.las cartas más apasionadas del mundo-Educativas

.las cartas más apasionadas del mundo-Educativas I

Del año 1935 nos llegan unas curiosas cartas y coplas para requerir nuevos amores que quizá podrían adoptarse todavía, modernizando un poco el lenguaje, ahora que el correo electrónico vuelve a poner de moda el género epistolar.
El primer modelo de carta está destinado a los enamorados que no han expresado sus amores:

Modelo de cartas amorosas de 1535
“Si por escribiros, Vm. se descontentare, suplícole que lo sufra, pues mis penas son por vos. Y no quiero quejarme tanto como me duelen. Porque con el nuevo requeriros pensaréis que no soy al cabo de acabar la vida. Mirad las gracias que para vencer tenéis, y de allí conoceréis cuánta razón tengo de sufrir males por vos. Sólo este remedio supe dar y no más, el cual es manifestaros cómo vivo. Y si mi dicha tanto bien con vos me diere que mis servicios os contenten, pido licencia para ello, recordándose de este suyo.
A quien Dios a la ventura en vuestras manos es dado. Y porque comience a vivir vida alguna con esperanza, sea tan dichosa con vos mi carta que Vm. me alegre. Y con este fin quedan los pensamientos con vos.
La carta lleva consigo
mi deseo cautivado,
y vos quedaste conmigo
con más firmeza que digo,
de ser a vuestro mandado,
y pues penas me habéis dado
en que me place y consiento
suplícoos toméis de grado
mi servicio y pensamiento.

Ya un poco a la desesperada, la siguiente carta propone insistir en lo que, según parece, era una de las claves de la época:
“Ni mis penas aflojan, ni vuestros ojos cansan. Y porque con estos placeres tengo la vida que podéis pensar, tomé atrevimiento de escribiros ésta. Porque si por ventura, enojada de verme sufrir enojos, acabaré con Vm, que miréis a mi tristura, y a este apasionado que tanto es vuestro consoléis. Y no digáis por recordaros de mí mismo me cabía este morir que temo. Y porque pienso que más os servís de mis males que de mis bienes, pidiéndoos este remedio acabo con este fin.
Si con este triste quejarme
os he hecho más cruel
y quisiérades más matarme
que con vida remediarme,
guardad la tinta y papel,
porque queden por testigos
de vos y de mi firmeza
los males muy enemigos
de vuestra tanta crudeza.
Y no séais poderosa
en matar y destruir,
con esta gracias hermosa
todos tiempos codiciosa
de verme penas sufrir
y dejad esa venganza
que de mí queréis tomar,
pues que toda mi esperanza
es en vuestro remediar.”

Si la señora no cede, es el momento de dar un paso más:
“Cuando esperaba el remedio, según mis quejas han pedido, entonces con más dolor os mostrásteis enemiga de mí. Pues si tanto mis cuidados os sirven y mi vida os descontenta, para qué son más tardar las ansias de mi morir, sino que veáis cuál muerte más amarga puedo yo recibir par haceros contenta, y mandarme que la tome yo mismo con mis manos, que ya la hubiera puesto en obra si ventura lo hubiera consentido. Y porque con la sobrada pena no desespere, yo os demando tanto bien que de todas os acordéis con vos misma. Para que ni os quedéis así culpada, ni yo muera desesperado. Que partirme de quereros y olvidaros, es una fuerza tan forzosa que ni vos podéis vencerla, ni yo conmigo acabarla. Y con este fin acaba la vida que habéis penado.
Pues no me puedo partir
de quereros y serviros.
Según mi triste vivir,
forzado será morir
con dolor de mil suspiros
y con esta fuerte guerra,
siendo vos la causadora,
yo quedaré so la tierra
y vos dicha matadora.”

Con las intrucciones de estos modelos de cartas parece que la cosa no tiene fin…pero, cuando ya no queda esperanza, la recomendación es: “Después de partido, envíale esta carta, y fin”:
“La vida que con la ausencia tengo es muy fuerte de sufrir, que mejor fuera morirme primero, que no la partida. Y ved qué consolaciones las mías, que tanto cuanto por apagar las ansias que tanto me penan busco remedio de recordaros, tanto más hallo mayores quejas de suspirar y plañir. Porque las gracias con que vos me cautivasteis, ellas mismas me son cuchillos con que fenezca la vida. No sé si ventura me dejará que os vea, porque según me sigue y corre, no tengo ninguna buena esperanza de alegrarme hasta que vea a vuestra merced, a quien suplico y pido consuele mi desconsuelo y responda a ésta, que más triste y vuestro me deja que lo que sabría decir. Y va la fin con acuerdo de mi fin.
La triste carta que va,
más breve que mensajera,
si le preguntáis dirá
lo que fué y es y será
del que la vida no espera.
Dadle vos fé tan entera
cuanto lo pide verdad,
pues la hora postrimera
me deja de tal manera
que lloro mi soledad.”

-Selección de Alicia Misrahi

7 pensamientos en “.las cartas más apasionadas del mundo-Educativas

  1. Es interesante ver como idénticos sentimientos y emociones se muestran
    con diferentes expresiones según las épocas y las culturas.
    Quiero regalarte uno de mis poemas, escrito hace ya algunos años
    utilizando un español quizá con aires de “otro tiempo”.
    Para ti mi queridísima Gabi.

    “Quisiera querer quereros,
    pero aquel barro del amor
    ahora trae lodos corazón,
    que pierdo al creer perderos.
    Y se que de nuevo al veros
    quizá negaros no pueda,
    que bien dentro o bien afuera
    la voz del corazón loco
    rima versos por los ojos
    más bellos que ojos vieran…
    Que ni luz queda en los patios
    de tu bella Andalucía.
    Y al saber que “lo sabías”
    de tu luz hice yo humo,
    que cegado ya no asumo
    el saber… que te quería…”

    • Vaya… sos un poeta!
      Estas letras enlazadas son de una belleza indescriptible.
      A veces siento que naci en el siglo equivocado… Este español de otro tiempo es de mi tiempo…:-)

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