“¡Las chicas también

pueden tocar los bongós!”

Millo Castro Zaldarriaga

Millo Castro Zaldarriaga (Illustration by ©Sarah Wilkins)

Millo Castro Zaldarriaga (Illustration by ©Sarah Wilkins)

 

“Había una vez una niñita que soñaba con tocar tambores. Vivía en una isla llena de música, colores y deliciosas frutas tropicales. Su nombre era Millo.Todos en la isla sabían que sólo los niños tenían permitido tocar los tambores.

-Vete a tu casa -le decían a Millo-. Esto no es para niñas. -No sabían que la pasión musical de Millo era más fuerte que un cangrejo de los cocoteros.

Durante el día, Millo ponía atención a los ruidos que la rodeaban. El sonido de las palmeras al bailar con el viento, el aleteo de los colibrís, el agua al saltar en un charco con ambos pies… ¡Splash!

Por las noches, se sentaba en la playa a oír el sonido del mar.

-¿Por qué no puedo tocar los tambores? -le preguntaba a las olas que rompían en la arena.

Un día, Millo convenció a su padre de que la llevara a clases de música. Timbales, congas, bongós… ¡Podía tocar cualquier percusión! Su maestro estaba tan impresionado que empezó a darle lecciones diarias.

-Tocaré en una banda de verdad -repetía Millo.

Cuando su hermana Cuchito armó Anacaona, la primera banda de baile conformada sólo por mujeres, Millo entró como percusionista a los diez años. Pronto pusieron a bailar a toda la isla.

Millo se convirtió en una música famosa a escala mundial. Incluso tocó en el cumpleaños del presidente de Estados Unidos cuando apenas tenía quince años.”

-Millo Castro Zaldarriaga (Circa 1922, Cuba, de “cuentos de buenas noches para niñas rebeldes”©

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 Anacaona – Septeto, Octeto & Orquesta ’37, ’53, ’54 – Cuba

 

 

 

“Las chicas no pueden ser percusionistas”. Hace mucho tiempo, en una isla llena de música y ritmo, nadie cuestionó esa regla, hasta que una niña soñó con tocar un tambor. 

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Millo Castro Zaldarriaga estaba tan impresionada por la música y los sonidos a su alrededor, que no podía evitarlo.  Cuando caminaba bajo palmeras onduladas por el viento en un parque iluminado por las flores o escuchaba el zumbido de las alas de los loros y el chasquido de los pájaros carpinteros, se oía el golpecito danzante de sus propios pasos y el reconfortante latido de su corazón.Drum-Dream-Girl-How-One-Girls-Courage-Changed-MusicAnhelaba tocar congas altas, pequeños bongos y timbales plateados brillantes como la luna. 

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Ella mantenía su sueño en silencio y practicaba en secreto.

 

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Su padre decía que sólo los niños podían tocar los tambores , pero al final lo convenció para que la llevara a clases de percusión. drumbeats.jpgCuando sus hermanas escucharon la música de sus tambores, la invitaron a unirse a su banda de baile, y todos cantaron y bailaron y decidieron que los niños y las niñas debían ser libres para tocar y soñar.Afro-cuban-music-women.jpg

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Credits: ©Rafael Lopez

 

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