
«No te quedes en mi tumba y llores por mí
No te pares en mi tumba a llorar
No estoy ahí.
No duermo.
Soy mil vientos que soplan.
Yo soy los destellos de diamante en la nieve!
Yo soy la luz del sol sobre el grano maduro.
Soy la suave lluvia otoñal.
Cuando te despiertas en el silencio de la mañana
Soy la prisa veloz y edificante
De pájaros tranquilos volando en círculos.
Soy las estrellas suaves que brillan en la noche.
No te pongas en mi tumba y llores;
No estoy ahí.
Yo no morí.»
-Mary Elizabeth Frye
