.carta de Jerusha Abbott al señor “Papaíto-Piernas-Largas Smith”, 9

my_guardian_by_zimeta08

“La víspera (de los exámenes)
Querido Papaíto-Piernas-Largas:

¡Qué manera de estudiar en este colegio! Nos hemos olvidado por completo de que tuvimos vacaciones. Cincuenta y siete son los verbos irregulares que me he metido en la cabeza en los últimos cuatro días. Sólo espero que allí se queden hasta después de los exámenes. Algunas chicas venden sus libros cuando han terminado con ellos, pero yo pienso conservar los míos. Así, cuando me reciba, tendré toda mi educación en un estante de la biblioteca y, cuando necesite recordar cualquier detalle, podré
buscarlo sin la menor vacilación. Resultará mucho más simple y preciso que tratar de guardar todo en la memoria.
Esta tarde Julia Pendleton vino a hacerme una visita de cortesía y se quedó una hora enterita.
Empezó con el tema de la familia y no pude sacarla de allí. Quería saber el nombre de soltera de mi madre.
¿Ha oído usted alguna vez algo más impertinente para preguntar a una expósita? No tuve valor para decirle que no lo sabía, de modo que eché mano del primer nombre que se me ocurrió y dije “Montgomery”.
Entonces quiso saber si era de los Montgomery de Massachusetts o de los de Virginia.
La madre de ella era una Rutherford. La familia procedía del Arca de Noé y por casamiento se relacionó con Enrique VIII. Por el lado paterno se remontan a más allá de Adán, y en las ramas más viejas de la familia figura una raza superior de monos de pelo sedoso y larguísimas colas.
Pensaba escribirle una carta simpática y entretenida esta noche, pero tengo demasiado sueño… y terror. Es triste el destino de la novata.
Suya, a punto de ser examinada, Judy Abbott”
“Domingo
Queridísimo. Papaíto-Piernas-Largas:
Tengo una noticia horripilante que darle, pero no voy a empezar por ahí sino que primero trataré de ponerlo de buen humor.
Jerusha Abbott ya empezó a ser escritora. En la revista mensual correspondiente a febrero aparecerá en la primera página un poema titulado Desde mi torre. Figurar en la primera plana constituye un gran honor para una alumna de primer año. Ayer a la tarde, a la salida de la capilla, me paró la profesora de inglés y me dijo que el poema en cuestión era una obrita encantadora si se exceptúa el sexto verso, que tiene demasiadas sílabas. Le enviaré a usted un ejemplar de la revista por si le interesa leerlo.
A ver si se me ocurre alguna otra cosa agradable para contarle… ¡Ah sí! Estoy aprendiendo a patinar y ya me deslizo aceptablemente sola. También aprendí a deslizarme por una soga desde el techo del gimnasio y a saltar con garrocha una valla de un metro de alto. Espero, muy en breve, saltar una de un metro veinte.

Esta mañana escuchamos un sermón muy inspirado de un obispo procedente de Alabama. La idea principal era el texto bíblico “No juzguéis si no deseáis ser juzgados”. Y trataba, por supuesto, de la necesidad de disimular los errores de los demás y no desanimar a nadiecon juicios demasiado severos…

¡Ojalá hubiera podido usted oír ese sermón!
Tenemos la más deliciosa y soleada tarde de invierno que pueda imaginarse, con agujas de hielo colgando de los abetos y todo el mundo visible agobiado por el peso de la nieve… Con excepción de mi persona, agobiada por el peso del dolor.
Y ahora… ¡la noticia!… ¡Valor, Judy!… ¡No hay más remedio que darla!…
Me aplazaron en matemáticas y en latín. Me estoy preparando con una profesora y me tomarán otro examen el mes que viene. Sentiría mucho haberlo defraudado, pero, a no ser por eso, este contratiempo no me importaría un ápice, ya que he aprendido muchas otras cosas que no figuran en el programa. Leí diecisiete novelas y kilos de poesías. Se trata de novelas realmente necesarias, como Orgullo y prejuicio y Richard Feverel y Alicia en el país de las maravillas… Sin contar los Ensayos de Emerson y la Vida de Scott
de Lockhart, el primer tomo del Imperio romano de Gibbon y la mitad de la Vida de Benvenuto Cellini… ¡Qué tipo tan divertido! Solía dar un paseito por las mañanas y matar a alguien antes del desayuno.
Como ve, Papaíto, aprendí mucho más que si me hubiera limitado al latín. ¿Me perdonará usted por esta vez si le prometo no volver a fallarle nunca más?
Suya, arrepentidísima, Judy”
-J e a n W e b s t e r, “P a p a í t o p i e r n a s l a r g a s”
papaito 3

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