.franz

Franzfranz kafka

Franz a Felice 11 de Febrero de 1913 “Felice: Recién me habías descripto nuestro encuentro en Berlín que ya lo había soñado. Había muchos detalles pero ya no podría recordar nada con precisión, del sueño sólo me ha quedado un sentimiento general, mezcla de melancolía y felicidad. También íbamos a caminar por las calles, la zona se parecía extrañamente a la Altstädter Ring de Praga, eran las seis de la tarde (puede ser que sea la hora verdadera del sueño), no estábamos tomados del brazo, sino que caminábamos más cerca de lo que se puede estar cuando se va tomados del brazo. Dios mio, es difícil describir en una hoja mi invento para no caminar tomados del brazo, sin llamar la atención pero estando cerquísima uno del otro; entonces cuando cruzábamos el Graben podría habértelo mostrado, pero aquel día no lo pensábamos. Tú volviste derecho a tu hotel y yo a dos pasos de tí tropecé con el borde de la vereda. ¿Cómo puedo describir cómo caminábamos en el sueño? Cuando se va tomados del brazo se toca sólo en dos puntos pero cada uno de ellos se mantiene independiente, mientras que nuestros hombros se tocaban y los brazos se adherían en toda su longitud…” -Franz   “Fräulein Felice! Te pediré un favor que suena completamente loco, y que yo consideraría como tal si fuera quien recibe la carta. Es también el más grande test al que aún la más amable persona puede ser sometida. Bien, el favor es que me escribas una vez por semana, así tu carta llega el domingo, porque no puedo resistir tus cartas diarias, soy incapaz de resistirlas. Por ejemplo, yo respondo una de tus cartas, luego estoy acostado, aparentemente en calma, pero mi corazón late a lo largo de mi cuerpo entero y sólo es consciente de ti. Yo te pertenezco, realmente no hay otra manera de expresarlo, aunque no es suficientemente adecuada. Por esta importante razón no quiero saber qué estás usando; me confunde mucho y no puedo lidiar con mi vida; y por esto es que no quiero saber que tu me tienes cariño. Si lo hice, ¿cómo pude, tonto de mí, permanecer sentado en mi oficina, o aquí en mi casa, en vez de saltar dentro de un tren con los ojos cerrados y abrirlos solamente cuando esté contigo? Oh, hay una lamentable, triste razón para no hacerlo. Para ser breve: mi salud es apenas suficiente para seguir solo, pero no es buena para casarme, y dejemos a un lado a la paternidad. Aún cuando leo tus cartas, paso por alto hasta lo que no puede serlo. ¡Si sólo tuviera tu respuesta ahora y cuán horriblemente te atormento, y cómo te obligo, en la quietud de tu cuarto, a leer esta carta, tan desagradable como jamás ha estado en tu escritorio! ¡Honestamente, esto me golpea por momentos y quedo preso como un espectro de tu feliz nombre! Si sólo hubiera despachado carta el sábado, en la cual hubiera implorado que jamás me escribieras de nuevo, y en la cual te hubiera hecho una promesa similar. Oh Señor, qué me impidió enviar esa carta? Todo estará bien. Pero, ¿hay una solución tranquila ahora? ¿Ayudará si nos escribimos una vez a la semana? No, si mi sufrimiento puede ser curado por algo semejante, quiere decir que no es serio. Y ya preveo que seré incapaz de soportar aún las cartas dominicales. Y así, para compensar por la oportunidad desperdiciada el sábado, te demando con la energía que me queda, en el final de esta carta: Si valoramos nuestras vidas, permitámonos abandonar todo. ¿Pienso que debo firmar “tuyo” ? No, nada podría ser más falso. No, yo seré siempre esclavo de mí mismo, eso es lo que soy, y debo tratar de vivir con eso.” -Franz Kafka   Franz a Milena Septiembre de 1920 “Ayer soñé contigo. Ya no recuerdo más los sucesos aislados, sólo sé que continuamente nos transformábamos el uno en el otro, yo era tú, tú eras yo. Finalmente, no sé cómo, te prendiste fuego, pero recordé que el fuego puede ser sofocado con ropas, agarré un viejo traje y te golpeé con él. Pero ahora empezaron de nuevo las metamorfosis y llegó el momento en que tú desaparecías, mientras tanto era yo el que ardía y el que, también, golpeaba con el traje. Pero eso no servía en absoluto y así se confirmaba mi viejo temor de que estos métodos no valen contra el fuego. Mientras tanto, sin embargo, habían llegado los bomberos y no obstante la situación, tú, de alguna manera, fuiste salvada. Pero ahora estabas distinta, espectral, como dibujada con una tiza en la oscuridad y caiste entre mis brazos exánime o quizá sólo desvanecida por la felicidad de haber sido salvada. Pero aquí también la incertidumbre de la transformación se hizo presente, porque quizás era yo el que caía en los brazos de alguien.” -Franz Kafka (Cartas a Milena)

2 pensamientos en “.franz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s