.la Fuente Primordial-Del cielo a la mesa

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“Salimos de lo insondable
para aprender a amar, para aprender a vivir
Salimos de lo insondable
para evitar los errores cometidos.
¡Por esa razón estamos aquí!
Salimos de lo insondable
para ayudar y comprender, no para matar
Y tardaremos muchas vidas en compensar
las deudas de tantos siglos.
¡Por esa razón estamos aquí!…”
-Enigma, “Out from the deep”.

“Sobre la hierba húmeda y ondulada se proyectaba la alargada sombra del eucalipto.
Desde el alero del blanco portal goteaba en la acera la escarcha que la noche había depositado.
Dí unos pasos lentos, y sentí el frescor del suelo bajo mis pies.
A través de las ramas desnudas, entreveía los tenues rayos del sol mientras paseaba meditando.
A nuestro alrededor, siempre hay pruebas evidentes de una tierra que vive y respira, y resulta difícil creer que a veces no queramos o podamos percibirlo.
También los alimentos ofrecen pruebas concluyentes de nuestra interrelación con la naturaleza viva: dan vida, hacen respirar y aumentan la conciencia.
Como un antiguo brevaje preparado por sabios chamanes y profetas, existen relatos eternos que cuentan esta unión.
Para ahondar en el conocimiento del alimento como fuente primordial, no hay más que beber a sorbos el brebaje espiritual de las religiones paganas o primordiales y el de las tradiciones de sabiduría espiritual, que lo consideran esencial para entender nuestro sagrado lugar en el cosmos.
Una antigua parábola de las escrituras hindúes se sirve de un alimento básico como la sal para explicar la inclusión de lo divino en las personas: un padre sabio ordenó a su hijo -un ser engreído, que se jactaba de conocer las Escrituras- que colocase sal en un cuenco con agua.
Después le rogó que buscara la sal que se había disuelto y, como no pudo hallarla, le dijo que probara el agua.
El hijo al fin se dió cuenta de que la sal estaba en todas partes, aunque no podía verse.
Así aprendió que, como la sal disuelta, y aunque no se perciba, el espíritu divino reside en todas las cosas.
También nosotros podemos usar la “sal” que se halla a nuestro alrededor para sazonar nuestro alimento diario y descubrir que el espíritu eterno no sólo vive dentro de la Tierra, sino también en nuestro interior.
Las religiones primordiales también consideran que a través de la naturaleza podemos tener experiencia directa de la voluntad viva y la expresión de la divinidad.
Esta lección es importante porque nos hace honrar y respetar la Tierra y apreciar una parte esencial de nuestro pasado…”

Donald Altman
(Donald es monje budista. Ha obtenido en dos ocasiones el premio Emmy de literatura)

Peli El Chef

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