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Felicia Simion© “Breathe

 

Ven, acércate, quienquiera que seas;
caminante, devoto adorador, amante de la vida,
no importa quién seas.
La nuestra no es una caravana desesperanzada.
Ven, aun cuando miles de veces hayas violado tu voto.
Ven, acércate una vez más, ven.
Mevlana Jelalu’ddin Rumi

La mente necesita una buena circulación
Sabemos que hay toxinas en nuestro cuerpo y que si la sangre no circula bien, esas toxinas se acumulan. Para mantener una buena salud, el cuerpo se ocupa de expulsarlas.Cuando la sangre circula bien, los riñones y el hígado pueden desempeñar su tarea de eliminar las toxinas.
Podemos servirnos de un masaje para ayudar a que la sangre circule mejor.
También en nuestra conciencia puede haber una mala circulación.
Podemos estar bloqueados por el sufrimiento, el dolor, la pena o la desesperación; es como si tuviéramos una toxina en nuestra conciencia.
Llamamos a esto «formación interna» o «nudo interno».
Abrazar el dolor y la tristeza con la energía del mindfulness es como dar un masaje a nuestra conciencia.
Cuando la sangre no circula bien, los órganos no pueden funcionar correctamente y enfermamos.
Cuando la psique no circula bien, la mente enferma.
El mindfulness estimula y acelera la circulación para que supere los bloqueos producidos por el dolor.
Ocupar el salón
Nuestros bloqueos provocados por el dolor, la pena, la ira y la desesperación quieren subir siempre a la conciencia mental, al salón, porque se han hecho grandes y requieren
nuestra atención. Quieren salir, pero nosotros no queremos que suban esos huéspedes no invitados, porque nos resulta doloroso verlos.
Así que tratamos de bloquearles el paso.
Queremos que se queden dormidos en el sótano.
Como no queremos hacerles frente,acostumbramos a llenar el cuarto de estar con otros huéspedes.
Siempre que tenemosdiez o quince minutos libres, hacemos todo lo posible para mantener ocupado nuestro salón.
Llamamos a un amigo.
Abrimos un libro. Encendemos el televisor.
Vamos a dar un paseo en coche.
Esperamos que, si el salón está ocupado, esas desagradables formaciones mentales no aparecerán.
Pero todas las formaciones mentales necesitan circular.
Si no las dejamos surgir, se crea una mala circulación en la psique y empiezan a manifestarse síntomas de enfermedad mental y depresión en la mente y en el cuerpo.
A veces, cuando nos duele la cabeza, nos tomamos una aspirina, pero el dolor de cabeza no desaparece.
A veces, este tipo de jaqueca puede ser un síntoma de enfermedad mental. Tal vez tengamos alergias.
Aunque pensemos que es un problema físico, las alergias pueden ser también un síntoma de enfermedad mental. Los médicos nos aconsejan que tomemos medicamentos, pero a veces estos seguirán reprimiendo nuestras formaciones internas, empeorando nuestra enfermedad.
Romper barreras
Si podemos aprender a no tener miedo de los nudos de sufrimiento, poco a poco empezaremos a dejar que circulen por nuestro salón.
Aprenderemos a abrazarlos y a transformarlos con la energía del mindfulness. Cuando rompamos la barrera que hay entre el sótano y el salón, surgirán bloqueos de dolor y tendremos que sufrir un poco.
Tal vez nuestro niño interior tenga mucho miedo y mucha ira acumulados por estar abajo, en el sótano, durante tanto tiempo.
No hay forma de evitarlo.
Por eso es tan importante la práctica del mindfulness. Si no hay atención plena, es muy desagradable que esas semillas suban. Pero si sabemos cómo generar la energía del mindfulness, resulta muy curativo invitarlas a subir todos los días y abrazarlas.
La atención plena es una potente fuente de energía que puede reconocer, abrazar y cuidar de esas energías negativas.
Tal vez esas semillas no quieran subir al principio, tal vez haya demasiado miedo y desconfianza y sea necesario engatusarlas un poco.
Después de ser abrazada durante algún tiempo, una emoción fuerte volverá al sótano y se convertirá de nuevo en semilla, más débil que antes.
Cada vez que des a tus formaciones internas un baño de atención plena, los bloqueos de dolor se harán más ligeros.Así pues, da un baño de atención plena a tu ira, desesperación y miedo todos los días.
Tras varios días o semanas de subirlas a diario y ayudarlas a bajar de nuevo, crearás una buena circulación en tu psique.
La función del mindfulness
La primera función del mindfulness es reconocer en vez de luchar.
Podemos pararnos en cualquier momento y tomar conciencia del niño en nuestro interior.
Cuando reconocemos al niño herido por vez primera, lo único que tenemos que hacer es ser conscientes de que existe y saludarle con un «hola». Eso es todo. Tal vez ese niño esté triste.
Si lo notamos, podemos inspirar y decirnos: «Al inspirar, sé que la tristeza se ha manifestado en mí. Hola, tristeza. Al espirar, cuidaré de ti».
Una vez hemos reconocido a nuestro niño interior, la segunda función del mindfulness es abrazarlo.
Se trata de una práctica muy agradable. En vez de luchar contra las emociones, cuidamos de nosotros mismos. La atención plena trae consigo un aliado, la concentración.
Los primeros minutos que pasemos reconociendo y abrazando con ternura a nuestro niño interior nos procurarán cierto alivio. Las emociones difíciles seguirán estando allí, pero ya no sufriremos tanto.
Después de reconocer y abrazar al niño interior, la tercera función del mindfulness es suavizar y aliviar las emociones difíciles. Solamente con estrechar al niño entre los brazos con ternura estaremos calmando nuestras emociones difíciles y podremos empezar a sentirnos a gusto.
Cuando abracemos las emociones fuertes con atención plena y concentración, seremos capaces de ver las raíces de estas formaciones mentales.
Sabremos de dónde procede el sufrimiento. Cuando sepamos cuál es la raíz de las cosas, disminuirá nuestro sufrimiento.
Así pues, la atención plena reconoce, abraza y alivia.
La energía del mindfulness contiene la energía de la concentración, así como la energía del discernimiento.
La concentración nos ayuda a centrarnos en una sola cosa.
Con la concentración, la energía de la observación se vuelve más poderosa y es posible el discernimiento.
El discernimiento tiene siempre el poder de liberarnos.
Si la atención plena está presente, y sabemos cómo mantenerla viva, la concentración estará también presente.
Y si sabemos cómo mantener viva la concentración, también aparecerá el discernimiento.
La energía del mindfulness nos permite observar en profundidad y lograr el discernimiento que necesitamos para facilitar la transformación.”

-Thich Nhat Hanh

 

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