Arte: Autor desconocido por mi

«El dolor es más intenso que nunca.

He visto fragmentos de paraísos perdidos y sé que trataré de volver a ellos desesperadamente, aunque me duela.

Cuanto más profundizo en las regiones de la nada, cuanto más me adentro en mí mismo, cada vez encuentro profundidades más aterradoras debajo de mí hasta que mi propio ser siente vértigo.

Hay breves vislumbres de cielo despejado, como al caer de un árbol, así que tengo una vaga idea de adónde voy, pero aún hay demasiada claridad y un orden rotundo de las cosas, de alguna manera, siempre cojo el mismo número.

Así que vomito fragmentos quebrados de palabras y sintaxis de los países por los que he pasado, miembros despedazados, casas masacradas, geografías.

Tengo el corazón envenenado y la mente hecha jirones por el horror y la tristeza.

Mundo, nunca te he abandonado, pero me hiciste cosas terribles.

Este sentimiento de no ir a ningún lugar, de estar estancado, el sentimiento de la primera estrofa de Dante, como atemorizado ante el siguiente paso, la siguiente etapa.

Hasta que no me haga una composición de mí mismo o siga en la superficie, no he de avanzar.

No he de tomar decisiones dolorosas y atroces ni decidir adónde ir ni cómo.

Porque en las profundidades se han de tomar decisiones atroces, hay que dar pasos atroces.

Es a los cuarenta cuando morimos los que no lo hicimos a los veinte.

Es a los cuarenta cuando nos traicionamos a nosotros mismos, a nuestros cuerpos, a nuestras almas, bien por quedarnos en la superficie, bien por avanzar tomando las decisiones más sencillas, retrasando las cosas, entregando nuestras almas a miles de reencarnaciones.

Pero ahora he llegado casi al final, la cuestión es si lo haré o no.

Mi vida se ha vuelto demasiado dolorosa y sigo preguntándome qué estoy haciendo para salir de donde estoy, qué estoy haciendo con mi vida.

Tardé mucho en darme cuenta de que es el amor lo que diferencia al hombre de las piedras, los árboles, la lluvia, y de que podemos perder nuestro amor, de que el amor crece amando.

Sí, he estado completamente perdido, verdaderamente perdido.

En ocasiones quise cambiar el mundo, quise coger una pistola y abrirme paso en la civilización occidental.

Ahora quiero dejar a los otros en paz, pues ya les esperan sus terribles destinos.

Ahora quiero abrirme paso dentro de mí mismo, en la noche oscura de mi alma.

Por eso cambio mi curso, voy hacia dentro.

Por eso de un salto me adentro en mi propia oscuridad.

Debe de haber algo, de algún modo, lo siento, muy pronto, algo que debería darme una señal para moverme en una u otra dirección.

Ahora debo estar muy abierto y alerta, completamente abierto.

Sé que está llegando.

Camino como un sonámbulo esperando una señal secreta, listo para ir en una u otra dirección, escuchando en este enorme silencio blanco la más débil señal o llamada.

Y me siento aquí, a solas, lejos de ti.

Es de noche y me reflejo en todo lo que me rodea, y pienso en ti.

Lo vi en tus ojos, en tu amor, tú también oscilas hacia las profundidades de tu alma en círculos cada vez más grandes.

En tus ojos vi la felicidad y el dolor, reflejos de paraísos perdidos y recobrados y vueltos a perder, la terrible soledad y la felicidad.

Sí, y me reflejo en esto y pienso en ti, somos como dos astronautas solitarios en el frío espacio exterior, mientras estoy aquí sentado a solas, a estas horas de la noche y pienso en todo esto…»

-Jonas Mekas

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