.tan bella como inalcanzable

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En 1800 Jaques-Louis David hizo el retrato de Madame Récamier que hoy se luce en la sección de pintura francesa del Museo del Louvre, en París.

“Una cinta amansa el indomable movimiento de unos cabellos leonados y la equilibrada distribuición de los rasgos hace pensar en un ser andrógino que bien podría ser un joven ciudadano de la Antigua Roma, con su atuendo clásico y su gestualidad reposada. Pese a ello, se trata de una muchacha que fué considerada una de las mujeres más hermosas de su tiempo.
Nacida en Lyon en 1777, Jean Francoise Julie Adélaide -o Juliette- fué hija de un abogado y a los quince años se casó con el mercader Jacques Récamier, veintisiete años mayor que ella.
Su hierática belleza apenas si le deparó un matrimonio por conveniencia en el que ambas partes pactaron no tener relaciones íntimas. Las razones por las que accedió a un enlace sin amor nunca han sido develadas, y aunque atrajo a un gran número de admiradores siempre se rehusó a involucrarse afectivamente con otra persona.
Eligió, acaso con amargura, el cultivo de la soledad y se limitó a desempeñar el papel de anfitriona en veladas culturales que reunían en su salón a escritores como Francois-René de Chateaubriand, Víctor Hugo y Honoré de Balzac.
El retrato de Madame Récamier que su amigo Jacques-Louis David plasmó en 1800 la muestra a los veintitrés años, reclinada en una poltrona y luciendo un vestido blanco de corte imperial. Su cabello está arreglado al estilo clásico y sus pies descalzos desbordan el atuendo. Está inclinada sobre dos cojines redondos en los que apoya su codo izquierdo, mientras su brazo derecho descansa en su muslo. El mobiliario hace pensar en una pequeña embarcación a punto de zarpar y la caída del vestido remeda un velamen que todavía no se ha desplegado.
Nacido en París el 30 de agosto de 1748 , David fué no sólo un genial representante del clasisismo francés sino también un ser dotado de un oportunismo político inigualable.
Pintó para la corte de los Borbones y luego se convirtió en partidario de la Revolución y del implacable Robespierre. Se infiltró en el círculo íntimo de Napoleón Bonaparte, cuyo retrato realizó en incontables oportunidades. Sin embargo, su arribismo no fué infalible: con el retorno al poder de los Borbones cayó en desgracia y quedó atrapado en un aislamiento irremontable. Se exhilió en Bruselas, donde la muerte lo sorprendió en 1825.
Sobre la retratada escribió Lucién Bonaparte: “Un encanto invisible vela incluso tu indiferencia. Robas mi esperanza, pero este rechazo se mezcla con tanta gracia de tu parte”. La inaccesible musa de David murió en 1849.

Fuente: Transcripción de “Las mujeres más bellas de la pintura”

.Jacques-Louis David (1748-1825) Pintó a su amiga Juliette Récarnier, de 23 años. Considerada una de las mujeres más hermosas de tu tiempo, su retrato es un referente del Clasisismo francés.

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