Mariposadel67

.fugaz, como el vuelo de la mariposa

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Prima Ballerina Degas-

“Esa primera bailarina está construída con la levedad de los elementos inasibles, y su cuerpo menudo se prepara menos para la danza que para alzar vuelo, en un movimiento que situará al arte del baile clásico en un espacio intermediario entre el cielo y la tierra.
Edgar Degás sintió desde siempre una atracción irresistible por los espectáculos de música y danza del refinado y culto París, pero también quiso trascender el instante mismo de la representación ante el público para inmiscuirse, como un detective sigiloso e inadvertido, tras los bastidores de ese cosmos artistico: en la exigente rutina de los ensayos donde se levantaban los cimientos de las obras que luego deleitaban a su ojo experto.
Hilaire-Germaine-Edgar de Gas, quién más tarde firmaría sus pinturas como Degas, nació el 19 de julio de 1834 en el seno de una familia aristócrata.
Su padre era un exitoso banquero con intereses artísticos, que estimuló y apoyó la vocación de su hijo mayor; al punto de avalar su decisión de abandonar los estudios de leyes para ingresar a la Ecole des Beaux Arts.
Su talento para el dibujo -descuidado por los impresionistas- lo hizo brillar y decidió instalar a la figura humana en el centro de sus pinturas.
Su tema devino el desafío de capturar la espontaneidad del momento, en escenas de inmediatez que lo acercaban a la fotografía.
Por lo general, dibujaba la figura desde una perspectiva cenital, lo que le confería al cuadro un impacto más profundo.
Se sentía fascinado por las bailarinas, a las que observaba minuciosamente durante los ensayos y los períodos de descanso.
La obra Prima Ballerina representa a la bailarina principal levitando a través del escenario: ella ejecuta un solo con la gracia sutil de un pájaro, desplegándose en un gesto de ductilidad artística que parece destinado a perdurar de manera indefinida.
La línea diagonal del escenario confiere a la pintura un mayor sentido de irrealidad e infinito.
Inscripto en el movimiento impresionista, Degas sintió gran afinidad por Eduouard Manet, al que introdujo en su círculo de amigos – entre los que se encontraban Claude Monet y Auguste Renoir- y en las charlas del café Guerbois donde solían reunirse a dirimir sus diferencias estéticas.
Hacia 1880, Degas gozaba de una gran demanda de encargos, pero había empezado a sentirse sitiado por la soledad, a pesar de la fiel amistad de sus colegas.
Un factor decisivo en su aislamiento fué el deterioro de su visión, que lo obligó a repensar su enfoque pictórico.
Así, en su trabajo, empezó a gravitar fuertemente el uso del pastel, y su paleta de colores se acercó en intensidad a la de Renoir.
Finalmente renunció a la pintura y, casi ciego, se volcó a la escultura.
Murió en París el 27 de septiembre de 1927, y pidió que en la lápida de su tumba grabaran la escueta frase: “Amó mucho el dibujo”.
Esa espléndida bailarina en movimiento perpetuo confirma que esa confesión íntima no puede ser refutada.

Fuente: Transcripción de “Las mujeres más bellas de la pintura”

 

 .Edgar Degas (1834-1917) Obsesionado -como buen impresionista- por capturar el instante en el lienzo, el inusual punto de vista de sus retratos de bailarinas lo acercan a la fotografía.

 

Edgar_Degas_(1834-1917)

 

 

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