
«En aquel primer fin de semana establecí el rito de la cena.
Cuando
me sentara a la mesa, tenía que haber flores; debía haber una
botella de vino y que la mesa estuviera puesta con esmero, como
por el mejor sirviente.
Un libro abierto para poder leer, el equivalente a la conversación civilizada para un solitario.
Todo estaba preparado
como para recibir a un invitado y el invitado de la casa iba a ser yo».
-May Sarton

Qué bonito aprender a hacerse compañía y disfrutar de esos pequeños detalles, incluso estando solo. A veces, tratarnos con cariño es una forma de recordarnos que también merecemos esos momentos especiales.
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Cada instante, es un regalo.
Eso es el presente. Un presente.
Y podemos hacer de un momento especial con cosas simples.
Abrazo!
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