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Credits: Esther Gili©

“Si tuviéramos una visión y un sentimiento vívidos para todo lo ordinario de la vida humana, sería como oír la hierba crecer y los latidos del corazón de la ardilla, y deberíamos morir del estruendo que se encuentra al otro lado del silencio.”

-George Eliot

 

“De repente, el Viejo Año irrumpe con un estallido de energía. Ha llegado la hora de marcharse. Abre doce baúles que están esperando y frenéticamente intenta guardar en ellos todos los tesoros de los pasados meses, para llevárselos consigo a ese lugar desconocido más allás de las estrellas, nos dice la escritora británica Phyllis Nicholson en Country Bouquet [Sabor campestre], una autobiografía de un año de su vida, publicada en 1947. Resulta difícil creer que hace exactamente cuatro estaciones recibimos el mismo regalo. Si no valoramos  cada día cuando nos saluda, ¿notamos siquiera su llegada o su partida? Si no lo hacemos, ¿qué nos hemos perdido?

El Viejo Año lo sabe, y es precisamente por eso que no permite que un placer sensorial de este último año se le escape de la mano…

“Los narcisos de ayer, la falda con rosas bordadas del mes de junio, el manto ambarino del sol de septiembre. Con manos codiciosas, se cierne sobre la abundancia de hermosura que lo rodea, temeroso de emprender solo su largo y oscuro viaje hacia el vacío que nos separa de la eternidad. Pero él no puede llevarse consigo esta belleza. Hay demasiada. ¿Cómo puede la naturaleza empaquetarse en doce pequeñas cajas? Tras él caen aromas de lilas, prímulas, lirios cerúleos, hojas verdes y amarillas, ramas desnudas de gélida plata. Sale la luna llena dando tumbos, brillante como una reina en la noche. El Viejo Año alarga la mano para tocar el arco iris pero éste se le escapa en su apresuramiento. ¿Y qué hay del canto del ruiseñor, el aroma del heno y la reseda? Éstos no nos los puede robar el Año Viejo, ya que están encerrados para siempre en nuestros corazones.”

-Phyllis Nicholson

¿En serio? ¿Lo están?

Una última mirada. Un acorde menor. Otro sabor. Otra textura. Una fragancia final para recordar. ¿Puedes empezar a elegir? Gracias a Dios no tenemos que hacerlo.

“Una…dos…las campanas de medianoche sobre los silenciosos campos…”

-Phyllis Nicholson

Abrimos la puerta para que salga el Viejo Año con todo el botín que pueda llevarse. Pero la carga es demasiado pesada. No podemos atesorar ni la vida ni el amor.

“La deja caer en el umbral, depositando las riquezas de los cortos doce meses amontonadas a nuestros pies.”

-Phyllis Nicholson

Y nosotros las recuperamos de nuevo. Agradecidos, los días que antaño nos parecían ordinarios ahora brillan en un simple esplendor. Por fin, nos hemos vuelto razonables.

Benditos somos los seres humanos, y lo sabemos…”

-Sarah Ban Breathnach

“Para aquel que sabe cómo mirar y sentir, cada momento de esta vida en la que vagamos libremente es fascinante…”

-Alexandra David-Neel (aventurera y exploraradora del siglo XIX)

 

 

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