.el miedo originario, el deseo originario

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Philomena Famulok©

 

“Nuestro miedo nació al mismo tiempo que nosotros.
Durante los nueve meses que pasamos en el vientre de nuestra madre nos sentimos seguros.
No teníamos que hacer nada.
Era un entorno muy cómodo.
Pero al nacer, la situación cambió drásticamente.
Cortaron el cordón umbilical y tuvimos que aprender a respirar por nosotros mismos.
Puede que tuviéramos líquido en los pulmones, y tuvimos que expulsarlo para poder hacer una primera inspiración.
Que sobreviviéramos o no dependía de esas primeras respiraciones.
De ahí procede nuestro miedo originario.
Queremos sobrevivir.
Cuando somos un tierno bebé, tenemos brazos y pies, pero no podemos usarlos.
Necesitamos que alguien nos cuide.
Con el miedo originario llega el deseo originario. Tenemos miedo a que nos dejen solos y a la vez queremos sobrevivir.
Aunque finalmente nos convertimos en adultos, el miedo y el deseo originarios siguen estando presentes.
Miedo y deseo tienen la misma raíz: tememos morir, y por eso deseamos.
Deseamos que alguien esté ahí para ayudarnos a sobrevivir.
Esperamos en todo momento que esa persona llegue, nos ayude, nos proteja.
Sentimos que seguimos estando indefensos, que no tenemos medios para sobrevivir por nosotros mismos.
Necesitamos a otra persona.
Si lo analizamos en profundidad, nos damos cuenta de que todo deseo es una prolongación de ese deseo originario.
Al no haber reconocido el deseo del niño interior, nuestro deseo es imposible de satisfacer.
Queremos una nueva relación, o un nuevo empleo, o más dinero.
Pero una vez conseguimos todo eso, no lo disfrutamos.
Surge un deseo tras otro,nunca nos detenemos.
Saber que tenemos suficiente
Buda habló de la práctica del samtusta, es decir, reconocer que reunimos suficientes condiciones para ser felices aquí y ahora.
No necesitamos nada más.
Samtusta se refiere a la comprensión de que el ser humano se satisface con poco.
Cuando reconectamos con nosotros mismos en el momento presente, consideramos todas las condiciones de felicidad que reunimos y podemos descubrir que hay más que suficiente para que seamos felices aquí y ahora.
Tenemos que dejar de perseguir cosas porque, aunque consigamos el objeto de nuestro deseo, no seremos felices y seguidamente querremos ir tras otra cosa.Si nos sentimos lo suficientemente seguros, es posible no tener más deseos.Ya tengo bastante con mi casita.
No necesito una más grande.
Tengo muchas ventanas, y el paisaje es muy hermoso.
Reunimos muchas condiciones para ser felices ahora; no necesitamos correr hacia el futuro para conseguir algo más.
Con lo que tenemos nos basta.
Una vez adoptamos ese estilo de vida, nos convertimos de inmediato en una persona feliz.
¿Cómo podemos adoptar esta sabiduría en nuestra vida moderna?Mucha gente sigue creyendo que solo podemos ser felices si tenemos mucho dinero y poder. Si miramos a nuestro alrededor, vemos a muchas personas con mucho dinero y poder, y aun así sufren un terrible estrés y una profunda soledad.
En efecto, el poder y el dinero no son la respuesta.
Tenemos que educarnos en el arte de vivir conscientemente.

-Thich Nath Hanh

 

 

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