.las cartas escogidas de los grandes compositores- ante la adversidad III

.las cartas escogidas de los grandes compositores- ante la adversidad III

“Demasiado para lo que he hecho,
demasiado poco para lo que hubiera podido hacer.”

W.A. MOZART

Según Constanze, esta breve nota fué escrita en el reverso de una nómina imperial por los míseros honorarios de Mozart como Kammermusicus. El mensaje resume la cruda situación de aquel período extremo de su vida, agobiado, sobre todo, por problemas de salud y económicos. Estos apuros parecen inconcebibles en alguien que produjo a destajo obras que habrían de sostener en el futuro a un sinnúmero de intérpretes, escritores, musicólogos, críticos, maestros, gerentes, escenógrafos, cineastas y compiladores de cartas. Chocante. Hoy, algún amigo bienintencionado le diría que debería haber sabido hacerse más marketing.
¿Se avanzó a su tiempo cuando, alejándose del autoritarismo imperante en la corte de Salzburgo que tantos músicos -incluido su padre- acataban sin rechistar, se convirtió en uno de los primeros free-lance de la historia? Tal vez. Aún asi, no dejó de buscar otro puesto digno de su genio, ya fuera por las diversas ciudades alemanas que visitó, en una corte imperial monopolizada por Salieri y su camarilla, o, al final de su vida, como organista de la catedral de Viena. Con gran parte de la aristocracia y la alta burguesía, de la que al fin y al cabo siguió dependiendo, trabó una buena relación de amistad y hermandad (muchos de sus miembros estaban afiliados, como él, a la masonería), pero su patrocinio se fué desvaneciendo con los años. Sólo el éxito de La Flauta Mágica, obtenido en un teatro popular y, por lo tanto, al margen de aquellos círculos, podía pronosticar un cambio sustancial que ya no pudo disfrutar. No era aún el momento de vivir como después lo harían muchos artistas y, actualmente, profesionales de todo tipo.
Por todo ello, son patéticas las cartas a su amigo y compañero de logia Michael Puchberg. Se calcula que, en total, éste le hizo llegar la suma de 1.500 florines de la época y después siguió ayudando a Constanze. Si bien ella pudo retornarle los préstamos, de poco le sirvió a Puchberg: nuestra irónica rueda se lo llevó también a la ruina…

Viena, 12 de julio de 1789
“Queridísimo, amadísimo amigo y dignísimo H.O. (1):
Estoy en una situación que no desearía ni a mi peor enemigo; y sui usted, queridísimo amigo y hermano, me abandona, estaré infortunada e inocentemente perdido junto a mi pobre mujer enferma y mi hijo. Ya la última vez, cuando estuve en su casa quise descargar mi corazón ¡pero no tuve corazón para ello!, ni lo tendría ahora. Sólo temblando me atrevo a hacerlo por escrito. Y tampoco por escrito me atrevería si no supiera que usted me conoce, sabe cuáles son mis circunstancias y está totalmente convencido de mi inocencia, en lo que se refiere a mi situación infortunada y sumamente triste. ¡Oh Dios, y en lugar de darle las gracias le vengo con nuevos ruegos! En lugar de pagar, nuevas peticiones. Si conoce usted bien mi corazón, tiene que comprender muy bien mi dolor al hacerlo. No necesito repetirle que a causa de esta infortunada enfermedad me he visto impedido para obtener cualquier ganancia; pero tengo que decirle que, sin tener en cuenta mi miserable estado, me decidí a dar en mi casa conciertos por suscripción, para poder sufragar al menos los gastos en estos momentos tan grandes y habituales, porque estaba plenamente convencido de que usted esperaría amigablemente; sin embargo tampoco eso conseguí. Por desgracia mi destino, aunque sólo en Viena, me es tan adverso, que no puedo ganar nada, haga lo que haga. He hecho circular durante 14 días una lista ¡y el único nombre que hay en ella es el de Swieten! (…)
Le pagaré toda la suma con los intereses que quiera, y me declararé además deudor suyo durante toda la vida, lo que por desgracia tendrá que ser eternamente, ya que nunca estaré en condiciones de agradecerle suficientemente su amistad y su cariño. Gracias a Dios, ya está: ahora lo sabe usted todo. No tome a mal mi confianza en usted y piense que sin su apoyo el honor, la tranquilidad y quizá la vida de su amigo y hermano se perderán. Eternamente su reconocidísimo servidor, verdadero amigo y hermano
W.A.MOZART.

¡Ay Dios! ¡Casi no puedo decidirme a enviar esta carta! ¡Y sin embargo tengo que hacerlo! si no se hubiera producido esa enfermedad, no me vería obligado a ser tan desvergonzado con mi único amigo. Y sin embargo confío en su perdón, porque usted conoce lo bueno y lo malo de mi situación. Lo malo es momentáneo, pero lo bueno, cuando desaparezca este mal, será sin duda de duración. ¡Adieu! ¡Perdóneme por amor de Dios, perdóneme al menos! ¡Adieu!…”

[.a finales del siglo XVIII e incluso a principios del XIX, cuando un concierto tenía lugar al margen de una institución política, aristocrática o religiosa, la organización y producción del mismo corría a expensas del autor. Éste, además, solía actuar en calidad de solista o director. La llamada suscripción consistía en la financiación del proyecto con una aportación económica que se debía realizar con antelación, y éste se podía llevar a cabo si había un número suficiente de personas inscritas en “la lista”, tal como menciona la carta. Con la edición se utilizaba un método similar, por lo que la mayoría de obras circulaban en partituras manuscritas realizadas por copistas.
El mineralista, diplomático y compositor aficionado Gottfried van Swieten (1730-1803), ocupó varios cargos en la corte vienesa. Perteneciente a la masonería, como Mozart y Puchberg, cayó en desgracia en la época del emperador Leopoldo, hermano y sucesor de José II, cuya política represiva terminó con el período de tolerancia de su antecesor. Después de la muerte de Wolfgang, también apoyó económicamente a Constanze y a sus hijos.
Con él, la expresión aficionado a la música se queda corta. Además de ser un incondicional del compositor (más tarde lo sería de Beethoven), le dió a conocer la obra de Bach y Haendel, constituyéndose en el impulsor de su recuperación para el gran público.]

(1) H.O.: Hermano de Orden

-Selección y texto de Rafael Esteve

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