Octavas reales.

​(A la hazaña científica del Dr. Jorge Trainini)

No es simple bomba el pecho que enardece,
sino un continuo lazo de armonía;
es banda en espiral que se adormece
y en el impulso activo resucita.
Traza su giro, el músculo estremece
la sangre viva en mágica porfía,
mientras el sabio busca con anhelo
el punto firme que lo enlaza al cielo.
​
Como un Hércules fiel que en la penumbra
bregó en las venas de cauce sangrante,
buscó la luz que en el orbe hoy deslumbra
y el secreto de su pulso gigante.
Tu mano firme la verdad alumbra,
halla el fulcro en el pecho palpitante,
sagrado apoyo donde el alma habita
y el «dedo de Dios» su fe deposita.
​
Como Leonardo en su visión serena,
descifraste el misterio de la vida,
la secreta palanca en la colmena
donde la fuerza encuentra su medida.
Dedo de Dios que sostiene la cadena,
armazón de la entraña estremecida,
donde el miocardio en su torsión se apoya
soplo humano su tesoro desfloya.
​
Hoy hasta el Nobel rinde su homenaje
al credo puro de tu gran hallazgo,
reconoce en tu alto peregrinaje
de la ciencia y la mente el liderazgo.
Llevas en alto el inmortal bagaje
que vence al tiempo y borra todo amargo,
revelaste al mundo, en tu excelsa altura,
que el corazón es música y escultura.

-Ma Gloria Carreón Zapata@

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