.las cartas más apasionadas del mundo-Conquistadoras I

young_napoleon_bonaparte

“No he mirado ni admirado a otra
más que a usted. Deme
contestación rápida para calmar
el impaciente ardor.”
-Napoleón Bonaparte

En 1807 Napoleón se prendó de María Walewska, virtuosa dama húngara a quién al final un pueblo entero pedía que se entregara para salvar su país.
Ésta fué la primera misiva que dirigió el deslumbrado corso a María:

“No he mirado ni admirado a otra más que a usted, ni deseo a otra más que a usted. Deme contestación rápida para calmar el impaciente ardor de
N.”

María se indignó y pidió a su sirvienta que le dijera al príncipe Poniatowski, que esperaba en la puerta: “No hay contestación”.
Walewska se negaba a responder los billetes amorosos de Napoleón y Polonia se desesperaba. Finalmente, en interés de la patria, algunos de los personajes más representativos enviaron una vergonzosa e hipócrita carta a María:

El pueblo de Polonia a María Walewska
“Señora: las pequeñas causas producen a veces grandes efectos. En todo tiempo han tenido las mujeres gran influencia sobre la política del mundo. La historia de los tiempos más remotos, como la de los modernos, nos atestiguan esta verdad. Mientras los hombres estén dormidos por las pasiones, las señoras serán una de las potencias más temibles.
De haber sido un hombre hubiera usted dado su vida por la digna y justa causa de la patria. Siendo mujer no la puede usted defender exponiendo su cuerpo por oponerse a su naturaleza. Pero en cambio hay otros sacrificios que usted puede hacer y que debe imponerse aún a costa de su repugnancia.
¿Cree usted que Ester se entregó a Asuero por un sentimiento de amor? El terror que le inspiraba hasta caer desmayada ante su mirada ¿no es una prueba de que no se unió a él por amor?
Ella se sacrificó para salvar a su nación y tuvo la gloria de salvarla.
Ojalá podamos decir otro tanto para gloria y dicha de usted.
¿Acaso no es usted esposa, madre, hermana e hija de celosos polacos, que forman todos con nosotros el núcleo nacional cuya puerza o puede aumentar más que con el número y la unión de los miembros que lo componen? Pues sepa usted, señora, lo que un hombre célebre, un santo y piadoso eclesiástico, Fénelon, en fin, ha dicho: ‘Los hombres que gozan de toda autoridad en público, no pueden con sus deliberaciones establecer un bien efectivo si las mujeres no los ayudan a ejecutarlo’. Escuche usted esta voz unida a la muestra para gozar de la dicha de veinte millones de hombres.”

Napoleón, como puede verse en sus cartas a su amada y esquiva Josefina, era un artista componiendo mensajes amorosos. Sabía ser romántico y sugerente, pícaro y tierno como vemos en esta carta, pero Maria no era una destinataria receptiva. La falta de escrúpulos de él la vemos en el inevitable chantaje al que la somete al final.

Napoleón Bonaparte a María Walewska
1807
“Hay momentos en que pesa demasiado la grandeza, y eso es lo que experimento yo ahora. ¿Cómo satisfacer la necesidad de un corazón enamorado que quisiera correr a vuestros pies y se encuentra impedido por el peso de altas consideraciones que paralizan el más ardiente de sus deseos? ¡Ah, si vos quisiérais!… Nadie más que vos puede quitar los obstáculos que nos separan. Mi amigo Duroc os facilitará los medios.
¡Oh! ¡Acudid! Todos vuestros deseos serán satisfechos. Amaré aún más a vuestra patria cuando os hayáis compadecido de mi pobre corazón.
N. ”

La última carta de conquista de Napoleón a María Walewska antes de conseguirla, enviada después de que ella rechazara sus avances y se pusiera a llorar, indignó a la mujer ya que contenía unas flores de invernadero mezcladas con ramas de laurel y unas joyas. Tanto la carta como los regalos eran una demostración de su poderío:

“Maria, mi dulce María, mi primer pensamiento es para tí, mi primer deseo es volverte a ver. Volveras, ¿no es verdad? Así me lo has prometido. Si no el Águila volverá a tí. Te veré en la comida; así lo dice el amigo. Dígnate a aceptar este ramillete y que sirva de lazo misterioso que nos una secretamente entre el gentío que nos rodea. Expuestos a las miradas de la muchedumbre, podremos entendernos.
Cuando mi mano oprima mi corazón, sabrás que está ocupado enteramente de tí, y para responder tú oprimirás tu ramillete. Ámame, mi linda María, y que tu mano no deje jamás tu ramillete.
N. ”

[Una victoria vergonzosa
El marido de María andaba medio despistado e insistía, sin sospechar las intenciones de Napoleón, para que su mujer acudiera a comidas y actos sociales varios. Napoleón seguía acosando a la mujer y los que la rodeaban la presionaban para que salvara a su patria entregándose. Finalmente, ella accedió a encontrarse con él.
Sin embargo, cuando Napoleón intentó un avance se puso a llorar. Él la dejó marchar, aunque hizo prometerle que volvería a la noche siguiente.
Durante la cena, Napoleón montó en cólera (uno de sus trucos preferidos para conseguir sus fines) y, destrozando un reloj a pisotones, gritó: “Así trataré a Polonia si rechazas mi amor”.
De la impresión, ella se desmayó y Napoleón aprovechó aquel desmayo para conseguir sus fines. Cuando volvió en sí, dijo que le perdonaba y repitieron con ella consciente. A partir de entonces María vivió con Napoleón pero éste jamás cumplió sus promesas de liberar Polonia.]
-Selección de Alicia Misrahi

10 pensamientos en “.las cartas más apasionadas del mundo-Conquistadoras I

  1. Iba a protestar (montaba en cólera interiormente) hasta que leí que repitieron con ella consciente. Ahhh bué… entonces, los preliminares quedan en anécdota y el amor vence obstáculos.
    Saludos desde la tarde tibia.

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