.soy como el ignorante empeñoso que aspira a un tesoro

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«Cero 

El fuego los consuma

les aúllen los monos de hórrida selva

y los papagayos trastruequen sus nombres,

las orquídeas abunden, vanamente,

sobre sus itinerarios confusos.

Porque no fueron más que semilla de viento,

ojo de tormenta o sea

en sus manos existen elementos angélicos

pero se malogran las vetas,

todo termina en burla.

Y es que nadie ha visto más forma de desierto

que ellos, más aguda

soledad o un desquite que jamás llega.

A bancos de las plazas madrugadas

suelen ir esas penas o hiantes hombres enroscados,

lágrimas luego de perder

y el aplauso de las palmeras para mayor escándalo.

Constructores tozudos de castillos de naipes

al azar de su ansia, sin abrigo;

tropezar en la misma piedra a cada

paso en la inmensidad.

Sin embargo resumen lo más hondo del hombre:

Sobrepasar sus límites, pura búsqueda y nada.

El juego es hermoso, pero el camino es triste.

4

Tableteo de fichas, el fracaso

que las arañas tejen. En efecto,

punto y banca es un juego extraordinario

para gente omitida que decide

tomar cartas en algo.

La mano de la mujer, un bote dado vuelta,

trataba de retener su última esperanza.

Fumaba desesperada. Un acierto

quiso enhebrar de apuro y se le torció el humo.

Vieja madera rubia la echaron a una orilla

para alimento de las hormigas.

Mientras tanto la noche iba de ancar,

siete por uno, esperen, cinco y pide;

mucha gente humillada.

Entonces se dirigió a mí con la mirada

y sin pronunciar labio

dijo que estaba muy delgada,

que era representante de la Humanidad sufriente,

que podría desquitarse si yo le regalara una ficha.

Más no quise ayudarla porque es muy difícil

que la Humanidad se desquite.

3

Soñándote a ti mismo serás tu sueño.

Suéñate, pero despierto.

Luego olvida los pensamientos:

tu acción se transformará en la no acción.

El zorro no premedita, acecha,

y salta sobre la presa en el momento oportuno.

De modo que si pretendes ganar nunca elijas

porque el saber habla de ti o no habla

sin que haya vacilación.

esto lo aprendí en mis estrujamientos,

un cavilar nocturno

escribir fino, lixiviar ceniza,

quemarme los ojos en vista de todo.

Acércate a la mesa como idiota,

como si estuvieras ajeno a todo

y coloca la apuesta donde tu corazón diga ¡Ah!

Pero mejor olvídate,

apártate de estas palabras.

El fuego de lo desconocido se alimenta con mariposas.»

-Jorge Leónidas Escudero (1920-2016) de «Los grandes jugadores,1987»

(Si quieren ver más de su obra entren aqui: Jorge Leonidas Escudero )

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