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 Viajar en la energía de la bondad

Durante las dificultades, la gente a menudo me pide consejo. Se sienten desestabilizados y dispersas. A menudo son atrapados en examinar quiénes son, cómo es el mundo, y cómo encajan en él. Están cuestionando su comprensión, así como su compromiso de actuar en el mundo como un verdadero profesional. Parecen esperar que sea capaz de ofrecerles algún antídoto secreto o recurso para hacer su dificultad más fácil, ya que les ha vaciado de fuerza vital. En las enseñanzas budistas esta fuerza de vida se llama caballo de viento (lungta en tibetano). Lungta es la energía ilimitada de la bondad fundamental. La bondad esencial es el secreto fundamental en cualquier situación y es algo que ya poseemos. Nos ponemos en contacto con ella a través de la práctica de la meditación. Todos los días tenemos que contemplar nuestro estado de vigilia. Entonces tendremos la confianza para subirnos a nuestro caballo de viento y montarlo por la vida con alegría y deleite. Así es como llegamos a ser los reyes y reinas de nuestra propia vida. La belleza de la meditación es la que nos da la experiencia directa del descubrimiento del Buda de que el sufrimiento surge de la incomprensión básica de que el yo es una entidad sólida. Esta base nos prepara para la posibilidad real de encontrar nuestra propia bondad básica y subirnos al caballo de viento. El Budismo Shambhala se basa en mantener una breve práctica diaria constante sobre los altibajos, flujo y reflujo,  crecimiento y decrecer de nuestras vidas ordinarias. Esta es la manera de aprender que nada es sólido. Debido a que estar atrapados en una situación difícil puede sentirse muy sólido, la práctica de la meditación es la preparación ideal para los tiempos difíciles y podemos utilizar este tipo de situaciones para ganar fuerza. Cuando la gente habla de los budistas, dice que creemos en la impermanencia, el sufrimiento y la ausencia de ego. Sabemos que la impermanencia y el sufrimiento son las marcas de identidad de nuestra
vida, por supuesto, pero no es que los querramos. No somos tontos. Al igual que todos los demás, queremos alegría y felicidad. La base del budismo es que la apreciación de ciertas verdades acerca de la existencia nos permite vivir nuestra vida con alegría, fuerza y ​​dignidad. Por ejemplo, sabemos que la felicidad no viene de pensar solo en nosotros mismos, porque a través de la meditación lo hemos visto. Todo nos lleva a conocer la bondad fundamental de una mente iluminada. Es la mente más ligera que podríamos tener porque ya no está cargando con el concepto de”Yo” Vivir sin el concepto de”yo” libera espacio en el corazón del que podemos generar de forma natural el amor y la compasión por los demás. La mente iluminada es la mejor mente que podemos tener, no en un sentido intelectual, sino en el sentido de traer beneficio a los demás y alegría a nosotros mismos. Cuando confiamos en la bondad fundamental, podemos tener una perspectiva de nuestra propia situación. Podemos decir,”Estoy” haciendo un viaje. Esta vida es interesante. Muchas cosas van a suceder, pero no estoy apegado a los  acontecimientos que están sucediendo. Soy un individuo concentrado en amar y cuidar. ¿Cómo voy a acceder a ese amor y cuidado, expandirlo y generarlo en los demás?” Así podemos empezar a ver la situación de los demás. En estos días una de mis frases favoritas es "Si quieres ser infeliz, piensa en ti mismo. Si quieres ser feliz, piensa en los demás” Hacemos lo posible para ser felices; pero acabamos de haciéndolo de la manera equivocada. Cuanto más pensamos en nosotros mismos, más dolor e infelicidad sentimos. Cuando empezamos a pensar en los demás, hay alegría, hay apertura, y por sobre todo, tenemos paz mental. Esta es una perspectiva valiente. Esto significa que a partir de ahora hasta que alcancemos la iluminación, podemos actuar en servicio de la
felicidad de los demás. Podemos levantarnos por la mañana y pensar, “Es un día maravilloso. Tengo todo este día para dedicarme a servir a todos los seres”. Sólo por tener esta intención, ampliamos   nuestro punto de vista y suavizamos nuestro futuro. Si se siente imposible o abrumador, como si fuéramos a ser aplastados bajo la inmensidad de este planteamiento, podemos recordar que esta mente iluminada es más grande que el”yo”. Lo logramos despertando la energía del caballo de viento.  Nos montamos en nuestro caballo de viento en nuestra práctica de meditación para tener estabilidad,  laridad y fuerza. Montamos en nuestro caballo de viento en la vida cotidiana también, para extender al servicio a los demás nuestros progresos. Si estamos bien entrenados,
este enfoque facilitará las dificultades que podamos encontrar. Cuando vivimos la vida en servicio solo a nosotros mismos, debilitamos lungta, disminuimos el caballo de viento o bondad esencial. ¿Cómo podemos evitar debilitarlo? Mediante la meditación, lo que
significa  familiarizarse con esa bondad, la bondad fundamental”. A partir de allí cultivamos nuestra compasión, nuestro amor, nuestra sabiduría, que se quiebra fácilmente en los momentos difíciles. Una meditación regular tiene el poder de conectar con nuestro estado de alerta mientras vivimos nuestras vidas. Cuando no lo hacemos, ¿qué es lo que estamos pensando? Estamos pensando en nosotros mismos, nuestra propia seguridad, nuestras propias necesidades. Obviamente, necesitamos pensar sobre el comer, vestirnos y abrigarnos. Pero más allá de eso, si seguimos pensando sólo en nosotros mismos al relacionarnos con la vida, nuestro círculo se vuelve muy pequeño.
Nuestro enfoque en nuestra propia vida se vuelve tan fuerte que empezamos a ignorar otras cosas. Conectar con la bondad básica nos permite mirar más allá de nosotros
mismos y pensar en los demás, y alimentar el “caballo de viento”. Nos permite extenderlo a ellos. Si nos sentimos desanimados o deprimidos, podemos visualizar un caballo que corre a través de una hermosa pradera para estimular un sentido de poder. Nos da ligereza y levedad, como si todo fuera posible. Esa imagen estimula una fuerza vital muy potente en nosotros. Eso es caballo de viento. Siempre tenemos la oportunidad montarnos a él aquí y ahora. Hay muchos detalles prácticos, pero este viaje comienza con la actitud básica de pensar en los demás. Todos nosotros podemos generar esta intención en nuestra propia forma particular. Vamos a empezar conectando con la bondad básica, no mañana, sino hoy. Al descubrir esta cualidad en nosotros mismos y verla en otros, podemos crear un ambiente sano para todos, incluso en tiempos difíciles. Esto no tiene por qué ser abrumador. Podemos empezar por observar nuestra propia
vida y ver lo que podemos hacer, un paso a la vez. Tenemos una cantidad limitada de tiempo en la Tierra, y cada día debemos apreciar lo que somos y lo que tenemos. Somos seres humanos inherentemente despiertos. A través de la meditación podemos descansar en la bondad básica y despertar la motivación de un guerrero bodhisattva, lo que  significa no estar tan obsesionados con nosotros mismos y pensar en los demás.
Podemos elevar nuestro caballo de viento, lo que trae salud y deleite. Ser humanos es lo que nos da esta oportunidad, por lo que vamos a hacer lo mejor posible con disciplina, humor y coraje.”

Tomado de: https://shambhalatimes.org/2015/08/17/windhorse/

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