.las cartas más apasionadas del mundo-Dubitativas I

.las cartas más apasionadas del mundo-Dubitativas I

“Si no tienes el convencimiento
de que serás conmigo la mujer más
felíz, rompe el lazo que nos une.
Si te alegra mi cariño, (…)
que permanezca todo como antes.”

-Robert Schumann

Robert Schumann escribió a Clara Wieck una dura carta quizá no del todo inmerecida. Ella le había expresado sus dudas si serán felices juntos y él le dirigió una apasionada carta en la que le decía que si dudaba y no esperaba ser felíz con él, rompía su noviazgo. A veces la carta oscila hacia el adiós, otras hacia la pasión. Al final, una frase lapidaria: “Conserva en el corazón lo que te escribo: la duda es ya casi infidelidad; la fe, media posesión”.

Robert Schumann a Clara Wieck
Leipzig, 8 de noviembre de 1837, por la mañana temprano
“¿Sólo quieres una línea? Recibirás muchas más, a pesar de que algo en mí queria estar muy enfadado contigo, y te lo merecías. Que pudieses resistir tanto tiempo, y callar y callar a la vez, no podía pensarlo; puesto que yo en tu lugar, tampoco lo hubiese podido hacer, ya que tú sabes siempre, cómo enviarme cartas y yo a tí no. ¡Lo que he sufrido estos últimos días! ¡Silencio! Llegó ayer tu carta. Me pareció como si me hubieses librado de una gran desgracia. Es corta, pero es tuya y una parte de tu corazón -gracias por ella.
Tu padre me ha escrito; aquí tienes aproximadamente el contenido: “Usted es un hombre inmejorable; pero los hay aún mejores; yo, en realidad, no sé lo que pienso hacer con Clara, pero no me urge el casarla. ¿El corazón? ¿Qué me importa a mí el corazón? Etc…” ¿Qué es lo que puedo hacer después de esta carta? Nada sino callar, o decirle la verdad: en una palabra, hemos terminado. ¿Qué es lo que puedo hacer con un hombre así? Por supuesto que esto está mal, y no sé cómo va a resultar… si no tienes el convencimiento de que serás conmigo la mujer más felíz, si no lo tienes, entonces rompe el lazo que nos une, mejor ahora. Te lo devuelvo todo otra vez, también el anillo. sin embargo, si te alegra mi cariño y satisface completamente tu corazón y lo has meditado todo bien, mis defectos, mis malas costumbres, y te basta lo poco que yo pueda ofrecerte, aunque no sean perlas ni diamantes, pues bien, que permanezca todo como fué antes, ¡mi fiel Clara! Entonces nunca te devolveré nada, no te libertaré jamás de tus obligaciones para conmigo y quiero hacer valer todos los derechos que me otorga tu sí y tu anillo. ¡Cuántas cosas tengo aún para decirte hoy! ¿Por dónde he de comenzar?
He pensado mucho sobre nuestro porvenir; quiero escribirte pronto sobre ello, sobre algunos planes, cómo habrá que arreglarse, de las ocupaciones de tu padre y de otras mil cosas. Me pongo muy triste cuando leo tus cartas una tras otra y veo cómo decae tu esperanza cada vez más. ¡Que no te vuelva a ocurrir más! Puedes muy bien querer a tu padre y a mi también, pero el dejar que te casen no debes permitirlo; eso no lo consiento, ¿me oyes, Clara, chiquilla?
Otras veces te llamaba yo en broma “novia” -¿te acuerdas?-. ahora tengo que purgarlo, y nos costará aún alguna lágrima.
Me escribes demasiado poco en tu carta, nada de lo que pensáis hacer, nada de tí misma.
Esta mañana me están interrumpiendo continuamente, y no puedo pensar en nada, y esta carta tiene que partir.
Tu carta me ha alegrado tanto que no puedo expresártelo.
¡No pierdas el valor, mi querida y magnífica Clara!
Conserva en el corazón lo que te escribo: “La duda es ya casi infidelidad, la fe, media posesión”. Lo demás lo conducirá el bondadoso genio que nos destinó, desde que nacimos, el uno para el otro hacia el felíz desenlace. Adiós, fiel chiquilla. Tuyo,
-Roberto

-Selección de Alicia Misrahi

4 pensamientos en “.las cartas más apasionadas del mundo-Dubitativas I

  1. La historia de amor entre Schumann y Clara siempre me conmocionó, desde mi más temprana juventud.
    Y no sabía “perdonar” a Bramns por inmiscuirse entre ellos, sobre todo porque Schumann estaba internado en un psiquiátrico debido a sus intentos de suicidio. Siempre me conmovió imaginarme a la virtuosa pianista que era Clara interpretando las piezas de su marido Robert. Me han traído muchos recuerdos tus cartas de hoy.
    Y como siempre, tu música haciéndome trizas y “obligándome” a soñar… una vez más.
    Besosss, muchos.

  2. El corazón humano es tan frágil y poderoso a la vez…
    Porque quiere llorar tanto quebranto
    y porque quiere reír tanto gozo acumulado.
    Comprenderlo es imposible para la mente, tan ordenada y pulcra,
    pero el corazón tiene razones incomprensibles para esta.
    No importa, el corazón seguirá con su vertiginosa danza,
    porque el corazón no conoce medida, o sufre o goza.
    Y el regalo que me acabas de hacer con Clara…
    Bueno, a mi corazón ahora le toca sonreír, soñar y por supuesto Amar.
    Tu sensibilidad querida Gabi toca las cuerdas de mi ensoñada alma de hombre.
    Gracias y todos los besos del mundo.

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