.cartas desconocidas de Julio Cortázar-El Jazz y la Poética

.cartas desconocidas de Julio Cortázar-El Jazz y la Poética

“Entre los ‘jazzmen’ negros no hay autores
ni ejecutantes, músicos e intérpretes.
Todos ellos son músicos.”

-Julio Cortázar.

“El jazz tiene suma importancia para la comprensión poética de Cortázar, lo mismo que el elemento lúdico y el amor. Es una suerte de vía de acceso hacia otra realidad más plena en la que el jazz puede ser un signo.
El jazz va penetrando en los intersticios cortazariano porque en verdad es una pasión de Cortázar. Quién lo acompañó en los secretos del jazz desde su primer encuentro en el Colegio Nacional de Bolívar fué Mercedes Arias, que poseía una rica discoteca y compartía con sus hermanos esta afición.
Hay en las cartas como el ‘lector cómplice’ podrá comprobar, numerosas referencias al jazz, a intérpretes y figuras famosas del ‘hot’ jazz, e incluso invitaciones para escuchar discos.
Todo ello va a reiterarse en su obra posterior, principalmente en ‘Rayuela’, donde podría advertirse un ritmo característico del nuevo estilo Be Bop notable por la disonancia y la interpretación al unísono. Figuras de primer plano del Be Bop fueron Thelonius monk (piano) y Charlie Parker (saxo alto), ambos presentes en la novela. Lo mismo se advierte en alguno de sus cuentos.
Que el jazz ocupa, como el juego, un lugar preponderante en la obra de Cortázar lo atestiguan las vueltas y más vueltas en redor de un tema. El lector se ve envuelto en un ritmo acaracolado como las variaciones de esa música.
En esta carta, de Diciembre de 1939, agradece el envío de ‘Rockin´ Chair’:

“Ya lo sé de memoria, cosa sorprendente, porque jamás puedo recordar una letra. Los atardeceres de Chivilcoy me han sorprendido más de una vez compitiendo con Hoagy Carmichael. Todavía no he comprado discos nuevos de jazz, salvo uno de la orquesta negra de Spike Hughes, que es excelente. Se llama ‘Air in D Flat’ y ‘Sweet Sorrows Blues’…”

En la carta del 18 de Julio de 1940 vuelve a hablar de ‘Rockin´ Chair’ cantado por los Mills Brothers, en el inglés que él manejaba por ese tiempo:
“I am hungry of run like a wild cat to Buenos Aires just because there four black boys called Mills.
Can you explain me ‘resurrection’ of John Mills, the eldest one? I was sure he was dead. I read it! The papers (about three years ago) were full of news about. They told that ´the old man´ was talking John´s place. And now -I´ve been looking the snapshots in the Puerto.. They´re just- four boys and a guitar! Jeepers Creepers!”
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(“…Estoy ansioso de correr como un gato salvaje a Buenos Aires simplemente porque hay cuatro jóvenes negros llamados Mills.
¿Puede usted explicarme la ‘resurrección’ de John Mills, el de mayor edad? Estaba seguro de que había muerto. ¡Lo lei! Los diarios (hace unos tres años) estaban llenos de noticias sobre eso. Decían que ‘el viejo’ iba a tomar el lugar de John. Y ahora he estado mirando las instantáneas en el Puerto. ¡Son precisamente cuatro jóvenes y una guitarra! ¡Jeepers Creepers!”)

Le pregunta si va a ir a escucharlos. Teme que sean menos grandes que en su concepción de ellos. En una continuación de la misma carta, escrita en su casa materna, agrega:

“I found out the Mill´s mistery. Poor John is really dead. Yesterday I heard a record: Rockin´ Chair. How sad was the voice of that boy, saying: ´Send me down, send me down, sweet charriot, for the end of my troubles I see- Aren´t we romantics?”
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(“…He encontrado la solución al misterio de los Mills. El pobre John está realmente muerto. Ayer escuché un disco: Rockin´ Chair. Qué triste era la voz de aquel muchacho, diciendo:
´Llévame hacia abajo, llévame hacia abajo, dulce carruaje, porque veo el fin de mis problemas.”

Y más adelante:

“Acabo de escuchar a los Mills Brothers. You see, the boys are the strongest note (por lo repetida) in this letter. (Rather a blue note, don´t you think?) Los escuché por LR4. Me gustó ´Just a kid named Joe´ pariente cercano de ´Shoe-shine boy´, que ellos cantan también admirablemente. The boys are amazing. John must be satisfied, now, in his heavenly place, near ´de Laws´, in the green pastures”. “No sé nada más bello, más hondo, más mío, que el folklore y la religión -lo cual es la misma cosa- negroamericanos.”
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(“Acabo de escuchar a los Hermanos Mills. Ya ve, los muchachos son la nota más fuerte (por lo repetida) en esta carta. Los escuché… Los muchachos son sorprendentes. John debe estar satisfecho, ahora, en su lugar celestial, cerca del Señor, en las verdes praderas”.

El 9 de Septiembre de 1940, después de valiosas consideraciones sobre literatura y los estudios literarios, da un salto al inglés y a los Mills Brothers y al entusiasmo que en ellos suscitan: “Ud. acierta -le dice en inglés- parece un sueño, un sueño que se ha ido”.
Hace una referencia al ángel Gabriel encarnado en la tía de Mercedes; seguramente ella la ha invitado a escucharlos:

“You see, the darkies love Gabriel more than any other angel, because he´ll guide them some day to the Green Pastures.”
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(“Usted ve, los negros aman a Gabriel más que a ningún otro ángel, porque él los guiará algún día a las Verdes Praderas.”)

Más adelante, después de un comentario sobre la mitología negra de Cuba, vuelve a los Mills Brothers y sus canciones negras que le hacen pensar en los caligramas. Nombra las canciones: ‘Solitude’, ‘Imagination’, ‘Sleep in the deep’, ‘Let´s dance’, ‘Julius Caesar’, ‘I have a dream, dear’, ‘Tell me your dream, dearm, and I shall tell you mine’.
En la misma carta menciona a Marian Anderson con su canción ‘I know the Lord layed his hand on me’.

El jazz para Cortázar tiene la misión de desenmascarar la realidad, sin embargo es una forma de ilusión, una irrealidad, ‘parece un sueño’.
Pero no sólo esporádicamente se dio en la década del 40 la atracción por el jazz. En una carta del 25 de Agosto de 1941 le anuncia a su amiga un ensayo sobre ‘la lección del jazz’:

“Pensando en Rilke y en Toscanini (don´t jump!) escribí hace unos días algunas páginas que le enviaré tan pronto como las copie a máquina. Allí se habla del idioma poético y del musical, del creador y del intérprete. Y, aunque a algunos amigos míos les parezca escandaloso, yo sé que a usted le alegrará el ver en esas páginas una justa gratitud a lo que yo llamo ‘la lección del jazz’. ”

Para Cortázar el jazz no sólo constituye un tema, un leit motiv, fundamental, sino que equivale a un lenguaje modelo para el lenguaje literario, ‘un parámetro de creación artística’.
En “Melancolía de las maletas’, incluído en ‘La vuelta al día’… Cortazar habla de los ‘takes’, o sea de las grabaciones de un mismo tema en el curso de una sesión fonográfica, de las cuales, una, la mejor, constituirá el disco para poner a la venta. Cortázar dice que ‘lo mejor de la literatura es siempre ‘take’, riesgo implícito en la ejecución’. ‘Yo no quisiera escribir más que takes’. El jazz y la literatura aparecen así como dos modalidades de un mismo lenguaje.
El jazz se convierte en un motivo recurrente, que funde aspectos dispares y concilia aquello que parece irreconciliable, explorando el espacio y rompiendo la envoltura de la apariencia. En literatura el lenguaje opera de la misma manera, cambia y reordena el mundo en una especie de bricolage que altera la fisonomia antigua de las cosas.
Cortázar, después de escribir Rayuela, en que tantas muestras ya ofrecido del jazz, va a escribir, imitando a Julio Verne en el título, ‘La vuelta al día en ochenta mundos’, que a su vez presenta una rica gama de motivos sobre el jazz. El texto se abre con el ensayo ‘Así se empieza’. Le debe a Lester Young la libertad de alterarlo sin ofender la saga planetaria de Phileas Fogg:

“Una noche en que Lester se llenaba de humo y lluvia la melodía de ‘Three little words’, sentí más que nunca lo que hace a los grandes del jazz, esa invención que sigue siendo fiel al tema que combate, transforma e irisa. ¿Quién olvidará jamás la entrada imperial de Charlie Parker en ‘Lady, be good’?…”

Como vemos, él inaugura su libro bajo la éguida del jazz. Percibe claramente que la literatura está unida con hilos invisibles del jazz:
“…Sucede además que por el jazz salgo siempre a lo abierto, me libro del cangrejo de lo idéntico para ganar esponja y simultaneidad porosa, una participación que en esa noche de Lester era un ir y venir de pedazos de estrellas, de anagramas y palindromas que en algún momento me trajeron inexplicablemente el recuerdo de mi tocayo y de golpe fueron Passepartout y la bella Aouda, fué la vuelta al día en ochenta mundos porque a mí me funciona la analogía como a Lester el esquema melódico que lo lanzaba al reverso de la alfombra donde los mismos hilos y los mismos colores se tramaban de otra manera…”

-Mignon Dominguez

6 pensamientos en “.cartas desconocidas de Julio Cortázar-El Jazz y la Poética

  1. San Telmo es mi barrio hace 25 años, barrio para andar, para caminar. si Woody conociera San Telmo y sus locas…(y un serio profesor puede ser una loca en San Telmo…)
    Gracias Gabi
    Te quiero mariposin

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