.cartas de Juliette Drouet y Victor Hugo

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M. Leschenko©

 

“Deseo, deseo infinito, luz de primavera, tus ojos, el mar.

Vivo para amarte y te amo para que vivas “.

—Juliette Drouet a Victor Hugo, 4 septiembre 1853

 

7 de marzo de 1833. Carta de Hugo a Juliette

“Te amo, mi pobre angelito, bien lo sabes, y sin embargo quieres que te lo escriba. Tienes razón. Hay que amarse y luego hay que decírselo, y luego hay que escribírselo, y luego hay que besarse en los labios, en los ojos, en todas partes. Tú eres mi adorada Juliette.

Cuando estoy triste pienso en ti, como en invierno se piensa en el sol, y cuando estoy alegre pienso en ti, como a pleno sol se piensa en la sombra. Bien puedes ver, Juliette que te quiero con toda mi alma. Tienes el aire juvenil de un niño, y el aire sabio de una madre, y así yo os envuelvo con todos estos amores a un tiempo.

Besadme, bella Juju!”

Noviembre de 1834 Carta de Juliette a Hugo

“Mi querido muy amado he aquí una carta muy corta por la forma y muy larga por el fondo, pues contendrá todos mis sentimientos, todo mi corazón. Te quiero te quiero tequiero te quiero y es todo. No es muy cansador para el espíritu y es muy dulce para el corazón – te quiero.

Mi adorado me has hecho muy feliz, a veces doblemente feliz pues compartías mi felicidad. No obstante tengo un sentimiento de tristeza y de inquietud que no me deja casi nunca que quisiera ocultártelo siempre, pero esta noche desborda mi pecho, es necesario que te lo muestre. Tengo miedo de ser para siempre una pobre chica. Tengo miedo de que esta inacción en la que vivo desde hace un año acabe en mi ruina ya iniciada por el fracaso de Marie Tudor. Tengo miedo de que tu aparente tranquilidad en lo que concierne a mi carrera dramática no sea considerada como la más formal confesión que no puedo aspirar a un futuro en mi oficio.

Tu posición y la mía vuelven estos temores en verdaderos tormentos que me obsesiona noche y día, que cambian la naturaleza de mi carácter, que destruyen mi coraje y me quitan toda confianza en la duración de nuestra felicidad. Quisiera estar segura que mis temores son solamente meros temores y entonces retomaría mi alegría y mi resignación con las dos manos. Pero…¿quién va decirme la verdad sobre el tema? ¿Tu te atreverás? Te ruego de rodillas dime la verdad nada más que la verdad cualquiera que sea, que sepa al menos donde estoy en lo que toca mi futuro, que sepa de manera segura lo que piensas de mí. Te pido tu opinión en toda consciencia, te la pido con las manos juntas. Prefiero la certidumbre de mi ruina que la duda. Así pues no te andes con contemplaciones.

He aquí una carta muy corta por la forma, decía al empezar porque mi intención era terminarla en te quiero. Pero fui arrastrada por la necesidad de abrirte mi corazón, por dejar escaparse mi aflicción y el desaliento que me devoran desde hace tiempo. Perdona mi flaqueza. Hubiera debido esperar a que ya no estés tan ocupado, pero no lo pude. Perdóname por el amor que tengo por tí.

El temor es también parte del amor más apasionado y más delicado. Es muy cierto.”

-Juliette

Marie Tudor es una pieza de Victor Hugo que se estrenó el 7 de noviembre de 1833. La crítica fue muy cruel con Juliette. Al día siguiente fue remplazada por otra actriz. Victor Hugo intervino en la prensa en su defensa, pero esto fue en vano.

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Extracto de una de las aproximadamente 18.000 cartas que Juliette Drouet intercambió con Víctor Hugo durante su apasionada relación sentimental.

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Para saber más:

  • Víctor Hugo & Juliette Drouet: 50 ans de lettres d’ amour, 1833-1883
  • Henry Troyat: Juliette Drouet: La prisonnière sur liberté conditionelle. Ed. Flammarion, 1997.

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El escritor francés y su amante se escribían a diario, una vez en la mañana y otra por la noche, pero él nunca dejó a su esposa

Víctor Hugo fue un prolífico escritor, poeta y pintor, además de un romántico apasionado; Juliette Drouet, era una actriz de teatro que decidió vivir a su sombra, convirtiéndose en su amiga y su compañera de vida, pero que estaba destinada a permanecer escondida.

Juliette nació el 10 de abril de 1806 en Fougères, Francia, pero desde los primeros meses de vida quedó huérfana, por lo que tuvo que pasar su infancia en un convento. Al buscar un mejor destino, en la adolescencia se convirtió en modelo y amante del escultor James Pradier, con quien tuvo una hija, Claire, y quien la inmortalizó en la escultura que representa a Estrasburgo en la Plaza de la Concordia.

Cuatro años más tarde Juliette comenzó su carrera de actriz en Bruselas y luego en París. En pleno ascenso, en 1883, cuando interpretaba a la Princesa Negroni en Lucrecia Borgia, conoció al amor de su vida: Víctor Hugo.

Él estaba casado con Adèle Foucher, con la que tuvo cuatro hijos, pero eso no fue impedimento para que a partir de entonces, Juliette consagrará su vida al amor y a las letras, a sus escrituras apasionadas y vibrantes, en reclamo de un espacio en el corazón de un hombre que comenzó a ocupar todos sus pensamientos. Sin falta, se escribían a diario. Una carta en la mañana y otra en la noche.

Él nunca abandonó a su esposa ni renunció a sus amantes ocasionales, pero la historia de amor entre ambos duró toda una vida. Fueron 50 años en los que compartieron su día a día en una extensa correspondencia.

Dicen que si la vida pudiera medirse en cartas, la suya duró 23 mil 650, toda una colección que se conserva en la Bibliothèque Municipale de Fougères, lugar en que nació la musa del escritor.

Entre la noche del 16 y la madrugada del 17 de febrero de 1833, ambos escribieron una página importantísima en su historia: hicieron el amor. Fue una fecha tan memorable para Víctor Hugo, que la inmortalizó en Los Miserables, porque al igual que en la vida real, esa es también la primera noche de Marius y Cosette.

Sí, durante 5 décadas, celebraron su aniversario, como si se tratara de un nacimiento, y así lo expresaba el autor: “El 26 de febrero nací a la vida, el 17 de febrero de 1833 nací a la felicidad entre tus brazos. La primera fecha solo representa la vida, la segunda representa el amor. Amar es más que vivir…”

Ella respondía así: “Te amo porque te amo, te amo porque sería imposible no amarte. Necesito escribírtelo como necesito pensar y respirar. Eres mi vida, mi alegría, mi alma, mi religión”.

De hecho, a punto de cumplir los 80 años de edad, Víctor Hugo rememoró una vez más sus comienzos: “Recuerdo profundo y dulce, noche sagrada. Hace cuarenta y ocho años te entregaste a mí. Te poseí a placer, a ti, la belleza, a ti, la gracia, a ti, la mujer de tu siglo. Que ese día sea grande para siempre, querida mía”.

Pero Juliette no fue solamente una musa, sino que además copió toda su obra, lo acompañó a sus viajes y fue su compañera total en el exilio. Ella murió el 11 de mayo de 1883 y él el 22 de mayo de 1885, pero se dice que estaban juntos desde el deceso de Adele (1868).

Habían cumplido el pacto matrimonial que un día firmaron en secreto. Ella sería para siempre la amante más complaciente, y Víctor Hugo, a pesar de sus vaivenes amorosos, no la abandonaría jamás.

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Victor Hugo

Via: Fabrica de la memoria    El Mundo, Libropatas y Faustotriana.com.

 

 

 

 

 

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