las mujeres y la lluvia.jpg

 

“Cuando niñas vamos sueltas por el patio

y el sol nos persigue de a caballo

pero la luna implacable nos va dejando sus mareas

hasta que nos desvela

y esa noche  encontramos

un cántaro

en lugar de la cintura

aprendices de machi las mujeres

nacemos así al rocío

listas para mirar los barcos que se pierden

descalzas a la neblina antes de que amanezca

nervaduras de lluvia nuestras manos

levantadas al cielo

te  salpicará el amor

parirás sin amarras

y recibirás con ojos arrasados

la visita intermitente de la risa

permanecerá la llovizna en tu vientre

porque no te atreverás a ser la madre

de todos los desamparos

que andan  por la calle

caudal desubicado te desarmará

en pájaros que no saben hablar

a borbotones no podrás decir

lo que quisieras

mejor dejarlo que se derrame despacio

decir

permiso tengo lluvia y alejarse

a una altura al mar al cielo

hasta que vuelvan a apretarse los musgos

en las profundidades

yo conozco mujeres que nunca se alejan

le abren la compuerta a sus gorriones

y lloran

enjuagan el trapo mojado  lo estrujan

limpian con él la tabla

pican cebollas

igual hacen las camas

barren la casa peinan a los chicos

igual lavan

dónde aprendieron

hay otras que se pasan la vida  domesticando

a sus pájaros

porque no quieren que irrumpan sin aviso

y los beba el enemigo

guardan su sangre su ausencia quietos en el fondo

y apuntan con palabras nítidas de cuarzo

que van a dar al blanco

yo a las palabras las pienso

y las rescato del moho que me enturbia

cada vez puedo salvar menos

y las protejo

son la leña prendida de atahualpa

que quisiera entregar a esas mujeres

las derramadas las que atajan sus pájaros

una vez en febrero yo estaba ahí

en el campo

y se llovía todo

parecía la furia de cai cai sobre nosotros

el agua estaba helada

las ancianas prosiguieron el ritual

y tuve que quedarme

hasta cuándo aguantaremos

pará la lluvia dios es demasiada

no la bebe la tierra se atraganta

y somos casi nada

trazos de tiza borrados por el agua

después de unos siglos el sol abrió las nubes

la voz gastada de meridiana epulef

levantó el taill  del cauelo

pensé que dios podía ser ese arco iris

o los caballos en fila

moro zaino pangaré tostado bayo

saludando al horizonte despejado

huele tan bien la tierra después del aguacero.”

 

-Poesia mapuche contemporanea

 

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