.control del cuerpo

control del cuerpo

“El cuerpo siempre nos habla y tiene una voz muy fuerte. Dice cosas como ´Estoy tenso´, ´No puedo respirar´ó ´No tengo fuerzas para seguir adelante´.  Es imposible no oírlo o evitar sentir cómo aumenta la tensión.

El primer paso para una auténtica relajación debe empezar por el cuerpo. Si le damos la oportunidad de relajarse durante unos minutos cada día, es posible cambiar lo que nos dice.

¿Cuál es nuestro grado de relajación? ¿Qué parte del cuerpo tenemos tensa?  Si somos como la mayoría, seguramente conoceremos mejor el saldo bancario o qué hora es que nuestro propio cuerpo, a pesar de que vayamos a todas partes con él. Éste es precisamente el problema. Tratamos el cuerpo como un coche destartalado que nos lleva de un lado a otro, en lugar de atenderlo como un templo maravilloso que enriquece nuestra existencia.

En realidad, el cuerpo puede enseñarnos más de relajación que cualquier libro. Sabe mucho sobre estados singulares de tensión y liberación de la tensión. Lo único que debemos hacer es prestarle atención y escucharlo.

Acordémonos de darle las gracias por mantenernos vivos e informados, por servirnos a pesar de todas las voces que no hemos hecho caso de sus necesidades. Hoy podemos hacer algo especial por nuestro cuerpo: tomar un baño de burbujas, arreglarnos las uñas, ponernos crema en las manos o la ropa más cómoda que tengamos. Sigamos en contacto con él y nos dirá verdades que necesitábamos saber, secretos que ninguna otra fuente nos revelará.

Hoy, de vez en cuando, deténte en algún lugar tranquilo y cierra los ojos. Deja que tu respiración se haga más lenta y profunda. Pregúntale a tu cuerpo: ´¿Dónde sientes tensión?´. Explóralo en busca de músculos tensos en el cuello o la espalda, articulaciones doloridas, pequeñas molestias en brazos o piernas, ligeros temblores alrededor de los ojos, partes que estén encorvadas para proteger puntos sensibles.

Si encuentras tics, contracciones o torsiones, agradece a tu cuerpo habértelas enseñado. Recuerda que todas las tensiones son musculares, y que, aunque no seamos conscientes de ello, somos nosotros mismos los que provocamos todas las contracciones. Concéntrate un momento en cada zona, explora la tensión y el dolor, incluso exagerándolo un poco si puedes. Exhala despacio para que los músculos tensos en la espalda se relajen, los párpados dejen de temblar y las rodillas de doler. Dile a tu cuerpo: ‘Está bien’. Ya no necesitamos una tensión o este dolor. Podemos dejar que se vaya…”

 

-Matthew McKay/Patrick Fanning

 

 

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