproches velados bajo la apariencia de la comprensión… Ofelia y Fernando volvieron a ser novios otra vez, pero ya nada fué igual: se había perdido entre ellos la magia y la espontaneidad…
Fernando Pessoa a Ofelia Queiroc
29 de diciembre de 1920
“Ofelita:
Agradezco tu carta. Me ha traido pena y alivio al mismo tiempo. Pena, porque estas cosas dan siempre pena; alivio, porque en verdad, la única solución es ésta: que no prolonguemos más una situación que no tiene ya la justificación del amor, ni de una parte ni de la otra. De la mía, al menos, queda una estima profunda, una amistad inalterable. No me niega Ofelita otro tanto, ¿no es verdad?
Ni Ofelita ni yo tenemos culpa de esto. Sólo el Destino tendrá la culpa, si el Destino fuese una persona a la que culpas se atribuyesen.
El tiempo, que envejece la cara y los cabellos, envejece también, pero más deprisa todavía, los afectos violentos. La mayoría de la gente, porque es estúpida, consigue no darse cuenta de ello y cree que todavía ama porque ha contraído el hábito de sentirse amado. Si así no fuese, no habría gente felíz en el mundo. Las criaturas superiores, sin embargo, están privadas de la posibilidad de esa ilusión, porque no pueden creer que el amor dure, y cuando lo sienten acabado, se engañan tomando por él a la estima o a la gratitud que ha dejado.
Estas cosas hacen sufrir pero el sufrimiento pasa. Si la vida, que es todo, pasa por fin, ¿cómo no han de pasar el amor y el dolor, y todas las demás cosas, que no son más que partes de la vida?
En tu carta, eres injusta conmigo, pero comprendo y disculpo; ciertamente, la has escrito con irritación, tal vez incluso con amargura, pero la mayoría de la gente -hombres o mujeres- escribiría, en tu caso, en un tono aún más acervo, y en términos todavía más injustos. Pero Ofelita tiene un carácter óptimo, e incluso su irritación no consigue tener maldad.  Cuando se case, si no tiene la felicidad que se merece, seguro que no será suya la culpa.
En cuanto a mí…
El amor a pasado. Pero te conservo un afecto inalterable, y no olvidaré nunca -nunca, créelo- ni tu figurita graciosa y sus hechuras de pequeñita ni tu ternura, tu afecto, tu índole amable. Puede ser que me equivoque, y que estas cualidades que te atribuyo fuesen una ilusión mía, pero no creo que lo fuesen ni, de haberlo sido, sería una indelicadeza que te las atribuyese.
No sé lo que quieres que te devuelva, cartas o qué más. Yo preferiría no devolverte nada y conservar tus cartitas como memoria viva de un pasado muerto, como todos los pasados, como algo conmovedor en una vida, como la mía, en que el progreso en años es parejo al progreso en desdicha y desilución.
Te pido que no hagas lo que la gente vulgar, que es siempre despreciable, que no me vuelvas la cara cuando pase a tu lado ni tengas de mí un recuerdo en el que entre el rencor. Quedemos, el uno ante el otro, como dos conocidos desde la infancia, que se amaron un poco de niños y, aunque en la vida adulta sigan a otros afectos y por otros caminos, conservan siempre en un escondrijo de su alma, la memoria profunda de su amor antiguo e inútil.
Que esto de ‘otros afectos’ y de ‘otros caminos’ va contigo, Ofelita, y no conmigo. Mi destino pertenece a otra Ley, de cuya existencia Ofelita no sabe. No es necesario que comprendas esto. Basta que me conserves con cariño en tu recuerdo, como yo, inalterablemente, te conservaré en el mío.”
-Fernando
[Dos noviazgos sin final feliz.
El primer noviazgo entre Pessoa y Ofelia, que duró de Marzo a Noviembre de 1920, tuvo muchos altos y bajos y se enfrentó a problemas como las intervenciones de la familia de ella y la intromisión de un pretendiente. Cuando empezaron su noviazgo, ella tenía 19 años, y él 32. Su segundo noviazgo duró desde Septiembre de 1929 hasta enero del año siguiente. Este segundo noviazgo no fué tan apasionado. Pessoa quería a Ofelia, pero su momento de amor había pasado… Ella ya no era una jovencita y tenía deseos de probar su libertad y de vivir su vida; y él estaba prematuramente envejecido. La ruptura se produjo sin explicaciones; simplemente dejaron de escribirse excepto para felicitarse sus cumpleaños]
-Selección de Alicia Misrahi

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