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Owen Gent©

“No siempre la noche oscura del Alma  es bienvenida…y lo digo por experiencia.
Sin embargo, puesto que todo lo que ocurre en el Todo tiene un fin evolutivo, podemos discernir si tan temida experiencia  deja en nosotros una huella de Luz o de temor.A menudo, como un rito de paso, atravesamos un intenso cambio de ADN. Es donde tiene lugar la mayor parte de nuestra crisis de curación, a medida que las memorias celulares se transmutan para dejar espacio a lo nuevo. Incluso el nombre, noche oscura del alma, nos recuerda cómo aun las experiencias más oscuras que parecen tan lejanas de nuestra realidad más elevada, son del alma y, por lo tanto, solo están aquí para ayudarnos. El tiempo que pasamos en la noche oscura del alma es donde nos rendimos para cooperar con los aspectos más desafiantes de nosotros mismos. Es donde nos encontramos con esas partes nuestras que desean ser percibidas y escuchadas, haciendo lo imposible para llamar nuestra atención. En la noche oscura del alma, vaciamos nuestras memorias celulares y recalibramos el sistema nervioso. En la mayoría de los casos, se hace reactivando nuestras emociones.
Si bien a nadie le gusta ser activado por otros, o incluso actuar fuera de lugar cada vez que nuestro sistema nervioso se enciende por personas, lugares o cosas, es un proceso evolutivo que todos experimentamos y que no puede ser atajado ni evitado de ninguna manera. Parte de la razón de este proceso es cultivar una profunda humildad que acompañe a la expansión de la conciencia.
Por extraño que pueda parecer, la noche oscura del alma actúa como el gran ecualizador, asegurando que no podemos simplemente pensar espiritualmente sino que tenemos que actuar sabiamente, centrados en el corazón, y ser auténticos y honestos en nuestras experiencias.
En la noche oscura del alma, las capas de sombra, o los aspectos de la luz que no se conocen a sí mismos como luz, surgen para ser adoptados como partes de nuestra divinidad, sin importar cómo actúen, piensen, hablen o se comporten. Incluso cuando la sombra se manifiesta en los cuerpos de los demás, reclama ser reconocida como componente divino, lo que no quiere decir que debamos permanecer cerca de quienes  nos dañan, sino comprenderlos amorosamente en proceso de Luz y bendecirlos al apartarnos.
La sombra es un doble agente para la Luz.
El papel de la sombra es actuar de manera reactiva, alimentándonos emocional y no espiritualmente para que aprendamos a enfrentar cualquier juicio espiritual, y que nuestra respuesta a cualquier pensamiento negativo, lucha personal o arrebato emocional  sea la más amorosa. A medida que la noche oscura del alma vacía el cuerpo celular y desarma el ego espiritual, literalmente nos vuelve todo patas arriba, nos hace enfrentar un torbellino interno de tormentas psíquicas, o una pérdida repetitiva y cambios inesperados en nuestra realidad exterior.
En nuestro interior, liberamos una verdadera batalla. Todo programa de miedo, negatividad, tristeza, y enojo que cargamos se juega su última oportunidad de tratar de alejarnos de la luz haciéndolo parecer demasiado difícil de manejar, esperando que la paguemos, para evitar que lo viejo se disuelva. Debido a que la noche oscura del alma es un agente del Universo, “la batalla ” actúa como una etapa cruda de iniciación en la que entramos en nuestra alineación al atrevernos a elegir la luz, sin importar el riesgo o costo. La clave es la rendición, para transformar nuestra realidad de adentro hacia afuera. Para ayudarnos a suavizar la noche oscura del alma, podemos hacer conscientemente un reconocimiento interno de la situación.
En mi caso, me ayuda tener a mano y leer, hasta en voz alta cuando es posible, declaraciones como las que les dejo, en el Amor que nos une…“Acepto que he entrado en la noche oscura del alma, como punto crucial de mi proceso evolutivo.
Ya sea arraigado en el miedo, temeroso del mundo, retirado de la vida, agotado, fatigado, sin inspiración, incapaz de dormir o provocado emocionalmente por el ego de los demás, acepto que cada uno de estos síntomas es parte de un proceso más profundo en curso; donde mi cuerpo celular se está vaciando y recalibrando mi sistema nervioso para encarnar el despertar del ADN. Durante este proceso, enfrentaré cualquier cosa que me una a los patrones de supervivencia del comportamiento humano, como una oportunidad para ofrecer perdón, amor y luz a las partes más desconocidas de mí mismo. Al hacerlo, ofrezco amor a las partes que nunca han sido amadas, permitiendo que todos los aspectos del yo se alineen con la luz que ya está despierta dentro de mí. Acepto que a pesar de que la luz de la divinidad ya está despierta dentro de mí, mi función es ayudar a difundirla y expandirla por todo mi ser, ofreciendo amor a las partes que pueden actuar sin ese deseo de manifestar amor.
También acepto que solo estoy motivado para actuar de una manera que confronte mis juicios espirituales más profundos y sutiles, como una forma de cultivar un nivel de humildad igual a la sabiduría expandida que busco y abrazo. Al saber que es así, acepto la noche oscura del alma como un agente doble que trabaja en nombre del Universo, asegurándome de que mi alineamiento más puro en la luz se complete mientras me muevo a un más elevado nivel de conciencia. Para completar el proceso, permito todos los patrones de lucha, incluidas todas las adicciones, miedos, juicios, creencias limitantes, recuerdos celulares de negligencia y abuso, a lo largo de todas las encarnaciones del tiempo y el espacio, junto con todas las huellas de dolor, persecución, traición, abandono, victimización, angustia, desgracia, dudas, críticas internas, tortura, así como momentos de muerte violenta o prematura, que se eliminarán de mi campo de energía y regresarán a la Fuente de origen, transmutados por completo y curados hasta el final, Ahora.
A partir de este momento, me entrego completamente a la Luz, llamando a todos los aspectos de mi ser a la Luz, que me guía en dirección al destino de mi alma, mientras permito que mis palabras, comportamiento, elecciones y acciones demuestren la verdad de mi Luz en acción, no importa cómo actúen los demás.
Y así renazco como la luz eterna que SOY”.A medida que la noche oscura del alma llega a su fin, entramos en el proceso de integración con una dimensión más elevada según la cantidad de vibración de nuestra alma que se haya despertado e integrado a nuestro cuerpo físico. Nuestra energía se vuelve potente, poderosa, regenerativa y rejuvenecedora, facilitando  tener una experiencia de curación espiritual enriquecedora. Sólo el amor es real.”

-Tahíta

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