.las cartas más apasionadas del mundo- Sumisas III

.las cartas más apasionadas del mundo- Sumisas III

 Napoléon Bonaparte escribió a Josefina que había firmado la paz, pero si las conquistas militares parece ser que no se le daban mal, la conquista de su mujer no andaba por muy buen camino, a pesar de que le suplicaba que pensara en él muchas veces y escribiera todos los días. O quizás era por ese motivo que ella se desentendía de él…

Napoleón Bonaparte a Josefina
Talentino, 19 de febrero de 1797

“Acabo de firmar la paz con Roma, Bolonia, Ferrara, la Romaña han sido cedidas a la República. El Papa nos paga treinta millones en corto tiempo y nos da algunos objetos preciosos de las artes.
Mañana por la mañana partiré a Rimini, Rávena y Bolonia. Si tu salud te lo permite, ven a Rimini o a Rávena, pero cuídate, te lo ruego.
Ni una palabra de tu mano: ¡Dios mio! ¿Qué he hecho yo? No pensar sino en tí, no amar sino a Josefina, no vivir sino por mi esposa, no gozar sino de la aventura de mi amiga. ¿Y esto merece de tu parte un tratamiento tan riguroso? Amiga mía, te lo suplico, piensa muchas veces en mí y escríbeme todos los días. ¡O tú estás enferma, o no me amas ya! ¿Crees acaso que mi corazón es de mármol? ¿Tan poco te interesan mis penas? ¡Tan mal me conoces! No puedo creerlo. ¡Tú a quién la naturaleza te ha dado talento, dulzura y belleza, tú que reinas sola en mi corazón, tú que sin duda sabes demasiado el imperio absoluto que ejerces sobre mí.
Escríbeme, piensa en mí y ámame.
Todo tuyo mientras viva,
BONAPARTE.”

-Selección de Alicia Mizrahi

 

6 pensamientos en “.las cartas más apasionadas del mundo- Sumisas III

  1. Siempre tan impetuoso Napoleón, tan arrogante, tan soberbio, tan… enamorado…
    Pero lo primero le mató, no en su poder, pero sí en su gloria y también en el amor.
    Se acostumbró demasiado a conquistar todo mediante la fuerza y el ingenio y no mediante el corazón.
    Antes de autoproclamarse emperador, y cuando media Europa le veía con buenos ojos, pues representaba el fin de una era despótica y absolutista, él mismo se encargó de perder esa aureola de héroe libertador.
    Uno de los casos más relevantes fue el del mismo Beethoven, quien le había dedicado a Napoleón la majestuosa
    tercera sinfonía, conocida como la “sinfonía heroica”, cuyos dos primeros movimientos se encuentran entre mis preferidas del compositor. La marcha fúnebre del segundo movimiento es solemne y hermosa al extremo. Beethoven se la dedico a él y en la dedicatoria de puño y letra del maestro se lee “sinfonía número 3 heroica, dedicada a un Gran hombre”. Cuando el general Bonaparte se autoproclamó emperador, Beethoven se enfadó tanto que en el original de aquella partitura rectificó su dedicatoria así: “Sinfonía número 3 heroica, dedicada al recuerdo de quien FUE un gran hombre”…
    Feliz fin de semana dama Dakoff,
    y gracias por tus cartas…

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