.carta de Albert Einstein a Heidi Born

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(Heidi era la esposa del físico alemán Max Born, premio Novel en 1954)

12 de Abril de 1949
“Estimada señora:
Me pregunta cuál es mi actitud ante la vida. Le diré, ante todo, prefiero siempre dar que recibir, cualquiera sea la circunstancia, no doy demasiada importancia a mi persona, ni a la acumulación de riquezas, ni a mis errores humanos, y suelo tomarme las cosas con humor y justicia.
Y debo decirle, además de esto, que no comprendo por qué la gente ha hecho de mí una especie de ídolo, cuando la verdad es que hay muchísimos hombres y mujeres iguales que yo. Esto es para mí tan incomprensible como el misterio de una avalancha, usted sabe a qué me refiero: un sólo copo de nieve basta para desencadenar una catástrofe. Y esto es lo que pienso que ha ocurrido: alguien ha echado a rodar mi nombre desde la cima del olvido, y ahora soy éste que soy: una avalancha incontenible llamada ¡Albert Einstein!…”


Te recuerdo Papá…

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20 pensamientos en “.carta de Albert Einstein a Heidi Born

  1. Entrañable carta mariposa. Y últimamente (sincronicidad?) andas publicando cartas de personas que me conmueven especialmente, Einstein es una de ellas. Supongo que conoces la carta de Einstein a su hija, verdad?
    Es tan bella!

    “Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo. Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

    Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el amor.

    Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

    El amor es luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El amor es Dios, y Dios es amor.

    Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

    Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

    Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

    Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

    Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quintaesencia de la vida.

    Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta.

    Tu padre. ( Albert Einstein)

    • Si, claro! Sincronicidad!
      La habia leido pero es precioso volver a leer estos regalos del universo…
      Me conmueven mucho las cartas de padre a hijo. Mi padre solía tener la deliciosa costumbre de dejarme esquelitas por todas partes. Con esa caligrafia tan preciosa que él tenía… aún te recuerdo “Rusito” (así le decían) por ese gesto tan lleno de ternura…

      • Me conmueve oírte hablar así de tu papá…Y me sigo sorprendiendo de percibir cada día un rasgo más de tu hermosura. Yo no se Gabi de dónde vienen los sentimientos más profundos (sí, ya se, del corazón, del alma…) y tampoco se en ocasiones qué nombre ponerles (sí, ya lo se también, quizá eso no importe)
        Hay algo en ti… que me impulsa a escribirte, a decirte un no se qué, pero que necesito hacerlo. Quizá por las cartas que publicas que han despertado ese placer que ya tenía algo olvidado, o quizá es que tu sensibilidad y la música de tu alma me hacen danzar entre las letras, o puede que simplemente me siento más “yo” a tu lado (a pesar del inevitable océano) o tal vez es que…
        Mariposa, sigue bailando entre las flores de tu querida Bernal.
        Gracias cara mía por lo que me haces brotar de mi loco corazón.

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