.las cartas más apasionadas del mundo-Apasionadas III

.las cartas más apasionadas del mundo-Apasionadas III

(cielito de Bernal)

 

 

“Henry Miller y Anaïs Nin se amaron apasionadamente, por encima de los matrimonios de ambos, ya que ella no dejó a su marido y se veían a escondidas.
Su gran complicidad nacía tanto de una fuerte atracción física como de que Miller era capaz de frases apasionadas como: “Hasta ahora no me he atrevido a decir lo que pienso. Pero me estoy lanzando; tú has abierto el vacío por mí; no hay vacilación posible”.
Y, más adelante: “Y miento, Anaïs, cuando te digo que no quiero adorarte”.
En esta carta la entrega es total:

Henry Miller a Anaïs Nin
4 de Marzo de 1932
Anaïs:
“Hace tres minutos que te has ido. No, no puedo contenerme.
Te digo lo que ya sabes: te amo.
Es eso lo que destruí una y otra vez.
En Dijon te escribí largas, apasionadas cartas -si hubieses permanecido en Suiza te las habría mandado- pero ¿cómo puedo enviártelas a Louveciennes?
Anaïs, ahora no puedo decirte mucho, tengo fiebre.
Apenas puedo hablarte porque continuamente estoy a punto de levantarme y echarte los brazos alrededor.
Tenía la esperanza de que no tendrías que regresar a tu casa para la cena, que podríamos ir a cualquier parte a cenar y bailar.
He soñado repetidas veces que soñaba contigo, o que bailabas tú sola con la cabeza echada hacia atrás y los ojos medio cerrados.
Tienes que bailar así para mí.
Va con tu personalidad española, tu sangre andaluza destilada.
Ahora estoy sentado en tu sitio y he alzado tu vaso a mis labios.
Pero se me traba la lengua.
Lo que me leiste sigue dándome vueltas en la cabeza.
Tu lenguaje es todavía más abrumador que el mío.
Comparado contigo soy como un niño, porque cuando hablas con las entrañas lo envuelves todo: es la oscuridad lo que yo adoro.
Te equivocaste al pensar que yo sólo apreciaba el valor literario.
Fué mi hipocresía al hablar.
Hasta ahora no me he atrevido a decir lo que pienso.
Pero me estoy lanzando; tú has abierto el vacío por mí; no hay vacilación posible.
Sin que te dieras cuenta, he estado viviendo constantemente contigo.
Pero he tenido miedo de admitirlo; pensé que te aterraría.
Hoy había planeado traerte a mi habitación y mostrarte las acuarelas.
Pero me parece tan sórdido llevarte a mi miserable hotel.
No, no puedo hacer eso.
Llévametú a cualquier parte: a tu choza, como la llamas, llévame allí para que pueda rodearte con mis brazos.
Y miento, Anaïs, cuando te digo que no quiero adorarte.
¿Esperabas que te dijeras esas cosas?
Cuando vi Marius (film de Marcel Pagnol) soñé contigo: eras como ese barco saliendo al mar, y tus velas estaban completamente desplegadas, y el sol jugaba contigo.
Y como Marius, me he incorporado al barco en el último momento; he saltado por la ventanilla trasera y he corrido al muelle.
Sin embargo, no sé si me atreveré a escribirte a pesar de tu permiso.
Tengo la impresión de que puedo estar cometiendo un sacrilegio, pero entonces eso no puede ser.
Mis instintos deben tener razón.
No obstante, espero ávidamente alguna palabra suya.
Si, me lo has dicho repetidas veces, de diferentes formas, pero yo soy lento, Anaïs, quizás porque se trata de una tortura deliciosa.
Es como estar esperando verte levantar de tu trono.
Y en cuanto a Hugo, Anaïs, no puedo pensar en Hugo.
Es imposible pensar en tí y en él.
Por favor, no te engañes ahora a tí misma. ¡Ante mí, no!
Quizás te llame mañana y te haga saber que te está esperando esta carta.
Te llamaría inmediatamente, sólo que Hugo estará ahí.
Hay un teléfono en mi hotel, pero no conozco el número, y me temo que no figura en la guía.
De todos modos, por si consiguieras llamarme, el número de mi habitación es el 40.
Así que no te veré el domingo.
Desde luego, es muy duro.
Pero es mejor, tienes razón.”

-Henry
Katherine Mansfield, como se ve en este encendido párrafo a su esposo, John Middleton Murry, sabía amar vehentemente:

“Desperté contigo en mis pechos y en mis labios.
Jack, hoy te quiero terriblemente.
El mundo entero ha desaparecido.
Sólo quedas tú.
Voy de un lado para otro, me visto, como, escribo…pero en cualquier instante estoy respirandote.”
-Selección de Alicia Misrahi

 

 

3 pensamientos en “.las cartas más apasionadas del mundo-Apasionadas III

  1. Miller-Nin, una combinación hiper explosiva, vaya pareja.
    Me encanta esta serie sobre las cartas más apasionadas del mundo, creo que yo también las escribiría, sólo déjame encontrar a mi “muso” 😉
    Gracias por compartir, me haces las tardes.

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