.intimar con el miedo

.intimar con el miedo

“EMBARCARSE EN EL CAMINO ESPIRITUAL es como meterse en un bote muy pequeño y aventurarse en el océano en busca de tierras desconocidas.
Cuando practicamos de todo corazón nos sentimos inspirados, pero antes o después acabamos encontrándonos con el miedo.
Pensamos que al llegar al horizonte estaremos en el fin del mundo y nos caeremos al vacío.
Como todo explorador, nos sentimos atraídos a descubrir lo que nos está esperando ahí fuera, sin saber aún si tendremos el valor
necesario para hacerle frente.
(…) El miedo es una experiencia universal; lo sienten hasta los insectos más pequeños.
Cuando vamos chapoteando entre los charcos que quedan tras la bajada de la marea y acercamos el dedo a los cuerpos suaves y abiertos de las anémonas, podemos ver cómo se cierran.
Lo mismo les ocurre espontáneamente a todos los demás animales.
Sentir miedo cuando nos enfrentamos a lo desconocido no es algo terrible; más bien es una parte integral del hecho de estar vivos y que todos compartimos.
Reaccionamos ante la posibilidad de encontrarnos con la soledad, con la muerte, ante la posibilidad de no tener nada a lo que agarrarnos.
El miedo es una reacción natural al acercarse a la verdad.
Pero si nos comprometemos a quedarnos donde estamos nuestra experiencia se vuelve muy vivida; las cosas se ven muy claras cuando no hay escape posible.
La impermanencia se vuelve algo vivido en el presente, y lo mismo ocurre con la compasión, el coraje y la capacidad de maravillarse.
Y también con el miedo.
De hecho, cualquiera que esté en el límite de lo desconocido, plenamente en el presente sin punto de referencia, experimenta la ausencia de base o fundamento, de un lugar donde agarrarse.
Cuando nuestra comprensión se hace más profunda descubrimos que el presente es un lugar muy vulnerable, lo que puede ser una experiencia absolutamente enervante y al mismo tiempo absolutamente tierna.
Cuando empezamos nuestra exploración, tenemos todo tipo de ideales y expectativas.
De lo que estamos hablando es de llegar a conocer el miedo, de familiarizarnos con él, de mirarle directamente los ojos; no como una forma de resolver los problemas, sino como una manera de deshacer completamente las viejas maneras de ver, oír, oler, saborear y pensar.
Los descubrimientos que experimentaremos mediante la práctica no tienen nada que ver con ninguna creencia.
Tienen mucho que ver con tener el coraje de morir, el coraje de morir continuamente.
Las instrucciones sobre la conciencia del momento, la vacuidad o el trabajo con la energía apuntan hacia el mismo hecho: estar en el sitio justo nos deja clavados, clavados al punto del espacio y del tiempo en el que nos encontramos.
Cuando nos detenemos allí mismo y no expresamos ni reprimimos, no nos culpamos ni culpamos a los demás, nos encontramos frente a una pregunta abierta que no tiene respuesta conceptual.
También nos encontramos con nuestro corazón. ”

-Pema Chödron – Cuando todo se derrumba

 

 

 

6 pensamientos en “.intimar con el miedo

  1. No encuentro palabras ahora mismo para expresar lo que me habéis hecho sentir con este escrito
    Ni las quiero buscar.
    Recibir regalos de vos es algo que ya me produce naturalidad y una dosis infinita de gratitud y ternura.
    Gracias entonces y muchos besos.
    Os reblogueo.
    Feliz día Mariposa! 🙂

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