Mariposadel67

.carta de Jerusha Abbott al señor “Papaíto-Piernas-Largas Smith”, 10

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“Querido Papaíto-Piernas-Largas:                                                                                               Ésta es una carta extra, a mitad de mes, sólo porque esta noche me siento muy sola. Hay mucha tormenta y la nieve golpea contra las paredes de mi torre. En la universidad todas las luces están apagadas, pero yo tomé café negro y no puedo conciliar el sueño. Es que hoy di una comida para Sallie McBride, Julia y Leonora Fenton. Comimos sardinas, bollitos tostados, ensalada, caramelos de chocolate y café. Julia dijo que se había divertido, pero Sallie se quedó conmigo y me ayudó a lavar los platos.

Sería muy útil—y conveniente—que esta noche dedicara algún tiempo al latín, pero no cabe ninguna duda de que soy una mala estudiante de latín.
Acabamos de terminar De senectute de Tito Livio y estamos ahora abocadas a De amicitia. Mucho me temo que yo no sentiré nunca mucha “amicitia” por estos señores romanos.
¿Le molestaría mucho representar por un tiempo el papel de mi abuela? Sallie tiene una, Julia y Leonora dos cada una, y esta noche se entretuvieron comparándolas. Yo, muda… En este momento no hay cosa alguna que yo prefiera a poseer una abuelita. ¡Me parece un pariente tan respetable! De modo que, si no tiene usted inconveniente, ayer, en la ciudad, le compré a mi abuelita una preciosa cofia de encaje de Cluny adornada con cintas lila, para regalarle cuando cumpla ochenta y tres años…
¡Doce campanadas! Es la campana de la capilla dando las doce de la noche. Creo que, después de todo, tengo sueño.
¡Buenas noches, abuelita!
Te quiero mucho,
Judy”
“26 de marzo
Sr. P. P. L. Smith:
Señor: Usted nunca contesta mis preguntas, nunca muestra el más mínimo interés por nada de lo que hago. Es muy probable que sea usted el más horrendo de todos aquellos horrendos síndicos del asilo y que la única razón que haya tenido para educarme no sea la de interesarse por mí sino exclusivamente cumplir con su sentido del deber.
Sigo sin saber nada de usted. Sin duda alguna arroja todas mis cartas al canasto sin leerlas, razón por la cual de ahora en adelante me limitaré a escribir sobre mis estudios. Mis exámenes complementarios de matemáticas y latín tuvieron lugar la semana pasada. Aprobé las dos materias y ahora figuro incondicionalmente como alumna regular.
Suya affma. Jerusha Abbott”
“Querido Papaíto-Piernas-Largas:
¡Soy una perfecta bestia!
Por favor, olvídese de esa horrible carta que le mandé la semana pasada. La noche que la escribí me sentía espantosamente sola y desdichada, me dolía la garganta y todo el  cuerpo. Es que estaba incubando una gripe con amigdalitis y una cantidad de cosas más. Ahora estoy en la enfermería desde hace seis días y es la primera vez que me permiten sentarme en la cama y me dan papel y pluma. La jefa de enfermeras es sumamente mandona y severa. Pero todos estos días no he podido borrarme la idea de aquella
carta y no podré mejorarme hasta que usted no me perdone.
Aquí va mi retrato, con la cabeza vendada en forma de orejas de burro.
¿Verdad que esa imagen despierta su compasión? Tengo hinchadas las glándulas sublinguales. ¡Y pensar que todo el año estudié anatomía sin enterarme de que existían las glándulas sublinguales!… Lo cual prueba que la educación es algo bastante superficial.
No puedo seguir escribiendo. Todavía me tiembla todo el cuerpo cuando paso mucho rato sentada.
Por favor, perdóneme el haber sido impertinente e ingrata. Me han educado muy mal.
Suya, afectuosamente,
Judy”
papaito 4
“Desde la enfermería
Querido Papaíto-Piernas-Largas:
Ayer a la tarde, justo al anochecer mientras estaba sentada en la cama mirando llover por la ventana y pensando en lo aburrida que es la vida de una enferma en una gran institución, apareció la enfermera con una gran caja blanca a mi nombre y llena de los más preciosos pimpollos de rosa que he visto jamás. Y lo que es más, venían acompañados de una tarjeta con unas palabras muy amables escritas con letra
inclinada hacia la izquierda, rarísima, ¡pero que índica mucho carácter! ¡Gracias, Papaíto, mil gracias! Estas flores son el primer regalo verdadero que he recibido en mi vida -Si quiere saber cómo soy de tonta, me eché a llorar… ¡de feliz que me sentía!
Ahora que estoy segura de que Iee usted mis cartas, trataré de hacerlas mucho más interesantes de modo que valga la pena conservarlas… y hasta ponerles marco. ¡Todas menos aquella horrible que le escribí la semana pasada! ¡Por favor, saque ésa del montón y quémela! Me horroriza pensar que pueda usted releerla. Gracias otra vez por alegrar a una pobre novatita que se sentía muy mal y muy desdichada y de mal humor. Probablemente tenga usted mucha familia y amigos y por eso no puede imaginar lo que
significa estar completamente sola.
Adiós. Le prometo formalmente que nunca más me pondré me pondré antipática, puesto que ahora me consta que es usted una persona de veras y no un fantasma. También le prometo no hacerle más preguntas. ¿Todavía odia a las chicas?
Suya para siempre, Judy”
-J e a n W e b s t e r, “P a p a í t o p i e r n a s l a r g a s”

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